Cómo contratar la tarifa de luz adecuada: el PVPC es más caro a un año vista

En un escenario de precios elevados aunque en descenso, el PVPC se mantiene como el más caro del mercado, si bien, será reformado en enero

Facturas de la luz.
Facturas de la luz.

Desde la implantación el 15 de junio de la llamada excepción ibérica (un límite al precio del gas para producir electricidad, fijada en 48,8 euros/MWh, para evitar que los altos precios de este combustible se trasladen a la nuclear, la hidráulica y renovables), la cotización media del mercado mayorista (pool) ha descendido de forma evidente: hasta una media de 146 euros/MWh desde julio. Una buena noticia para los consumidores con tarifa regulada (PVPC), cuyo precio está directamente indexado al pool y no tanto para los clientes del mercado libre que tienen que asumir la compensación al gas (que siempre cobra el precio que oferta) como lo hacen los del segmento regulado, que son técnicamente los beneficiarios.

Sin embargo, la medida no ha logrado que el PVPC, históricamente la tarifa más económica, haya dejado de ser el precio más caro respecto a las ofertas de las principales comercializadoras del mercado libre, según los datos del comparador de tarifas de la CNMC. En todo caso, la excepción ibérica ha servido para que tanto el PVPC como las tarifas libres hayan bajado de las altas cimas en que se hallaban instaladas en los primeros meses del año: una media de 205 euros/MWh entre enero y junio, con un pico de 283 euros/MWh en marzo.

En el caso de las comercializadoras libres, su mayor competitividad también se explica por la contención de precios en el mercado derivado de la propia excepción ibérica, que se ha trasladado a los mercados de futuros a los que ligan los contratos de sus clientes. También a la minoración de los beneficios de las empresas decretada hace un año por el Gobierno y endurecida en marzo, por el cual el precio de venta de energía inframarginal (nuclear, hidráulica y renovables) superior a 67 euros/MWh sería minorado en las liquidaciones del sistema.

Descontado, pues, que la luz está cara para todos, para un consumidor tipo (con una potencia de 3,5 kW y un consumo anual de 2.600 kWh), el comparador sitúa al PVPC como la tarifa más cara a un año vista, por detrás de 24 comercializadoras (entre ellas, todas las de las grandes, como Iberdrola, Naturgy, Endesa o Repsol), aunque más barata que otras pequeñas eléctricas independientes.

Como se trata de una tarifa viva, cambia las 24 horas del día según el devenir del pool, para que la comparación sea real debe hacerse de forma anual y no a mes vencido, que son las dos opciones del comparador, que advierte con claridad de que ninguna de las ofertas incluye el coste de la compensación del tope al gas.

Las comercializadoras libres hacen sus ofertas teniendo en cuenta los precios de los mercados de futuros donde aseguran la electricidad que suministran al cliente. También la CNMC tiene en cuenta estos fordwars a la hora de fijar el PVPC para todo el año. En este punto, hay que subrayar que este precio regulado se modificará en enero y ya no estará ligado únicamente al mercado diario sino a otros índices, por lo que, pese a resultar más caro ahora, es posible que la situación cambie el próximo año. Habrá que estar vigilantes.

De momento, un consumidor tipo, pagaría en el PVPC un total de 833,24 euros en el próximo año (dato del pasado viernes), por encima de la tarifa Plan Online de Iberdrola (solo contratable por internet y para clientes nuevos) de 581 euros; la ofertas Por Uso de Naturgy, 603 euros, y otras cinco que se sitúan entre los 632 y casi 700 euros. Por este orden, las de Bonpreu Sclat, Energinufri, Endesa, Podo y Repsol. A partir de ahí, otras 16 se sitúan entre los 700 euros y los más de 800 euros del PVPC.

