La clave para afrontar bien una retirada o jubilación

Es imprescindible empezar con tiempo a planear cómo será la vida después

La incertidumbre sobre qué pasará lleva a muchos profesionales a retrasar la fecha de su marcha

Federer y Nadal no pudieron contener las lágrimas en el último partido del suizo antes de su retirada.
Federer y Nadal no pudieron contener las lágrimas en el último partido del suizo antes de su retirada. EFE

Entre lágrimas y arropado por su familia y algunos de los que han sido sus rivales durante los 24 años que ha durado su carrera deportiva. Así se despidió de las pistas Roger Federer el pasado viernes. A los 41 años, el campeón suizo afronta su retiro tras pasar gran parte de su vida dedicada a la alta competición. Y en sus planes más inmediatos está dedicar más tiempo a su mujer y sus cuatro hijos, y tomarse unas vacaciones, durante las que ha asegurado que pensará en su futuro.

Opciones no le faltan, ya que Federer ha cumplido uno de los objetivos que varios psicólogos consultados consideran que es primordial a la hora de afrontar bien el retiro: planearlo con tiempo y tener diferentes salidas a las que poder dedicarse. En su caso, es imagen de varias marcas, lo que solo el año pasado le reportó 90 millones de dólares (cantidad similar en euros), tiene una fundación para labores solidarias, ha invertido en una empresa de zapatillas deportivas en Suiza, seguirá ligado a la Laver Cup, competición que impulsó y que fue el lugar de su despedida, y ronda por su cabeza hacer partidos de exhibición, entre otros proyectos.

“La retirada de Federer ha sido como su personalidad, muy estratégica. Él es un deportista al que llaman el reloj suizo, y todo lo lleva perfectamente medido. Inició su carrera muy pronto, pero también muy pronto comenzó su garantía económica. Ha fomentado otro tipo de negocios que le han garantizado una ocupación. Es lo mismo que ha hecho Rafa Nadal con su escuela”, afirma Susana de los Reyes, directora del máster de psicología y coaching deportivo en la Escuela Universitaria del Real Madrid de la Universidad Europea.

“La retirada es uno de los trabajos que más se hace hoy en día en psicología del deporte. No se puede tratar solo el día de antes. Además, tienen que prepararse con los estudios, que no hace falta que sean universitarios, ya que es difícil de compaginar con la vida de un deportista de élite, pero sí asegurarse tareas alternativas para cuando se retiren”, asegura Eugenio Pérez, director del máster propio de la Universidad de Sevilla en psicología de la actividad física y el deporte. A este respecto, Juan Carlos Álvarez, director del máster en coaching y psicología deportiva de la Universidad internacional de La Rioja (UNIR), añade que solo el 25% o 30% de los deportistas tienen otra formación.

Deporte y empresa

Los expertos consultados coinciden también en que esta preparación previa de cara al retiro es algo que deben hacer todos los profesionales, no solo los deportistas. Pérez sostiene, además, que en muchos casos es la incertidumbre ante lo que se va a encontrar lo que hace que un profesional intente retrasar todo lo posible la hora de dar el paso y dejar su ocupación. “Les pasa no solo a los deportistas, a todas las personas. Nos encanta eso de la rutina, porque sabemos lo que va a ocurrir y no nos da ningún tipo de miedo. Porque no estamos preparados para la incertidumbre”.

A la hora del retiro, “toda la rutina cambia de un día para otro”, como explica Álvarez, que añade las dificultades que se encuentran muchos directivos una vez se jubilan. “Cuando termina está en su casa, y nunca ha estado ese tiempo en casa. No conoce, incluso, la convivencia con su pareja, y lo normal es que los hijos hayan volado del nido. Ahí se abre también un conflicto, porque tienen que estar muchas horas con una persona con la que no han convivido ese tiempo. Y segundo, ellos quieren seguir mandando, seguir siendo importantes, pero no se dan cuenta de que en su casa no son los jefes. Y si sale con los amigos, a nadie le importa si has sido director general, eres uno más que va a jugar al golf o una partida. Eso es complicado de gestionar. Por eso, si lo planifican y tienen ya alguna actividad programada, como puede ser un deporte o una afición, por ejemplo, tocar la guitarra, dicha ocupación te mantiene viva y activa. Si no, es muy duro estar sin nada que aportar”, sostiene Álvarez, que tiene experiencia en ayudar a directivos en el momento de la jubilación.

En las grandes compañías, De los Reyes diferencia dos tipos de profesionales. “El que dice ‘bueno, cuando llegue el día ya veré qué hago’, o el que el previamente sabe que esa fecha se va a producir y se prepara esa salida. Tiene que ver mucho con la personalidad. El problema de no tener un objetivo es que te puede generar una altísima desmotivación e incluso tristeza. Es importante que esa estrategia de preparación de la retirada vaya asociada a un objetivo y a un propósito vital”.

Normas
Entra en El País para participar