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Luces y sombras de los brókeres ‘low cost’

Estas plataformas han universalizado el acceso a la inversión del particular, pero también pueden llevar a un exceso de riesgo

Las bajas comisiones a veces entrañan un peor precio de ejecución, lo que encarece en realidad el servicio al cliente

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El auge de los brókeres de bajo coste, que dan acceso a los usuarios a los mercados bursátiles internacionales, está haciendo la inversión más accesible al particular. Estos servi­cios hacen posible comprar y vender valores sin pagar las tarifas y comisiones más altas asociadas con los servicios de corretaje convencionales. No obstante, esta creciente universalización de la inversión conlleva también numerosos riesgos, asociados tanto a los productos que se ofrecen como a la información limitada a la que acceden los clientes.

Estos brókeres low cost ofrecen a los inversores acceso a la negociación de valores a menor coste. Con ellos se puede crear de forma relativamente rápida una cartera que incluya diferentes tipos de inversiones, incluidas acciones, fondos cotizados de Bolsa (ETF) e incluso criptomonedas. Algunos lo ofrecen con tarifas incluso de menos de 10 euros y la opción de contar con guías o recomendaciones para invertir asesoradas por inversores u otros usuarios. Sin embargo, en ocasiones esas tarifas reducidas no son garantía de los mejores precios de transacción, ya que es ahí donde pueden estar incluidas realmente unas mayores comisiones.

Mientras que los brókeres tradicionales están más orientados a los inversores que gestionan grandes capitales, los que quieran invertir menos de 2.000 euros pueden acceder a productos a su medida que impliquen gastar entre 3 o 5 euros por transacción y tarifas menores a 20 euros por mantenimiento de las cuentas, cobro de dividendos o custodia, servicios que algunas plataformas incluso ofrecen de forma gratuita.

Pero a la hora de elegir un bróker con el que operar en Bolsa, el requisito fundamental es asegurarse de que está autorizado por la CNMV. De hecho, el regulador español ha advertido en reiteradas ocasiones de que los denominados low cost ofertan productos demasiado arriesgados para el particular, como los contratos por diferencias o CFD. También concluyó en un informe publicado este año que los autodenominados brókeres gratuitos son más caros que los clásicos. En concreto, el supervisor señala que el 84% de las operaciones de un bróker que opera bajo esta fórmula en España ofrece peor ejecución que uno clásico.


Plataformas distintas

Como el conjunto de las operaciones financieras, la operativa en Bolsa de los pequeños inversores ha estado dominada hasta hace poco tiempo en España por la banca. El confinamiento impuesto por la pandemia impulsó, sin embargo, el uso de nuevas plataformas de negociación entre un tipo de inversor también nuevo, principalmente jóvenes que no habían tenido hasta entonces contacto con la Bolsa.

Frente al bajo coste de esas plataformas, los bancos tradicionales a menudo requieren suscripciones anuales o un número mínimo de transacciones. Por ejemplo, el servicio BrokerNow de CaixaBank cobra tarifas entre los 7,26 euros y los 36,3 euros mensuales por mantener la cuenta, mientras que el servicio eBolsa de Sabadell cobra 72,6 euros al año, de los que el cliente puede quedar exento si realiza más de 15 transacciones en ese periodo. De la misma manera, algunas firmas que ya ofrecían servicios de bróker convencionales o servicios tecnológicos para el sector han desarrollado plataformas para invertir con menor coste, como es el caso de Renta4, GVC Gaesco o Degiro.

Del otro lado se sitúan los servicios de “coste cero”, como eToro, Ninety Nine o Bitpanda. Estos combinan diferentes productos y no suelen cobrar por la custodia ni el pago de dividendos, pero cobran otro tipo de comisiones. Algunas firmas, como eToro entre otras, eximen al cliente de todos estos gastos, mas a cambio cobran comisiones por retirar fondos o hacer otro tipo de movimientos dentro de sus plataformas, como por ejemplo el cambio de divisas.

