El gasto social copa seis de cada 10 euros del presupuesto: 274.000 millones

Incorporan un aumento del salario de los funcionarios, la actualización de las pensiones, un incremento del 25% en Defensa, más gasto sanitario y nuevas ayudas a las familias y parados

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero con su equipo en la presentación de los presupuestos en el Congreso de los Diputados.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero con su equipo en la presentación de los presupuestos en el Congreso de los Diputados.

Fiel con el protocolo, y 48 horas después de que el Consejo de Ministros aprobase los Presupuestos Generales del Estado para 2023, el Gobierno ha presentado en el Congreso los Diputados los terceros presupuestos del Ejecutivo de coalición. Estabilidad financiera, inversión y compromiso social han sido los aspectos que más ha destacado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. "Hay que atender lo urgente y centrarse en lo importante", dijo. El presupuesto debe ser "un antídoto contra la pobreza y dan un mensaje al exterior de que España cumplirá con sus compromisos con la estabilidad", ha indicado. Las cuentas deberán ser ratificadas por sus señorías antes del 31 de diciembre y así poder entrar en vigor el próximo 1 de enero.

Se trata de las cuentas más expansivas de la historia en las que el límite de gasto no financiero total alcanza los 198.221 millones de euros, el 1,1% más que el año anterior. El gasto social, en particular, marca los presupuestos, puesto que dentro de las partidas de gasto, seis de cada 10 euros van a estos apartados. La cifra global del gasto social, el mayor de la historia, alcanza los 266.719 millones, que incluyendo los fondos europeos llega a los 274.445 millones de euros.

Montero ha destacado que el foco en justicia social y eficiencia económica permiten implementar políticas de protección para la sociedad en una situación de crisis derivada de la guerra en Ucrania, que se ha traducido en menor crecimiento y más inflación. La ministra destacó el incremento en un 33,1% en la partida de inversiones reales que pasarán de 8.919 millones a 11.867 millones de euros, un incremento que no se había registrado hasta ahora.

Coyuntura adversa

Precisamente el gran reto con el que se van a encontrar estas cuentas es esta coyuntura de menor crecimiento y más inflación. El Gobierno ha bajado seis décimas la previsión de crecimiento para el próximo año, hasta el 2,1% y el deflactor del consumo privado, un indicador similar al índice de precios de consumo, se ha revisado al alza, del 2,9% al 4,1%. Sobre empleo, el Gobierno mantiene la tasa de paro para este año en el 12,8%, pero eleva en dos décimas la del próximo ejercicio hasta el 12,2%, al tiempo que estima un menor crecimiento del empleo, desde el 3,7% de julio al 2,9% para este año, y para 2023 pasaría del 0,8% al 0,6%.

Ayer, el propio Banco de España ya enmendó estas previsiones. No se cree las grandes cifras de las cuentas públicas. Prevé que tras un crecimiento del PIB estimado del 4,5% para este año, la economía española se desacelerará hasta el 1,4% en 2023 para retomar un mayor dinamismo en 2024, avanzando un 2,9%. Lógicamente y como consecuencia de esta desaceleración de la economía, alcanzar los niveles de prepandemia van a experimentar un nuevo retraso hasta trasladarse a los primeros meses de 2024, en lugar de finales de 2023 como se esperaba previamente.

Las cuentas incorporan el aumento del salario de los funcionarios, la actualización de las pensiones con el IPC, un incremento del 25% en el gasto en Defensa, más gasto sanitario y nuevas ayudas a las familias y parados, al tiempo que tras 13 años de no hacerlo, la denominada "hucha de las pensiones" contará con 2.957 millones de euros, procedentes del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).

Aumentan las partidas de I+D+i, infraestructuras, dependencia (que incrementa su dotación en 620 millones de euros hasta alcanzar los 3.522 millones) y recursos para combatir la violencia de género.

 El gasto en pensiones registra un crecimiento del 11,4% más hasta alcanzar los 190.687 millones de euros, contemplándose una revalorización de las mismas en torno al 8,5%, la prevsión que se espera de IPC interanual en noviembre, cumpliendo con el objetivo de no perder poder adquisitivo. Esta medida de revalorización incrementará el gasto, consolidándolo en torno a unos 15.000 millones de euros.

Jóvenes

Con el propósito de beneficiar a uno de los colectivos más perjudicados por la crisis se van a incrementar la políticas de juventud un 13,2% hasta alcanzar los 12.741 millones de euros. Aquí destacan medidas como el bono de alquiler joven que tendrá una dotación de 200 millones, que consiste en una ayuda directa de 250 euros para la emancipación de jóvenes entre 18 y 35 años y bajos ingresos. Las cuentas del próximo año destinarán otros 260 millones para facilitar el acceso a la vivienda con alquileres accesibles.

También se extiende a 2023 el bono cultural joven que posibilitará que los jócenes que cumplan 18 años en 2023 puedan contar con 400 euros para gastar en el ámbito cultural. La partida de becas se eleva en 400 millones de euros hasta un total de 2.474 millones.

La sanidad también es otro objetivo prioritario de este presupuesto y así experimentará un aumento del 6,7% hasta alcanzar los 7.049 millones de euros, donde se encuentran 500 millones de transferencias a las CC AA en infraestructuras de atención primaria y salud mental, de los que 434 millones irán destinados a equipamentos de atención primaria y 16 millones a salud mental.

La partida de infraestructuras crece el 6,7% hasta 12.635 millones de euros. También se prorroga la gratuidad del transporte público de Cercanías y media distancia, con el objetivo de seguir fomentando el uso del transporte público en un contexto de elevados precios de carburantes.

Defensa

Una de las partidas que no ha estado exenta de polémica ha sido la del gasto en Defensa, al ser una línea roja en la negociación entre los socios de gobierno y que finalmente se desbloqueo no si polémica servida. Finalmente esta partida crece el 8,4% incluidos los fondos europeos, crecimiento sustancialmente mayor cuando se incluyen los programas especiales de modernización y que contará con una dotación para 2023 de cerca de 5.000 millones de euros.

Todas estas medidas serán posible gracias a que los ingresos tributarios se dispararán un 7,7% sobre el avance de liquidación del año 2022, hasta los 262.781 millones de euros. De confirmarse, la recaudación conjunta extra vía impuestos sumaría 18.710 millones de euros. Los ingresos no tributarios, en paralelo, caerían un 2,8% hasta los 44.664 millones, arrojando un saldo neto en el conjunto de ingresos no financieros de 307.445 millones, un 6% más.

Con este aumento, junto a otros factores, España lograría reducir el déficit público en 2023 por debajo del 4%, hasta el 3,9% que prevén las cuentas. A partir de aquí, el plan del Gobierno permitiría ir reduciendo paulatinamente el saldo fiscal negativo de España hasta el 3,3% en 2024 para pasar la importante barrera del 3% ya en 2025, hasta el 2,9%.

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