Hacer de la adversidad a la que se enfrentan las empresas una oportunidad

Un eficaz mapa de riesgos, legales y operativos, contribuirá a la gestión diaria como eje de crecimiento social

GETTY IMAGES
GETTY IMAGES

España padece, pero jamás perece. Según el Barómetro de los Gestores Administrativos conocido la semana pasada, en agosto cerraron 20.000 pequeños negocios. A su vez, se calcula que, a día de hoy, 90.000 pequeñas y medianas empresas (pymes) se encuentran en situación de quiebra técnica. El 40% de los pequeños y medianos negocios cerraron el primer semestre de 2022 con pérdidas. A su vez, más de 700.000 pymes tienen problemas objetivos de liquidez. Números que lloran por sí solos.

La creación de empresas se desplomó un 14,4% en julio y las disoluciones aumentaron un 8%. Detrás de estas cifras demoledoras para todos como españoles, se encuentran hogares destrozados por las deudas. A su vez, problemas personales y de salud irreversibles para miles de españoles, cuyo origen empieza en este goteo pausado y constante de problemas financieros. En definitiva, empresas y hogares ahogados y, en muchos casos, también penalizados. Me duele, y mucho, palpar una España dolida y desilusionada, sin esa fuerza tan esencialmente nuestra.

Quizá, recordando nuestra historia podamos recuperar esencias y valores que siempre nos han hecho luchadores y ejemplo para el resto de la humanidad. Por ejemplo, esta semana se conmemoraba el inicio de la primera vuelta al mundo de Fernando Magallanes y Juan Sebastián Elcano en 1519. Hace dos semanas, además, se celebraba el V centenario de su llegada a casa (6 de septiembre de 1522). Tres años después, misión cumplida, forjando y haciendo historia.

Aprendamos de nuestra historia, seamos buenos alumnos y busquemos esa misma gestión del riesgo en nuestra realidad actual. ¿Queremos una España fuerte, un tejido empresarial aguerrido y con ello, unos hogares felices? Empecemos por asumir la seguridad legal operativa (ISO 31022 Gestión de Riesgos Legales) como eje potenciador de todo crecimiento, tanto nacional como empresarial. Sin seguridad legal no hay inversión; sin inversión no hay proyectos; sin proyectos no hay contratación; sin contratación no hay empresa ni empleados contratados. Por lo tanto, fin del trayecto. No hay viaje alguno posible.

Sin embargo, con una gestión eficaz del riesgo, tanto legal como operativo, sí podemos aspirar a generar dicha seguridad o mayor certidumbre. Hablamos, por lo tanto, de tres sistemas claves: líneas de defensa ( ISO 37301 ), sistemas integrados de gestión y el estado de información no financiera (se incluye aquí el control general de tecnologías de la información: Ley Seguridad Servicios de la Información y Reglamento Unión Europea 881 de 17 de abril de 2019).

No podemos esperar al riesgo. No hay tiempo. Seamos valerosos, vayamos a él, afrontemos problemas sin confrontar personas. Para ello, el mejor ataque conlleva siempre una táctica y una estrategia. Lo resumo en las tres "p": personas, procesos y procedimientos. En otras palabras: talento, hábito y método. Ello conlleva un objetivo análisis DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades ).

Por lo general, los principales riesgos corporativos que viene afrontando nuestro tejido empresarial pueden resumirse, con los respectivos matices que cada sector y empresa siempre requieren, en los siguientes: compliance penal, mercantil y laboral; ciberseguridad (mapeo actualizado de riesgos digitales diarios que puedan conllevar en una posible brecha de seguridad en caso de ciberataque); sostenibilidad y criterios ESG; responsabilidad social corporativa; protección de datos, así como riesgos financieros inherentes a compras y ventas (formas de pago, tipo de moneda y gestión de transparencia de la cadena de todos los proveedores).

Eso sí, lo más importante, que sean, realmente, sistemas integrados o integradores dentro de la organización. En definitiva, empresas con un mismo comportamiento sin compartimentos. Todo un reto, personal y empresarial. Una vez realizado dicho análisis, procede una objetiva evaluación de impacto, principalmente en tres áreas: gobernanza, auditoría y cumplimiento normativo.

De esta forma, la empresa evita una posible imputación penal por delito de administración desleal en caso de quiebra de la misma, a través de un modelo de cumplimiento normativo eficaz y actualizado, como así viene confirmando, en doctrina ya consolidada, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (sentencias 2947/2018 de 28 de junio o 334/2018 de 5 de febrero), siempre que se demuestre la eficaz inserción de la cultura de cumplimiento corporativo en la empresa imputada. En definitiva, nos toca hacer de la adversidad una oportunidad. Nuestra historia nos avala. Sigamos haciendo historia, forjando nuestro presente. Creer para crecer.

Pedro Fernández-Villamea Alemán, responsable legal & compliance de Grupo Gees-Spain. Profesor y consultor en área de estrategia legal corporativa.

Normas
Entra en El País para participar