Llega la muñeca que siente, entiende y responde a tu hijo

Jenna utiliza el primer motor de inteligencia emocional del mundo que hace posible que el juguete interprete el diálogo con el niño. El desarrollo de la tecnología ha tardado dos años

Jenna

Se llama Jenna y se trata del avatar 3D de una muñeca real de la colección de BFF de la juguetera catalana IMC Toys, capaz de entender, sentir, aprender y hablar en tiempo real, según sus creadores, que se consideran pioneros en lanzar un producto de estas características aprovechando todo el potencial de la inteligencia artificial (IA).

La muñeca virtual utiliza el primer motor de inteligencia emocional del mundo que hace posible que el juguete interprete el diálogo con la niña o el niño, decidiendo, por ejemplo, qué expresión facial debe aplicar y qué respuesta se adapta mejor a la conversación que está sosteniendo en tiempo real.

“Las máquinas no tienen sentimientos ni lo tendrán, pero pueden simularlos y reproducirlos de acuerdo a los contenidos y al tono de la conversación que están teniendo”, explica Raquel Roca, directora de comunicación corporativa de IMC Toys. Así, gracias a la inteligencia artificial, Jenna va incorporando aprendizajes “y, a medida que vas conversando con ella, aprende a responder mejor al lenguaje natural que usamos. Es como un niño pequeño que empieza a hablar con monosílabos y va enriqueciendo su vocabulario a medida que aprende”, describe.

En el desarrollo de Jenna, que ha llevado casi dos años de trabajo, han participado doctores en lingüística computacional, que se han centrado en los flujos de la conversación del avatar, o expertos en comunicación no verbal, “que han ayudado a darle coherencia a las expresiones faciales y a la gestualidad del avatar”, detallan en la compañía.

Se trata del avatar 3D de una muñeca real, desarrollado por la juguetera catalana IMC Toys

Los ingenieros informáticos, por su parte, se han encargado de entrenar a los modelos para que el avatar pueda entender cada vez mejor sobre qué está hablando el crío, mientras que los ingenieros de soft­ware han realizado toda la programación.

Completan el equipo “modeladores 3D, animadores 3D y character designer que han puesto los músculos y la piel al avatar, diseñadores UX y UI [de experiencia de usuario], que han ayudado a que la interacción sea natural, y el equipo de marketing y contenido de IMC Toys al completo, que ha creado el storytelling [narrativa]y han coordinado todo el proceso”.

Está provista de un sistema que resguarda la privacidad de los menores

“La IA bien aplicada se convierte en una herramienta muy potente para potenciar el uso de la imaginación, transmitir valores positivos y ayudar en el aprendizaje” de los niños, opina Raquel Roca, para quien “cualquier tecnología mal usada conlleva peligro, y más en un sector como es el juguetero, que está enfocado a un grupo tan sensible como los menores. Pero tampoco tiene sentido resistirse a los avances tecnológicos y dejar de integrarlos en nuestros productos, ya que significaría no estar a la altura de las necesidades de las nuevas generaciones”, reflexiona.

En cualquier caso, la privacidad y la seguridad de los más pequeños está garantizada, ya que la muñeca virtual aprovecha una tecnología de anonimización que respeta la privacidad de las conversaciones, sin identificar los datos, excepto el nombre de pila del interlocutor y la IP desde la que se conecta para poder saber si ya han interactuado previamente con el avatar y ofrecerle conversaciones coherentes. Es más, “aunque el niño o la niña dé su teléfono de manera espontánea, el sistema desecha esos datos y no los almacena”, aclaran.

Pequeños avances controlados

Precio. Desde AIJU, el Instituto Tecnológico del Producto Infantil y de Ocio, aseguran que el internet de las cosas y la inteligencia artificial son tecnologías que poco a poco van ganando mercado, “pero en pequeños saltos controlados, ya que la competencia es muy elevada a nivel de precios y cualquier integración de este tipo provoca un incremento en el coste que no siempre es valorado adecuadamente por el consumidor”, advierten.

Antecedentes. Encontramos ejemplos anteriores de integración de tecnología en muñecas como Cayla, que ya en 2016 incorporaba un micrófono y una cámara, lo que hizo que se prohibiera en países como Alemania por considerarse un posible instrumento de espionaje. O Hello Barbie, lanzada en 2015 y que incluía un modo de escucha basado en la nube que también algunos pusieron en entredicho por su política de privacidad. Más recientemente han aparecido robots educativos de diferentes marcas como los Roybi Robot, juguetes inteligentes que brindan a los niños una educación personalizada basada en sus intereses, o los Cozmo, de Anki, totalmente interactivos para que los pequeños aprendan mientras se divierten.

Seguridad. Si hablamos de almacenamiento de datos, como protección de privacidad, “realmente existen muy pocos productos hoy en día que registren información del uso y mucho menos lo vinculen individualmente con el usuario”, aseguran fuentes de AIJU.

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