La capitulación de Musk ante Twitter será dolorosa para algunos

Los accionistas de la red social ganarán, pero los bancos pueden perder dinero con sus préstamos para el acuerdo

Imagen de Elon Musk en un smartphone, sobre un fondo de logos de Twitter.
Imagen de Elon Musk en un smartphone, sobre un fondo de logos de Twitter. reuters

Lo que todavía parecía una moneda al aire a primera hora del martes se convirtió en una posibilidad real por la tarde: Elon Musk dice que realmente va a comprar Twitter por 44.000 millones de dólares. Después de casi medio año de ridículos tejemanejes, los inversores pueden obtener una victoria, al igual que un consejo que parecía haber cometido varios errores. Para otros, sin embargo, la capitulación de Musk será dolorosa.

Casi tan rápido como Musk dijo que quería comprar Twitter, decidió que el acuerdo no era para él. Cuando hizo su propuesta en abril, el consejo selló rápidamente un acuerdo sin hacer una subasta. Musk alineó junto a él a inversores que se comprometieron con enormes sumas sin hacer preguntas. Poco después, inició una campaña contra la empresa, acusándola de ocultar cuentas falsas. Para julio, quería salirse.

El caso iba a ir a juicio el 17 de este mes. Mientras, tanto los mercados de deuda como los de renta variable no se parecen en nada a los que había cuando se firmó el acuerdo. La subida de los tipos ha hecho que las valoraciones de las empresas tecnológicas se desplomen. Los inversores en deuda están apretando sus carteras, ya que esos tipos hacen que los acuerdos de ayer parezcan descabellados.

Sin embargo, Musk, según un documento de la SEC, la Comisión de Valores de Estados Unidos, quiere que el acuerdo se lleve a cabo, sin más explicaciones. Probablemente, Twit­ter querrá que un juez de Delaware selle un acuerdo irrefutable antes de descorchar el champán. No se puede culpar a la empresa por temer que esto no sea más que otro movimiento de ajedrez en la saga de idas y venidas. Pero si todo se cumple, el acuerdo podría cerrarse en cuestión de días.

Eso dejaría a los bancos en una situación bastante difícil. Tienen que pagar 13.000 millones de dólares de financiación. Morgan Stanley, que lidera el acuerdo para Musk, ya informó de 282 millones de pérdidas vinculadas a préstamos el pasado trimestre. Pero la imprevisibilidad de Musk puede haber hecho que algunos bancos no hayan tenido en cuenta todavía las posibles pérdidas en sus préstamos para comprar Twitter. Darse cuenta de ellas sería tan inesperado como doloroso.

Para Twitter, el futuro no está claro. Musk ha dicho que la empresa mintió en la práctica sobre sus métricas, pareció infringir las obligaciones de no revelación de secretos y no descrédito, y tuiteó al consejero delegado Parag Agrawal el emoji de la caca. Además, desde el punto de vista operativo, se enfrenta a muchos retos.

La atención que Musk, ocupado en la gestión del fabricante de automóviles Tesla, de 780.000 millones de dólares, y de otras empresas como SpaceX, pueda prestar a estos retos es una cuestión abierta. Sin duda, los accionistas de Twitter pueden ganar mucho. La propia Twitter puede estar en un camino difícil.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías