Ochoa, candidato al ICAM: "Cada uno es libre de decir lo que quiera, pero deberíamos respetar la institución"

El abogado responde a las acusaciones de juego sucio, habla sobre su programa o su relación con José María Alonso

Raúl Ochoa, candidato a decano del ICAM. Foto: ICAM
Raúl Ochoa, candidato a decano del ICAM. Foto: ICAM

En abril, cuando fue cesado como responsable de Formación del Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM), Raúl Ochoa comunicó su intención de concurrir a las elecciones para dirigir la institución. Desde entonces, y hasta que ha finalizado el plazo para presentar candidaturas, ha  guardado silencio públicamente sobre el proceso electoral. CincoDías lo entrevista el martes, horas después de la presentación de su programa en el Teatro Barceló, en medio de las dudas transmitidas por Miguel Durán, otro de los candidatos, sobre la presencia de notarios en el acto para "captar" el voto por correo de los asistentes. En esta entrevista, Raúl Ochoa responde a las acusaciones, habla sobre su programa o su relación con José María Alonso, decano en funciones.

¿Por qué se presenta a las elecciones a la Junta de Gobierno del ICAM?

Soy una persona que lleva muchos años trabajando para el colegio y por los compañeros y en un momento determinado creo que el colegio necesita ultimar un cambio. Fueron muchos los compañeros que me lo pidieron. Fue una cuestión muy solicitada por los compañeros.

Le hacía esta pregunta porque usted ha formado parte de la Junta de Gobierno de José María Alonso, decano en funciones. ¿Qué valoración hace de estos cinco años?

Prefiero no contestar.

En su momento dijo que no compartía “los valores ni las acciones de Alonso”.

Sí, ha habido muchas cosas con las que lógicamente no estoy de acuerdo y, por supuesto, debemos emprender una nueva etapa.

Si no estaba de acuerdo con el decano, ¿por qué no ha dimitido?

No se trata de dimitir. Nosotros estamos para defender los intereses de los colegios. En mi opinión, tenemos la obligación de defender los intereses de los abogados hasta el final y somos un voto en la junta. Yo estoy ahí fundamentalmente por el apoyo de los colegiados y creo que sería una cobardía por mi parte, ante cualquier discrepancia, abandonar el barco y no cumplir con mis obligaciones.

Usted ha sido responsable de Formación del ICAM hasta abril, cuando el decano en funciones acometió un cambio de responsable motivado, según la justificación oficial, por los insatisfactorios resultados del área. ¿Qué pasó según su versión?

Prácticamente duplicamos el número de alumnos que había en el centro de estudios con una producción de cursos de casi mil cursos anuales, con una valoración superior en casi un punto de las auditorías externas respecto a la calidad. Yo comunico al decano que me quería presentar a las siguientes elecciones de manera correcta y conforme establecen las normas lógicas y él decidió cesarme. Son los compañeros los que deben juzgar cómo se ha trabajado en estos casi cinco años que he estado al frente del centro de estudios.

De llegar a ser decano, ¿apoyaría a Alonso si decide formar parte después del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) presentándose a la elección de consejero?

Ni siquiera me lo he planteado.

¿Había notarios en el acto de su candidatura, celebrado este lunes en el Teatro Barceló?

Pues supongo que habría alguno. Tampoco lo tengo claro porque a lo que me dediqué fue a presentarle a los compañeros nuestro programa.

Se lo pregunto porque otro de los candidatos, Miguel Durán, presentó un escrito en el que lo acusa de intentar asegurar votos durante ese acto. En una misiva remitida al Colegio Notarial de la capital, según información de El Confidencial, transmitió sus dudas sobre la presencia de varios notarios durante el evento, que tendrían, a su parecer, la función de "captar el voto de los concurrentes o asistentes al acto" para, con posterioridad, "ser la candidatura que encabeza el señor Ochoa la que lleve a cabo el resto de actos que completen la emisión del voto por correo".

Estamos para dignificar la profesión, no para estar continuamente mancillando. No voy a comentar sobre eso. Vamos a ganar las elecciones, vamos a llevar a cabo nuestras propuestas y no voy a entrar ni voy a discutir y, además, es que no quiero. Respeto lo que diga cada uno. No estoy dispuesto a que se siga manchando la institución y el respeto a los abogados. Cada uno es libre de decir lo que quiera. Deberíamos todos respetar la institución y a los compañeros.

¿Cómo está financiando su campaña? ¿Cuenta con el apoyo de alguna empresa?

Creo que no le interesa a nadie.

Se lo pregunto porque creo que el acto del lunes en el Teatro Barceló reunió a cerca de mil personas, quienes tenían una consumición incluida, además de haber varios profesionales de la restauración cortando jamón. ¿Tienen detrás el apoyo financiero del Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE), como se comenta en algunos círculos?