Sin el tope al gas

En cualquier caso, el consumidor debe tener en cuenta que a esas cantidades hay que añadir la compensación al gas que le corresponda en función de su consumo (una cifra de difícil cálculo). El famoso tope lo pagan los usuarios del PVPC y los del mercado liberalizado que hayan renovado o prorrogado sus contratos después del 26 de abril, en que entró en vigor la norma. Se libran, pues, los clientes con contratos anteriores a dicha fecha (los únicos que están de enhorabuena) hasta que les toque renovar o decidan firmar un contrato nuevo (algo del todo desaconsejable pues comenzaríana pagar el tope). La excepción ibérica regirá hasta mayo de 2023 y en algunos días de octubre no ha tenido que aplicarse tras bajar el precio del gas en el pool por debajo del citado límite de 48,8 euros/MWh, lo que aligerará las factoras de todos los consumidores.

Aunque todas las ofertas comparadas excluyen compromiso de permanencia o servicios de mantenimiento, no quiere decir que la compañía finalmente no ofrezca estos últimos servicios a la hora de contratar. En las características de la oferta remitidas al organismo regulador se señala que dichas ofertas “no requieren” servicios de mantenimiento, pero no se dice que estén excluidos de oficio. Dichos servicios encarecen la luz y apenas tienen utilidad.

Otro detalle a tener en cuenta es que muchas de estas ofertas se hacen para dos años, con precios distintos entre el primero y el segundo año. Y otras están condicionadas a que se trate de un cliente nuevo o a contratar en paralelo el gas con la comercializadora libre de gas del mismo grupo. Un mal negocio en un momento en que claramente la tarifa de último recurso (TUR) del gas es la más competitiva del mercado. Y esta no se puede asociar a un contrato de luz.

Para evitar confusiones hay que tener en cuenta que no solo hay que tener en cuenta el precio del kWh de la energía se ofrecen las empresas (0,16 o 0,22 euros/kWh, por ejemplo), sino que el término de potencia no es una cantidad cerrada, sino que depende de la potencia contratada. Por ejemplo, la primera oferta que figura en el comparador, la de Iberdrola, tiene un coste en el término de potencia punta de 30,67 euros/kW año y el término de potencia valle 4,104 euros/kW año.

Estas especies de trampas, y desconfiar de aquellas compañías que aseguran que van a asumir el tope al gas, deben servir de criba a la hora de seleccionar una oferta. Otra opción para los clientes del PVPC es esperar, ya queda poco, y el precio de la luz va en descenso, a la reforma de enero. Y no olvidar que los impuestos del recibo eléctrico han sido eliminados temporalmente (apenas queda un 5% de IVA) y que quizás en un futuro se recuperen.

El bono social cuesta 1,1 euros al mes a cada cliente

El PVPC es un precio regulado (ligado a la cotización del mercado mayorista) al que tienen derecho los pequeños consumidores con una potencia contratada inferior a 10 kW. De los 29 millones de puntos de suministro eléctrico que hay en España, unos 26 millones están en esa situación, si bien solo están acogidos al PVPC 11,5 millones y el resto, más de 14,5 millones, ha optado por el mercado libre. El suministro regulado está adjudicado por decreto a comercializadoras de referencia de las cinco grandes eléctricas.

Una parte de los que siguen en el PVPC lo hacen por obligación, ya que los consumidores vulnerables con derecho a los descuentos del bono social deben tener este tipo de contrato para disfrutar de los descuentos. En total, una cartera de 1,2 millones de usuarios en mayo de 2022, que apenas ha crecido pese a las crisis y las mejoras del Gobierno.

La financiación del bono social eléctrico a los vulnerables ha sido motivo de una larga disputa judicial en la última década, con tres sentencias a favor de las eléctricas que se han negado a pagar. Por el momento, tras el último fallo, que impone que todo tipo de eléctricas (generadoras, distribuidoras y comercializadoras libres o reguladas) deben pagar, las compañías repercuten este coste a sus clientes: 13,4 euros anuales o 1,1 euros al mes.

Normas
Entra en El País para participar