Pepita Marín: “Tejer ayuda a los directivos, es el yoga del siglo XXI”

Después de 12 años de negocio online, con una facturación de 12 millones de euros, abre su primera tienda física en Madrid, a la que seguirán dos más, en París y en Londres

Pepita Marín, en la tienda de We Are Knitters en Madrid.
Pepita Marín, en la tienda de We Are Knitters en Madrid.

Llega en su moto a la entrevista, que se celebra en la tienda que acaba de abrir de We Are Knitters, la primera de un plan estratégico de crecimiento internacional, en la madrileña calle de Fuencarral. Pepita Marín (Madrid, 1987) es cofundadora, junto a Alberto Bravo, y CEO de la compañía de lanas que nació en 2011, fruto de un viaje laboral, cuando trabajaban como auditores para PriceWaterhouseCoopers (PwC), a Nueva York. En el metro vieron a una chica que iba entretenida tejiendo. No lo dudaron. Soñaban con emprender, pero no imaginaban que ese era el momento. Sabían, por otra parte, que esa tendencia, la de tejer, tarde o temprano, llegaría a Europa y, por tanto, a España. Se anticiparon, y eso es un plus a la hora de dar forma empresarial a una idea. Es lo que hicieron, abrir mercado.

Durante un tiempo compaginaron sus trabajos con el comienzo de la startup, como les gusta denominar a la empresa que fundaron, con la ayuda de 10.000 euros de un concurso para emprendedores de Icade, y que hoy factura 12 millones de euros al año. Marín estudió Empresariales en la Reims Management School de Francia e Icade en Madrid, y ha también trabajado como analista en Oliver Wyman.

Ya no son una startup.

Todo cambia cuando empiezas a tener una estructura y cierta facturación, aunque yo la etiqueta la llevo puesta. Me siento muy feliz de que me llamen emprendedora. Ya somos un dinosaurio de las startups, porque llevamos 12 años. No es un proyecto, pero nos sigue quedando ese espíritu de arriesgar. Ya somos 40 personas trabajando en España, aunque el 95% del negocio lo tenemos fuera [venden principalmente en Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza, Canadá, Italia, España y Bélgica]. Somos una empresa tecnológica española, que gestiona cientos de miles de pedidos al año desde Madrid, y eso es motivo de orgullo.

Pepita Marín: “Tejer ayuda a los directivos, es el yoga del siglo XXI”

El año de la pandemia fue un ejercicio de récord para el negocio de las lanas.

En 2020 facturamos 15 millones de euros, cuando veníamos de un 2019 con unos ingresos de 10 millones. Fue un momento en el que toda la organización nos volcamos en vender, y dejamos la estrategia y la ejecución de lado. Veníamos de una temporada mala. En marzo de 2020 teníamos todo el stock lleno, y nuestro negocio era cien por cien online, con dos almacenes en Estados Unidos y Alemania que no pararon durante la pandemia, a pesar de que no éramos una actividad esencial, y pudimos servir a todo el mundo.

Y fue cuando todo el mundo, confinado en su casa, comenzó a tejer.

Nunca pudimos imaginar que el mejor entorno para tejer iba a ser una pandemia, con todos en casa. Todo el mundo empezó a hablar de esto, de tejer, y eso tuvo una gran repercusión en las ventas. Nuestro proveedor de lana en Perú, cuando comenzó el confinamiento, cerró toda actividad comercial, pero teníamos excedente de lana de la temporada anterior. Tuvimos un componente de suerte en todos los sentidos. Si llegamos a tener el almacén vacío no hubiéramos tenido las ventas que tuvimos. Les pasó a otras laneras. Vimos también lo que nos hacía falta y fuimos conscientes de nuestras carencias. En 2020 facturamos 15 millones de euros, una cifra récord, y con el dinero que ganamos decidimos tirarnos a la piscina y comprar un telar [Fünem Studio] en Bélgica. Son pequeños y venden en todo el mundo.

Su negocio es online, pero ahora abren su primera tienda física.

Esto surge por abrimos dos pop-ups, uno en París, que, a pesar de coincidir con las manifestaciones de los chalecos amarillos, fue bien, y otro en Nueva York, que también fue muy bien, a pesar de que en ese momento estaba la variante ómicron. Eso nos sirvió para ver que el espacio físico nos servía para fomentar la relación con los clientes existentes. España es nuestro octavo mercado, pero no nos veíamos valientes para abrir nuestra primera tienda en París y Londres. Madrid es una ciudad con poca penetración del comercio electrónico, es más de ver el producto. La tienda física es un negocio diferente, y estamos convencidos de que lo que hay que hacer es empezar de cero.

¿Tienen intención de abrir más tiendas?

En 2023 abriremos tiendas en Londres y en París, y eso nos permitirá atender los pedidos online que tengamos desde estos puntos de venta. A Madrid, la lana nos llega desde Alemania, que sirve a Europa, y el de Estados Unidos cubre también Canadá. Es importante tenerlo todo agrupado.

Pepita Marín: “Tejer ayuda a los directivos, es el yoga del siglo XXI”

¿Por qué abrieron en la calle Fuencarral?

Porque es una calle muy transitada, es uno de los tramos más transitados de Europa, de gente que pasa con bolsas con compra. Nos decidimos por el transito y porque es una calle turística. Y eso es muy importante.

¿Cuánto han invertido?

Menos de 100.000 euros, somos de hacer todo con poco, y si todo va bien ya invertiremos más. También nos escriben desde Colombia y México para abrir franquicias, pero tenemos el corazón dividido porque queremos tener el control, ya que es una empresa nueva con solo 12 años.

¿Qué previsión de crecimiento tienen?

La previsión será crecer algo más que en 2021, que facturamos 12 millones de euros. Es un año que sin parar de crecer nos lo tomamos de otra manera, porque necesitamos parar para retomar el crecimiento. Queremos abrir el negocio online en los países nórdicos, donde ya hay costumbre de tejer. En Noruega, el 90% de la población teje, y lo que queremos es cambiarles la estética de las webs que tienen, que son muy iguales.

¿La gente teje para relajar tensiones?

En España, la gente no teje tanto, porque es algo que se suele hacer en casa y aquí estamos más en la calle. Lo que sí hemos notado es que el cliente español está más sensibilizado con los productos naturales, y está dispuesto a pagar más por tener más calidad. Tejer es muy relajante. Es el yoga del siglo XXI. Está demostrado científicamente que disminuye los latidos del corazón, favorece la meditación porque es algo repetitivo y mecánico. Además, fomenta la creatividad, y a los niños les ayuda a la psicomotricidad y a concentrarse. Y a los directivos también les ayuda. Tenemos la foto de un directivo de la City de Londres tejiendo en el metro.

Emprender en España no es fácil, debido a las dificultades para acceder a la financiación.

Nosotros conseguimos un premio de emprendimiento de 10.000 euros de Icade, que nos concedió la asociación de antiguos alumnos que destinamos a comprar lana. Para emprender hace falta dinero. Yo también tuve la suerte de que vivía con 22 años en casa de mis padres y no tenía que llevar dinero a casa. También nos dieron un préstamo de Enisa [Empresa Nacional de Innovación], que concedían sin garantías a emprendedores, y que pagas cuando tienes beneficios. En la primera tanda de financiación conseguimos 40.000 euros, y luego tuvimos otras dos de 150.000 euros cada una. Nosotros avalamos como innovación el hecho de crear una web potente.

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