China supera la pandemia: ¿confiamos en su recuperación?

La duda es si el país retomará o no el crecimiento elevado. Hay opciones para invertir y obtener algo de rentabilidad, pero con incertidumbre y riesgo altos

Tal como se hizo en otros países previamente, China cambió de súbito su política de salud pública ante la inefectividad de las medidas de control de movimientos que mantenía. Eso ha provocado que gran parte de su población se infectase con coronavirus, y que la inmensa mayoría, tras una semana con síntomas, haya adquirido inmunidad. Ahora China se dispone a reabrir por completo sin esas medidas que solo retrasaban lo inevitable y lastraban su economía. La pregunta que muchos se hacen es si el país retornará al crecimiento elevado o si la incertidumbre hará que la crisis económica del último año se prolongue.

Las empresas tecnológicas estadounidenses se están retirando del país asiático a un ritmo insospechado debido a las crecientes tensiones comerciales entre las dos superpotencias. Esto podría tener un impacto negativo en la economía china, ya que estas empresas representan una gran fuente de ingresos y empleo en el país. Sin embargo, China ha encontrado una fuente de energía más asequible en el petróleo ruso, que está importando a precios muy bajos y refinando para su consumo interno e incluso para su exportación. Además, con la crisis la demanda internacional de sus manufacturas se resiente, pero los costes de transporte de contenedores se han reducido en gran medida, lo que es beneficioso al permitir que sus productos sean más competitivos en el mercado internacional. Así se podría continuar, encontrando motivos para defender una hipótesis y su contraria, como siempre sucede con las predicciones macroeconómicas.

Suponiendo que se sea optimista, y se confíe en la recuperación de la economía china, cabe preguntarse cómo posicionarse para intentar aprovechar la situación. La primera idea sería comprar un fondo o ETF que intente replicar el índice bursátil del país, pero más allá de movimientos especulativos para el corto plazo no parece que suponga una buena inversión, tanto los índices de Hong Kong como de Shanghái llevan quince años sin una tendencia clara y a pesar del gran crecimiento experimentado por China, se asemejan a los índices de países estancados como España. Además, desde noviembre, el Hang Seng ha subido alrededor del 50%. La recuperación podría estar ya descontada.

Si se descarta comprar un índice cabe plantearse si adquirir acciones de empresas chinas es una buena opción. Como apuntó Pepe Díaz Vallejo, de Bestinver, invertir en el otro bloque geopolítico conlleva riesgos que desaconsejan esa idea. Las tensiones entre Occidente y Rusia-China no han parado de subir y los inversores en Rusia ya han sufrido las consecuencias con la cancelación de las acciones de ese país que cotizaban en las bolsas occidentales, y este año comenzó con la noticia de que aquellos inversores de países enemigos que consiguieron convertirlas a acciones de la Bolsa de Moscú pagarán a partir de ahora un impuesto del 50% en el caso de venderlas. Comprar acciones chinas probablemente no compense el riesgo de perder parte o todo el capital invertido de forma permanente. La gobernanza en ese país no cumple con los estándares occidentales, y los casos de fraude o utilización del capital de las empresas en contra de los intereses de los accionistas son incontables.

Entonces quedarían dos posibilidades: posicionarse en futuros sobre materias primas o adquirir acciones de empresas occidentales o de países no alineados cuya actividad dependa de la evolución de la economía china, pero el Gobierno de ese país no puede incautar sus activos ni poner impuestos confiscatorios a sus ganancias.

Si bien es posible obtener grandes rentabilidades con las materias primas si se acierta la tendencia, tener éxito apostando en ellas es arriesgado, ya que en principio son mercados bastante más eficientes que el bursátil, e incorporan al precio las expectativas en mayor medida. Así, metales como el hierro o el estaño han aumentado su precio más del 50% desde noviembre, anticipando el aumento de producción industrial y la construcción de infraestructuras en China. Otras materias primas como el cobre o el petróleo podrían repuntar próximamente, pero hay muchos otros factores que impactan sobre el alza de su precio debido a la posible recuperación no superaría un análisis coste-beneficio que tenga en cuenta la incertidumbre.

Algunas empresas que cotizan en Europa tienen una parte importante de sus ventas en China. Sobresale The Swatch Group, que tiene más del 40% de sus ventas en ese país, y la recuperación le afectaría positivamente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el índice de precios de Rolex, que sirve de indicador más fiable que las estadísticas oficiales para la situación económica china, perdió un cuarto de su valor desde la pasada primavera, y en los últimos dos meses tan solo ha pasado a caer a un ritmo menor. El mercado del lujo no se ha recuperado y si los consumidores prefieren servicios en vez de bienes de consumo, podría no hacerlo. Otras empresas como Adidas tienen en China alrededor de la quinta parte de su negocio. Sin embargo, parece que el mercado ya habría incluido en el precio la mejora del país asiático, y así desde noviembre las acciones de la empresa relojera crecen alrededor del 30% y las de ropa deportiva más del 50%.

Otra aproximación sería buscar empresas comercian con China, pero no radican su actividad en ese país, y además sean indispensables y difícilmente sustituibles para mantener su actividad económica. Productores de materias primas y empresas que las transportan. Por ejemplo, Vale, BHP y Rio Tinto, los tres principales productores mundiales de hierro. De nuevo, desde noviembre su cotización ha aumentado entre el 30% y el 40%. La recuperación probablemente ya se haya descontado. Quedaría saber si las navieras que cuentan con los buques que transportan el hierro y el carbón aumentarán sus fletes, pero de nuevo, al igual que con el cobre o el petróleo, hay muchos factores que impactan en este precio y se trata de una apuesta con mucha incertidumbre.

El jugador de béisbol Ted Williams describió en su breve libro The Science of Hitting la importancia de esperar a la situación perfecta para batear y así lograr buenos resultados. A pesar de las subidas recientes hay posibilidades invertir y quizás obtener algo de rentabilidad, pero el escenario dista de ser perfecto, así que los inversores pacientes harían bien en dejar pasar la bola esta vez.

Juan Luis Santos es Profesor de economía en la Universidad CEU San Pablo