Biotecnología

Las farmacéuticas miran a la UE en las subvenciones a I+D ante las barreras nacionales

El 66% de las compañías buscan los recursos en Bruselas. El sector lamenta la oportunidad perdida del Perte sanitario

Investigadora en un laboratorio farmacéutico.
Investigadora en un laboratorio farmacéutico.

Las empresas biofarmacéuticas españolas han comenzado a ver a Europa como la salvación para sus programas de I+D ante la barrera para conseguir financiación pública en España, que ni siquiera ha mejorado con el Perte para la salud de vanguardia aprobado el pasado año por el Gobierno. El 66,7% de estas compañías afirman recurrir a las ayudas de la Comisión Europea, un porcentaje que ha crecido en 46 puntos respecto al año anterior, según los datos proporcionados a este diario de un estudio de la consultora internacional Ayming.

Javier Saldaña, director de innovación de Ayming, explica que las empresas españolas de salud y biotecnología se encuentran con diferentes barreras. La primera, la exigencia de cumplir unos ratios financieros imposibles en los que se exige un determinado nivel de facturación a este tipo de compañías, fundamentalmente startups, que prácticamente no tienen ingresos porque se dedican a innovar en nuevos productos. Igualmente, Saldaña lamenta que, comparado con Europa, las ayudas públicas nacionales cubren un menor porcentaje del gasto y se encaminan más a otorgar préstamos que a subvenciones no reem­bolsables. “Se está dificultando que muy buenos proyectos con muy buena pinta sobrevivan. Proyectos de I+D que podían tener un recorrido tremendo y que al final se les acaba la financiación”, lamenta Saldaña.

Las firmas nacionales “acuden a las subvenciones europeas porque, además de que la intensidad de la financiación es más fuerte, los criterios técnicos y de solvencia económica que se exigen en España son muy estrictos, por lo tanto, las ayudas europeas se posicionan como una vía competitiva y demandada”, asevera.

El CDTI como financiador

Este estudio a nivel internacional de Ayming cuenta con la participación de 150 compañías españolas. El barómetro indica además que el 55,6% de las biofarmacéuticas nacionales acuden a los recursos propios para financiar la I+D (ocho puntos más que a nivel global) y un 44,4% busca el dinero público nacional.

En España, la financiación pública está concentrada básicamente en el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación) a través de programas como el PID y el LIC A. También a través de ayudas regionales, más interesantes en comunidades autónomas que reciben fondos europeos Feder, ya que pueden dedicar más porcentaje a las subvenciones frente a los préstamos reembolsables, según el directivo de Ayming.

Así, según esta consultora, las subvenciones nacionales representan un porcentaje limitado de los proyectos, frente a un 70% de las otorgadas por la Comisión Europea en programas como el Horizonte 2020 y Horizonte Europa.

Los datos de 2020, los últimos disponibles, indican que las biotecnológicas invirtieron 900 millones de euros en I+D, según la patronal Asebio. El 70% del volumen se sufragó a través de fondos propios. En 2021, el CDTI financió 82 proyectos de biotecnología con 50,1 millones, de los que el 46% corresponden a subvenciones, según Asebio.

La lección de la pandemia

En la pandemia de Covid-19, el mundo ha visto cómo el sector privado ha desarrollado velozmente las vacunas (con ayudas ingentes de dinero público en muchos casos). Precisamente, Saldaña lamenta que tras el Covid, el marco de subvenciones debería haber aprendido la lección. “Nuestra sensación es que debería haber cambiado mucho más. Uno de los primeros grandes golpes que se ha llevado la industria biotecnológica es cómo se ha articulado el Perte sanitario”.

Ni siquiera la aprobación del Perte (proyecto estratégico para la recuperación y transformación económica) sanitario gubernamental va a mejorar esta situación, ya que el programa de financiación está enfocado a ayudas al centro público Instituto de Salud Carlos III y no a las empresas del sector. “Las empresas privadas se quedan limitadas a alguna tipología, ya que únicamente cubre medicina de precisión o introducción de tecnología como big data. Pero si yo soy una biotecnológica que investigo contra el cáncer, a día de hoy, el Perte de salud no me ha dado una solución. Las quejas del sector han sido muy significativas”, afirma. “La sensación de que no se están haciendo bien las cosas no es menor”.

Desde el Ministerio de Ciencia, liderado por Diana Morant, explican en una respuesta por escrito que desde su aprobación, el Perte sanitario se ha constituido "una alianza abierta a todos los actores que aporten estrategia, inteligencia e inversión". Asimismo, se asegura que se han realizado acciones dirigidas a apoyar la industria nacional hacia la incorporación de I+D+I tanto en procesos como en productos y se han diseñado "modelos de colaboración público-privada, innovación abierta y alianzas estratégicas".

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