Desde SoFi Technologies, una plataforma que ofrece a sus clientes diferentes activos como acciones y ETF, afirman que tanto los brókeres convencionales como los de bajo coste ofrecen distintos beneficios. “Por ejemplo, un corredor convencional puede recomendar acciones específicas o fondos para invertir. A cambio de este asesoramiento experto, los inversores tendrán que pagar tarifas adicionales a las comisiones. En cambio, con un bróker low cost, los inversores reciben poco o ningún análisis o asesoramiento financiero personalizado directo de los profesionales de la inversión y depende de ellos qué comprar”.

Matthias Stottmeier, director general para el sur de Europa de Shares, una plataforma británica enfocada en la compra y venta de acciones y criptomonedas, indica que los brókeres de bajo coste ofrecen diferentes beneficios, como las operaciones instantáneas y que muchas veces no se requiere capital mínimo. No obstante, admite que algunas empresas del sector han sido demasiado agresivas con su entrada en el mercado y que ahora tienen dificultades en obtener capital de inversores.

El directivo añade que también existen “unos cuantos” servicios que no son tan transparentes respecto a sus tarifas, sus productos y activos y los riesgos asociados con determinados productos. “No ofrecemos CFD porque creemos que no están suficientemente regulados y existen riesgos significativos para los usuarios. Preferimos ofrecer directamente acciones, incluyendo la posibilidad de adquirir fracciones de acciones, que permiten a sus usuarios comprar cualquier cantidad de cualquier acción, a partir de un euro y sin necesidad de exponerse a los riesgos de otros productos más complejos como son los CFD”.


Productos de riesgo

Justamente, los CFD o contratos por diferencia se encuentran entre los productos más controvertidos ofrecidos los brókeres low cost. Estos productos se basan en el apalancamiento, de hasta 20 veces la cuantía de la inversión, lo que da margen para multiplicar las ganancias pero también las pérdidas. Y ese apalancamiento es lo que los vuelve peligrosos para el inversor poco experimentado, ya que un activo puede cambiar de precio rápidamente y hacer perder dinero al usuario. De hecho, plataformas como eToro que ofrecen ampliamente estos productos también advierten a sus usuarios del impacto perjudicial que este tipo de inversiones podría ocasionar en su capital. Además, dependiendo de la plataforma, los valores de estos productos pueden estar desincronizados con los precios reales de los activos subyacentes en los que están basados. La CNMV advierte de que se puede llegar a perder toda la inversión.

“Cuando inviertes en un producto altamente especulativo como un CFD, no eres dueño de una acción, estás invirtiendo en un contrato de futuros que no cotiza en un mercado regulado, y los riesgos de contrapartida están relacionados con la empresa que ha emitido el CFD. En cambio, las acciones cotizan en un mercado regulado, el riesgo de contrapartida está relacionado con una empresa que cotiza en Bolsa y nunca podrás perder más dinero del que has invertido, lo que solo ocurriría si la empresa cuya acción has comprado quiebra”, explica Alejandro Zala, country manager de Bitpanda España. El ejecutivo añade que la nueva regulación cambiará profundamente el sector y que garantizará la seguridad de los activos y de los clientes, a la vez que aportará mayor estabilidad al mercado y permitirá a todas las “plataformas de confianza” prestar servi­cios a sus clientes.

El elevado riesgo de los productos que se pueden contratar en los brókeres low cost es uno de los factores que más se deben evaluar al aventurarse en ellos. El poder de decisión y la responsabilidad recaen sobre el inversor. Cada usuario decide qué tipo de cuenta abrir y cuánto invertir, aunque algunos servicios como eToro o Bitpanda requieren que el cliente pase una prueba de competencia que determinará los márgenes de inversión mensual o diaria según los conocimientos. Posteriormente, el cliente decide cuánto invertir en cada fondo o acción, y también tiene control sobre cuánto tiempo mantiene esas inversiones. Decisiones de gran calado que hacen más importante aún el acierto al elegir el bróker con el que se opera.

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