Benjamin Melman: “La inflación es una apisonadora para la rentabilidad”

Director de inversiones de una gestora que maneja 82.000 millones de euros

Benjamin Melman, director de inversiones de Edmond de Rothshild AM.
Benjamin Melman, director de inversiones de Edmond de Rothshild AM.

La gestora de activos Edmond de Rothschild AM invierte patrimonio de sus clientes por valor de 82.000 millones de euros. La firma pertenece a uno de los mayores bancos privados de Europa, con sede en Ginebra aunque fundado en París. Benjamin Melman es su máximo responsable de inversiones, y pasa todo el año viajando para dar servicio a los clientes de los 15 países donde opera la entidad.

¿Los mercados seguirán moviéndose en 2023 al ritmo de la inflación?

Creo que sí. La tendencia desinflacionista en el largo plazo es clara, pero terminaremos el próximo año aún con los precios creciendo al 4%. Poco a poco acabará llegando la normalización. Los precios de las materias primas ya se han relajado, también los problemas en las cadenas de producción y se han repuesto los inventarios. Además, a partir de junio también se contendrán los precios de los alquileres en EE UU.

¿Eso hará que los bancos centrales frenen la subidas de tipos?

El pronóstico de los mercados es que los tipos de interés harán pico en primavera, en el 5,25%, y que se pueda empezar a pensar en bajadas a partir de entonces.

¿No están yendo muy rápido?

Eso nos parece. Creemos que el mercado laboral sigue aún muy fuerte en Estados Unidos, y que los salarios harán que los precios no bajen tan rápido como se espera. Nos parece que, una vez que los tipos alcancen el pico, se pueden mantener en ese nivel durante varios meses. Asumir una bajada de tipos en 2023 es muy prematuro. El mercado no está escuchando a la Fed.

¿Qué esperan que hará la Bolsa el año que viene?

Parece claro que va a seguir habiendo mucha volatilidad. Ahora bien, es probable que el ejercicio no vaya a ser tan malo como el que ahora termina, porque muchas empresas ya acumulan unas caídas importantes.

Los desplomes en los activos de renta fija han sido terribles...

Hay que remontarse muchos años hacia atrás para encontrar un ejercicio en que hayan caído con tanta fuerza la Bolsa y la renta fija. Algo así solo ocurre con una inflación descontrolada y con los bancos centrales haciendo lo imposible para atajarla. La inflación está siendo una apisonadora para la rentabilidad.

Así que, ¿cuándo se vaya la inflación volverá la rentabilidad?

En el caso de la renta fija ya es evidente. Las subidas de tipos han hecho que los bonos ya estén ofreciendo rentabilidades atractivas. Y, con la Bolsa, el hecho de que la inflación se vaya moderando también será positivo.

¿Y cómo impactará la recesión?

Veremos si hay recesión. Si se produce finalmente será la más telegrafiada de la historia. Tal vez no esté completamente reflejada en precio, pero sí parcialmente. De momento, preferimos mantenernos infraponderados en Bolsa.

¿Cuál será el punto de inflexión?

Creo que una vez que empiece la recesión la renta variable podría empezar a subir con claridad.

¿Por qué tipo de activos apuestan ahora?

Tenemos una firme convicción en relación a las compañías de pequeña y mediana capitalización. Son firmas que suelen sufrir con el deterioro económico, pero que luego suelen salir con mucha fuerza de las crisis. Ahora les afecta la caída de la liquidez y la aversión al riesgo. Ahora bien, para alguien que va a mantener la inversión en un plazo largo, creemos que el punto de entrada para este tipo de compañías es muy bueno.

¿También para las firmas ‘value’?

Eso no lo vemos tan claro, después de debatirlo durante horas. Las compañías llamadas ‘de crecimiento’ se van a beneficiar de la estabilización de las subidas de tipos. Realmente creemos que la mejor opción es tener en cartera diferentes tipologías de inversión, tanto ‘value’ como de crecimiento. Es muy difícil predecir qué tipo lo va a hacer mejor.

¿Qué espera de la Bolsa europea?

Hay pros y contras. Uno de los factores que le ha beneficiado es el tipo de cambio respecto a otras divisas, pero ahora ya no se va a notar tanto este efecto. Algo positivo es que las empresas europeas han demostrado una gran capacidad de fijación de precios, lo que es una garantía para sus ingresos en este contexto de inflación. También podríamos ver en 2023 una tregua en la guerra de Ucrania, lo que sería un alivio.

¿Les beneficiará la situación de China?

Sí, porque ha habido un cambio radical al dejar atrás las políticas que perseguían el Covid 0. Eso favorecerá la reactivación económica. Y son muchas las empresas europeas que dependen mucho de las exportaciones a China, que van a crecer con fuerza.

¿Qué visión tienen sobre el sector bancario?

Somos claramente positivos respecto a la industria financiera. Las subidas de tipos están permitiendo que los bancos aumenten sus márgenes. En los últimos años habían sufrido mucho con los tipos negativos. Ahora van a ser mucho más rentables.

¿Cuál es la recomendación para un inversor equilibrado?

Si en 2022 se ha demostrado que el mejor activo ha sido con diferencia el efectivo, en 2023 creemos que los bonos son la mejor opción. Nos gusta especialmente la deuda corporativa de alta calidad y también algunas emisiones de empresas con menor calidad crediticia. Aunque haya una recesión, este tipo de activos nos parece que van a compensar sobradamente el riesgo asumido. Dentro de la deuda de empresas, estamos sobreponderando los bonos emitidos por entidades financieras.

¿Y para quien quiera asumir algo más de riesgo?

Para un enfoque más táctico o especulativo estamos recomendando invertir en deuda soberana de economías emergentes, especialmente de China. Tras la fuerte depreciación de sus divisas frente al dólar, creemos que ahora presentan una gran oportunidad de inversión.

¿Y la deuda soberana europea?

No nos interesa mucho. Vemos como en Italia hay algunos elementos muy euroescépticos dentro del Gobierno, lo que puede causar problemas. Sigue habiendo un riesgo político. Vemos más valor en la deuda corporativa.

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