BCE: una decisión agresiva que ahogará a familias hipotecadas

El alza de tipos anunciada ayer por Fráncfort supone una reacción dura y tardía ante un escenario inflacionista que se ha ido de control

Tras ocho años de políticas monetarias ultra laxas y con un escenario de crecimiento de precios cercano al 10%, el Banco Central Europeo reacciona tarde y de forma agresiva ante un escenario que se le ha ido claramente fuera de control. Las nuevas proyecciones de inflación del BCE son realmente impactantes, ya que la sitúan en el 8,1% este año, bajando hasta el 5,5% en 2023, muy superiores al objetivo del 2% que está previsto mantener.

Ante este escenario, el BCE ha logrado poner fin en tan solo dos meses al experimento de los tipos negativos en el que hemos vivido durante los últimos 10 años y ha disparado los tipos de interés en 75 puntos básicos en la reunión de ayer, la mayor subida de tipos de la historia. Sin embargo, es uno de los bancos centrales desarrollados que más ha tardado en iniciar el ciclo de subidas de tipos, yendo muy por detrás de la Reserva Federal de EEUU. Esta divergencia entre políticas monetarias ha provocado, entre otras cosas, una debilidad añadida en el euro, que aunque años atrás nos beneficiaba para dinamizar nuestra industria exportadora y de turismo, hoy en día provoca un agujero añadido en las balanzas comerciales debido al incremento del coste de importación de materias primas y energía.

Los mercados financieros han puesto en precio este cambio en la política del BCE de forma dramática, reaccionando con fuertes caídas en los activos de renta fija, y por ende, causando pérdidas en la gran mayoría de productos defensivos, con mayor peso de bonos. En menos de un año, el Bund alemán a 10 años ha pasado de cotizar en -0,50% a alcanzar una rentabilidad del +1,70%. Si nos fijamos en el retorno de un tenedor de un bono alemán a 2031, esto supone una caída cercana al 15% en precio. Según Inverco, la categoría de fondos de renta fija euro de largo plazo arrastraba el pasado mes de julio una caída del -4,39%.

Del mismo modo, los niveles del euríbor a 12 meses, referencia hipotecaria por naturaleza, pasan del terreno negativo en el -0,50% en diciembre a subir hasta el 1,90% tras esta última reunión del Banco Central Europeo, algo que pesará en la renta disponible del consumidor europeo, añadiendo a las hipotecas a tipo variable un buen latigazo (se estiman subidas en las cuotas de entre 1.000 y 1.500 euros al año), un viento en contra del consumidor que se suma al incremento de los costes energéticos; gas y luz, sobre los que, por otra parte, el BCE no tiene poder de fijación ninguno.

En los próximos meses, además, Lagarde realizará nuevas subidas de tipos. Tal y como ha dicho, “esto es el comienzo de un viaje” y los tipos seguramente alcancen niveles cercanos al 2% para finales de año.

En nuestro escenario descontamos como mínimo otras dos subidas de tipos, muy posiblemente 50 puntos básicos el 27 de octubre y 25 puntos básicos el 15 de diciembre; a pesar de que tal y como han remarcado desde el BCE, la toma de decisiones dependerá de la evolución de los datos y seguirán un enfoque en el que las decisiones se adoptarán en cada reunión. Sin embargo, si la debilidad económica se acentúa, en los próximos meses el principal organismo monetario europeo se verá enfrentado a la disyuntiva de seguir subiendo tipos ante una posible recesión. La clave estará en la moderación de la inflación ante la disminución de la demanda ya que, sin una caída clara de la inflación, no parece que vayamos a tener una relajación monetaria.

Por último, el endurecimiento financiero perjudica a las entidades más endeudadas; en el caso europeo hablamos por tanto de los gobiernos y particularmente de los periféricos. Aunque la inflación por un lado permite deflactar las deudas, algo que vemos con los incrementos de ingresos fiscales en España, que suben por encima del 15% con respecto al año anterior, las ayudas públicas para contener los costes energéticos volverán a incrementar el lado de los gastos, y evitar una reducción más rápida de los ratios de deuda sobre PIB. Así, el BCE sigue obligado a implementar un control de las primas de riesgo, con un mecanismo de antifragmentación para evitar que las subidas de tipos influyan en la sostenibilidad de la deuda italiana o española.

Difícil papeleta para Christine Lagarde que, como vemos, en su toma de decisiones tendrá que lidiar con demasiados intereses encontrados en muy pocos meses, primando el control de la inflación al crecimiento económico, especialmente tras haber permanecido fuera de juego durante demasiado tiempo. El actual reto será asegurar que los tipos de interés se mantengan en niveles que sean consistentes con el nivel de política deseado por el BCE dado el actual entorno de exceso de liquidez. Los inversores seguirán atentos a cualquier dato macroeconómico que anticipe que la normalización monetaria podría tomarse un descanso en diciembre hasta ver si efectivamente el PIB del cuarto trimestre de 2022 y el primer trimestre de 2023 se ponen en negativo y nos adentramos en una recesión.

Miguel Uceda es Director de Inversiones de Welzia Management