La realidad de la mujer en el sector agrario: más paro y sin cotizar por su trabajo

Funcas y EAE Business School lanzan sendos informes en los que aseguran que la proporción de trabajadoras en el sector agrícola es de 31 por cada 100 y que tan solo 2 de cada 5 que trabajan cotizan

La realidad de la mujer en el sector agrario: más paro y sin cotizar por su trabajo

El éxito cinematográfico de la temporada ha sido el drama rural Alcarràs. La película, dirigida por Carla Simón, llevará a la gala de los Oscars de 2023 a las tres generaciones de una familia, los Solé, que ven impasibles cómo se desmorona su vida y trabajo tras la apropiación de su melocotonar por parte de un inversor en placas fotovoltáicas. La película ahonda en la cruda realidad del campo español aunque, por suerte para los Solé, no es más que una ficción interpretada por actores.

Lo que no es ficción es la realidad del campo para las mujeres que muestran sendos informes de Funcas y de EAE Business School: por cada 100 hombres empleados en el sector agrario español hay 31 mujeres y, de estas, solo cotizan por su trabajo 2 de cada 5.

Con motivo del día Internacional de las Mujeres Rurales el día 15 de octubre, Funcas avanzó el dato de que hay 181.000 mujeres ocupadas de un total de 770.000 personas que trabajan en el mundo agrícola. El número de mujeres ocupadas ha caído desde 2008, cuando la proporción alcanzó las 40 mujeres por cada 100 hombres, hasta situarse en el actual 31-100 de proporción de mujeres sobre el total de hombres trabajadores en el campo.

Las diferencias entre comunidades son abultadas. La participación femenina en el empleo agrícola se aproxima más a la masculina en las comunidades en las que el sector genera menos puestos de trabajo. Si bien Asturias y Cantabria tienen una relación en la que las mujeres salen beneficiadas, 70 mujeres agricultoras por cada 100 hombres; las comunidades con mayor número de empleos en el sector primario, como Murcia y Extremadura, tienen una proporción de 10 mujeres por cada 100 hombres.

En lo referente a las modalidades de actividad, los datos no son particularmente halagüeños. La ocupación de las trabajadoras autónomas -sin empleados a su cargo- ha descendido desde las 95.000 personas de 2008 a las 64.000 de 2022; lo mismo ocurre con las asalariadas, que descienden de las 124.000 de 2008 a las 107.000 de 2022.

La única modalidad que aumenta es la del número de mujeres empleadoras, que aumenta de manera más intensa al de los hombres, según asegura Funcas. Pese al incremento, la proporción sigue siendo muy inferior en el caso de las mujeres, tan solo 9.600 de ellas son empleadoras, frente a los 37.700 empleadores, cuatro veces menos.

España es el segundo país de la UE en tasa de paro rural con el 43,2%, según afirma EAE Business School. Las mujeres sufren más este fenómeno, la tasa de desocupación de ellas sube hasta el 48,4%, mientras que el de ellos ronda el 39,4%.

Las tasas de paro rural de las mujeres son alarmantes, teniendo en cuenta que se sitúa casi 30 puntos por encima del paro femenino total registrado en el segundo trimestre de 2022 (14,15%). Sin embargo, la escuela de negocios afirma que más alarmante es el hecho de que la gran mayoría de las mujeres que sí trabaja lo hace sin cotizar.

El 82% de ellas realizan su actividad en explotaciones familiares y solo cotizan dos de cada cinco, es decir que el 59% de las mujeres que trabajan en el sector agrícola no cotiza por el trabajo que desempeña.

Los informes advierten de que las mujeres en el medio rural no solo tienen menores tasas de empleo o lo realizan sin cotizar. Más allá de los trabajos económicos están los domésticos y, en estos últimos, las mujeres quintuplican el número de horas que dedican los hombres. Ellas dedican 10 horas a este tipo de labores, mientras que ellos dos. El drama rural que ni tan siquiera Alcarràs pudo representar.

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