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Musk prevé despedir a la mitad de la plantilla de Twitter

El magnate prevé recortar 3.700 empleos mientras sigue la salida en masa de ejecutivos

Musk prevé despedir a la mitad de la plantilla de Twitter
REUTERS

Elon Musk planea eliminar unos 3.700 empleos en Twitter, la mitad de la plantilla de la empresa de redes sociales, en un intento de reducir costes tras la compra de la sociedad, según han publicado medios como Bloomberg o FT citando fuentes cercanas a la empresa. El nuevo propietario de Twitter pretende informar a los empleados afectados el viernes, dijeron estas mismas fuentes. Musk también tiene la intención de revertir la política de la empresa, pidiendo a los empleados restantes que trabajen presencialmente, si bien estaría abierto a excepciones.

Musk y un equipo de asesores han estado sopesando una serie de recortes de empleo y otros cambios en la política laboral de la firma de San Francisco, y los términos finales no están cerrados, informa Bloomberg. La empresa estaría barajando ofrecer a los trabajadores despedidos 60 días de indemnización. Tras filtrarse el plan de despidos, el director de contabilidad de Twitter, Robert Kaiden, dejó la empresa. Era uno de los últimos ejecutivos de la alta dirección que se habia mantenido tras la llegada del magnate.

Musk está buscando vías para reducir los costes de un negocio por el que dice haber pagado en exceso. El multimillonario acordó pagar 54,20 dólares por acción en abril, justo antes de que los mercados cayeran en picado. Intentó echarse atrás de la operación argumentando que la empresa le engañó sobre la prevalencia de las cuentas falsas. Twitter demandó a Musk para obligarle a cumplir su acuerdo y el hombre más rico del mundo acabó cediendo. El acuerdo de absorción se cerró el jueves.

Los empleados de Twitter se preparan para los despidos desde que Musk tomó el mando y destituyó inmediatamente a gran parte de la ejecutiva, incluido el director general Parag Agrawal, el jefe de finanzas, Ned Segal, y los altos cargos del equipo legal, Vijaya Gadde y Sean Edgett. En los días siguientes, se han producido otras salidas como la responsable de marketing, Leslie Berland, la directora de atención al cliente, Sarah Personette, y Jean-Philippe Maheu, que era vicepresidente de soluciones globales para clientes.

Musk se autoproclamó "Chief Twit" en su biografía en la red social, informó anteriormente de que él mismo asumiría el papel de consejero delegado interino y disolvió el consejo de administración, diciendo más tarde que la medida es "solo temporal". Durante el fin de semana, algunos empleados con puestos de director y vicepresidente fueron despedidos y se pidió a otros directivos listas de empleados en sus equipos que podrían ser recortados, dijeron las personas para llegar a una reducción del 50% de la plantilla.

Los ingenieros y el personal de nivel directivo de Tesla, el fabricante de automóviles también dirigido por Musk, revisaron las listas, según las fuentes citadas por Bloomberg, en función de las contribuciones de los individuos al código de Twitter durante su estancia en la empresa. Días atrás Musk se había quejado de que "parecía que había 10 personas administrando por cada persona codificando".

La preocupación por los recortes de personal comenzó tras la compra de Musk, cuando se dijo a los posibles inversores que eliminaría el 75% de la plantilla, de unos 7.500 empleados a finales de 2021. Musk negó más tarde que los recortes fueran tan profundos, sin aclarar a cuántos preveía echar. En las últimas semanas, el directivo ha insinuado sus prioridades, diciendo que quiere centrarse en el producto principal. "La ingeniería de software, las operaciones de servidor y el diseño de los servidores", tuiteó a principios de octubre.

Musk también está tratando de generar más ingresos. La empresa pronto empezará a cobrar por la verificación de las cuentas, y las insignias que hoy garantizan que estas corresponden a identidades reales serán parte de una suscripción de 8 dólares al mes que podría ponerse en marcha la próxima semana. Los usuarios que ya tienen una insignia azul de verificación tendrán un periodo de gracia de varios meses antes de pagar por el distintivo o perderlo.

El dueño de Tesla sigue dando pasos firmes en Twitter con el propósito claro de que la red social por la que ha pagado 44.000 millones de dólares no disminuya drásticamente su valor. Por un lado recortando costes y, por otro, buscando nuevas vías de ingresos que hagan a la plataforma menos dependiente de la publicidad. Pero la tarea no va a resultarle fácil por rápido que esté ejecutando las medidas.

Para empezar, la forma de controlar el vínculo cuenta-usuario ya ha recibido fuertes críticas (se ha hecho viral el enfrentamiento entre Musk y el célebre escritor Stephen Edwin) y muchos usuarios de Twitter han amenazado con abandonar la plataforma si el magnate sigue adelante con su plan de cobrar los 8 dólares por verificación y se preguntan quién ha de pagar a quién: ¿Un usuario destacado por usar Twitter o Twitter por disfrutar de un usuario destacado que le genera mucho engagement? Eso, sin olvidar que el anonimato es y debe ser un derecho, y que hay personas que por diferentes razones, algunas muy justificadas, necesitan actuar bajo un seudónimo o protegerse en el anonimato, como explica en su blog Enrique Dans, profesor del IE Business School.

El otro gran escollo lo tiene en la publicidad, la actividad que le genera casi la totalidad de sus ingresos actuales. General Motors, rival de Tesla, ya dijo hace unos días que suspendía la publicidad en la red social. Y ayer trascendió que L'Oréal también decidía suspender sus anuncios en Twitter hasta que se ponga en marcha el consejo de moderación de contenidos bajo el que se definirá la política de contenidos de la plataforma.

No son las únicas. La preocupación de las marcas porque los cambios que pueda aplicar Musk disparen el discurso del odio está haciendo mella. Hace unos días, una de las mayores empresas de publicidad del mundo, IPG, aconsejó a sus clientes que suspendan los anuncios en Twitter durante una semana, citando la necesidad de una mayor claridad sobre los planes de la red social para garantizar "la confianza y la seguridad" en la plataforma. IPG recibe miles de millones de euros al año de algunas de las principales marcas del mundo para gestionar sus presupuestos de marketing.

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