El sabotaje a los gasoductos Nord Stream: una llamada de atención a Europa en plena crisis energética

Bruselas anuncia un nuevo paquete de medidas para responder al aumento de las tensiones con Rusia y el Consejo de Seguridad de la ONU llama a una sesión especial el viernes

El sabotaje a los gasoductos Nord Stream: una llamada de atención a Europa en plena crisis energética

Las tres fugas simultáneas en dos gasoductos rusos – el Nord Stream 1 y 2, apoyados sobre el lecho del mar Báltico desde Rusia hasta Alemania  ponen en jaque la estrategia europea de diversificación energética para romper la dependencia de Moscú, aun cuando ninguno de ellos estaba operativo. El gigante noruego Equinor ha decidido este miércoles elevar el martes por la noche el nivel de seguridad en todas sus instalaciones terrestres y marítimas como medida de preparación ante posibles nuevos incidentes. "Los militares serán más visibles en las instalaciones de petróleo y gas noruego", ha respaldado este miércoles el primer ministro noruego, Jonas Gahr Stoere.

La decisión no es menor: Noruega ha aumentado sus envíos de gas a la Unión Europea un 12% en lo que va del año y se ha convertido en el mayor exportador en 2022, aunque solo reemplaza en parte los envíos que llegaban desde Moscú. Un salto del 67% en la compra de gas natural licuado (GNL) buscan compensar esta diferencia. El país nórdico ha avanzado también en sus pasos por mejorar la infraestructura que lo une a la Unión Europea, con la inauguración el martes del gasoducto que lo une con Dinamarca y Polonia.

Los nuevos inconvenientes de los gasoductos Nord Stream se suman a una historia de dificultades protagonizada por ambas infraestructuras desde los estudios técnicos que comenzaron en 1998. La cancelación de la segunda ruta de gas por parte del canciller alemán, Olaf Scholz, el 22 de febrero (día y medio antes del inicio de la invasión) y la suspensión de los envíos a través de la línea original decidida por el Kremlin el 2 de septiembre son solo los últimos dos hechos relevantes.

¿Cuál es el impacto de estas fugas para la seguridad energética en el próximo invierno?

La primera respuesta oficial de Bruselas el martes por la noche apuntó hacia la calma y la protección de la infraestructura, en lo que se espera sea una temporada invernal desafiante pero no trágica. “Cualquier interrupción deliberada de la infraestructura energética europea es totalmente inaceptable y será recibida con una respuesta sólida y unida”, manifestó el Alto Representante de la UE, Josep Borrell. La respuesta demoró pocas horas: Bruselas ha revelado esta tarde un nuevo paquete de sanciones que busca privar a Rusia de unos 7.000 millones de euros y sentar las bases para limitar el precio del petróleo.

A pesar del riesgo de seguridad y ambiental que representa la liberación de metano en el mar Báltico, los 27 descansan en sus altos niveles de reservas alcanzados sobre el verano. A nivel comunitario, el 87% de la capacidad almacenamiento de gas está colmada y países críticos como Alemania alcanzan hasta el 91%.

Los analistas consideran que las compras adelantadas, a pesar de los altos costos, y una fuerte reducción de la demanda permitirían a la región evitar cortes de suministro. Un estudio publicado el lunes por el centro de estudios de Bloomberg (BNEF) revela la confianza del mercado a que los 27 lleguen a marzo con más del 40% de sus reservas disponibles.

Sin embargo, los riesgos no desaparecen. El banco de inversión Julius Baer, no descarta que la multiplicidad de peligros se vuelva inmanejable. “Tiene que haber una multiplicidad de condiciones para amenazar los suministros de energía a Europa este invierno, incluido un invierno duro, un apagón nuclear prolongado en Francia y varios problemas de infraestructura”, ha destacado Norbert Rucker, jefe de economía de la entidad.

¿Qué otras infraestructuras vinculan a Rusia con Europa?

Uno de los posibles riesgos inmediatos de los países europeos está en el corte total del suministro de gas que llega desde Moscú a través de Ucrania y Turquía. La interrupción indefinida del Nord Stream 1 impuesto por Rusia a comienzo de septiembre no supuso el primer cierre del grifo ni tampoco el último. En mayo, el gasoducto Yamal que conectaba Bielorrusia, Polonia y Alemania con Rusia interrumpió sus envíos.

El sabotaje a los gasoductos Nord Stream: una llamada de atención a Europa en plena crisis energética

Las tuberías que se mantienen operativas, el gasoducto Turk Stream y las interconexiones a través de territorio ucranio solo alcanzan los 594 metros cúbicos, muy lejos de los 952 que recibía el bloque comunitario por estas mismas vías hace un año. Sin embargo, Moscú ya ha adelantado que podría cortar el suministro por Ucrania por una disputa entre el gigante ruso Gazprom y la empresa ucrania Naftogaz. De suceder, Turquía se convertiría en el único país en recibir gas ruso de forma directa.

¿Cuál es el impacto de estas fugas a nivel global?

El sabotaje a los dos gasoductos rusos que conectan con Alemania puede significar el punto final del servicio del Nord Stream 1, que en 2021 representó el 15% del gas que recibió Europa. A nivel técnico, distintas agencias de seguridad alemanas destacan que el ingreso de agua salada a las cañerías podría hacer que las mismas se vuelvan inutilizables, según recoge Reuters.

El cierre definitivo, y no solo a voluntad de Moscú, de ambas líneas del Nord Stream obligarían a los países de la UE a elevar sus compras a otros proveedores. El mercado estima que la demanda recaerá fuertemente en el GNL proveniente de Estados Unidos. Los analistas de BNEF consideran que las compras podrían incrementarse un 90%, en comparación a los contratos de largo plazo ya firmados.

El futuro apetito europeo ha hecho saltar los índices asiáticos de gas licuado un 13% el martes, dado que los países de la región dependen fuertemente de estos envíos. El precio de TTF, el valor de referencia del gas en Europa, también se despegó hasta un 21% el martes y este miércoles ha sumado un 10% adicional.

A nivel político, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha llamado a una reunión de emergencia para el viernes después de que la delegación rusa lo solicitara. 

¿Es la primera vez que se habla de “sabotaje”?

El mercado del gas es particularmente sensible a cualquier dificultad que se presente en la infraestructura energética, ya que cualquier reparación supone varios días de corte al suministro. La agencia S&P Global ha contabilizado al menos 46 incidentes y ataques contra las redes físicas y digitales energéticas desde que comenzó la invasión rusa a Ucrania en febrero pasado.

Las autoridades rusas anunciaron el 22 de septiembre que frenaron un ataque ucranio al gasoducto Turk Stream, así como a otras instalaciones de envío de petróleo. Solo esa afirmación por parte de las autoridades rusas limitó la bajada del gas de esa jornada, que pasó de perder un 5% a solo dejarse un 1.22%.

Pero el mayor incidente gasístico se ha dado del otro lado del Atlántico, en particular en la terminal Freeport, principal atraque de los metaneros que abastecen Europa. La central, que supone el 15% de la oferta de GNL estadounidense, permanece aún fuera de servicios y se prevé que recién en noviembre volvería a estar operativa.

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