Nosotros no vamos a entrar. Si otros quieren manchar la imagen de la abogacía es su problema.

¿Tiene una estimación del importe al que puede ascender?

Lo desconozco porque yo lo único que intento es acercar nuestro trabajo al mayor número de compañeros que quieran escucharlo y que quieran apoyarnos.

¿Qué opinión tiene de Eugenio Ribón y de Juan Gonzalo Ospina, quienes han sido diputados, como usted, de la Junta de Gobierno, quienes también se presentan a las elecciones?

Mi mayor respeto hacia todos los compañeros del colegio de abogados.

¿Cree que alguno de los candidatos (Ribón, Ospina, Durán, Saura, Trigo o Chinarro) puede reunir más apoyos que usted?

No soy adivino. Creo que nosotros estamos trabajando por un proyecto responsable, sereno y para mejorar y activar el cambio que necesita el colegio de abogados.

¿Le generan exactamente la misma inquietud las seis candidaturas?

Ninguno me genera inquietud; todos me generan el mismo respeto.

¿Cuáles son las líneas que vertebran su programa electoral?

Lo primero que defendemos es que todos somos abogados, independientemente de cómo ejerzamos. Hay abogados de tribunales, del turno de oficio, una parte que se dedica más a temas corporativos, a nuevas tecnologías… Nosotros nos basamos en tres pilares, que son la cercanía, la humildad y el servicio, intentando seguir de alguna manera al que fue nuestro gran maestro, don Antonio Pedrol Rius, que se han cumplido 30 años de su fallecimiento y lamentablemente, a pesar de todo lo que consiguió para la abogacía, no se ha hecho ninguna mención sobre él, cuando es un personaje crucial, no solo de la abogacía, sino de la sociedad española. A partir de ahí desarrollamos unas cien medidas generales, que son de interés común como, por ejemplo, que haya un fácil acceso a las líneas telefónicas o a los servicios del colegio, que los que tenemos dificultades con los temas informáticos tengamos una ayuda efectiva o que todo el mundo cuando va al colegio sienta que está en su casa. Luego hay medidas puntuales para cada una de las necesidades, como en el turno de oficio, del que soy miembro desde hace más de treinta años y en el cual he tenido el honor de recibir en su momento la medalla del turno de oficio por los más de veinticinco años de ejercicio. Necesitamos dos cosas: el reconocimiento social de nuestro trabajo como abogados de oficio y mejorar las condiciones tanto para ejercer el servicio como en la retribución económica. Tenemos que trabajar por ser punteros en la formación, que los despachos grandes nos ayuden a que los jóvenes, que están muy bien preparados, puedan trabajar en cualquier despacho del mundo. También debemos facilitar el acceso a la vivienda. El colegio puede gestionar la creación de cooperativas. También tenemos que trabajar en las mejoras y búsqueda de acuerdos por escrito con los distintos órganos que integran la administración de justicia. A los grandes despachos también hay que apoyarlos porque son generadores de riqueza y mejoran las relaciones internacionales. Y, por supuesto, no olvidamos una promesa de la junta anterior para dotar de guarderías a las sedes judiciales y otros centros. También me refiero a los abogados que ya tienen una edad. El colegio tiene que fomentar, dentro de esa apertura a todos los colegiados, darles un servicio como, por ejemplo, el acceso a una residencia. El colegio tiene que ayudar a que el que quiera pueda tener acceso a una residencia.

Me gustaría que desarrollase el tema del acceso a la vivienda de los jóvenes y el punto de las residencias.

Si somos capaces de encontrar a aquellas personas que tienen interés en construir, que tienen terrenos y que el colegio forme parte de esa intervención, pues lógicamente nos beneficiaremos todos. Igual que el tema de las residencias, a base de convenios. Las corporaciones de derecho público los tenemos en multitud de servicios públicos cuya gestión se encomienda a terceros para que los desarrollen y no nos cueste dinero a los colegiados.

¿Qué le pareció que la institución haya pasado de ser Colegio de Abogados de Madrid a Colegio de la Abogacía para ser “más inclusivo”, según justificó la dirección en marzo?

Son cosas que, siendo importantes, para cualquier abogado que está pasando dificultades, que ni siquiera puede pagar la cuota colegial y curiosamente se le expulsa del colegio, creo que no es un tema crucial para él, sobre todo por el coste que todo este cambio supone.

Este verano ha saltado la polémica por la presunta opacidad en la gestión y las cuentas del CGAE: funcionamiento de comisiones y subcomisiones, dietas y viajes. ¿Confía en la institución?

Confío en la institución y lo importante, lo que todos debemos exigir, es que la persona que representa la institución sea igual de honorable.

¿Eso significa que respalda a la presidenta del CGAE, Victoria Ortega?

La presidenta del CGAE tiene por mi parte el absoluto respaldo desde el ICAM si soy decano.

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