Doble precaución para el inversor ante los cantos de sirena

Cuando más fácil parece ganar dinero, más debe el inversor verificar que conoce los riesgos y asegurarse de que opera con entidades que van a su favor

El mercado de valores ha sido tradicionalmente uno de los ámbitos donde más rápidamente se ha desarrollado la digitalización. Pese a que la práctica totalidad de la operativa bursátil se realiza por internet desde hace años, el modelo de negocio ha dado un vuelco hace relativamente poco. Los operadores de bajo coste o gratuitos han llegado para quedarse, en un fenómeno que empezó en Estados Unidos hace algo más de un lustro.

Para el cliente todo son, en apariencia, ventajas, tanto por los bajos costes de operativa como por unas aplicaciones pensadas para acercar la compraventa de valores a personas que no están familiarizadas con este contexto. Facilita, por ejemplo, la inversión en fondos cotizados a precios bajos.

Como con cualquier cambio tecnológico y de negocio, hay luces, pero también sombras. En primer lugar, aunque es el propio inversor quien debe protegerse de sus malas decisiones (como en casi en todo en la vida), las plataformas de nuevo cuño pueden inducir a subestimar los riesgos de determinadas operativas. En particular, productos como contratos por diferencias entrañan el riesgo de perder todo lo invertido, cosa que no ocurre con la compra de acciones clásica. Lo sucedido en Estados Unidos con las acciones meme es un ejemplo: valores poco líquidos se disparan mediante la acción coordinada en foros de internet.

Asimismo, la ausencia de comisiones puede ocultar mecanismos no tan positivos para el usuario, como el pago por flujo de órdenes (el bróker vende a un hedge fund el libro de órdenes de sus clientes). La CNMV ya avisó en su día de que los brókeres que siguen esta operativa son más costosos para el cliente, puesto que el precio de ejecución es peor. En otros casos, las comisiones de intermediación se ven sustituidas por otras (como cambio de divisas). Capítulo aparte merecen las criptodivisas, un salvaje Oeste financiero donde inestabilidad y riesgos operan a otra escala.

Así pues, cuando más fácil y rápido parece ganar dinero, tal y como lo plantean gurús y youtubers de distinto pelaje, más trabajo por delante tiene el inversor. Para verificar que conoce los riesgos del mercado en el que está operando y para asegurarse de que lo está haciendo con entidades que trabajan en favor de su interés. No es una tarea particularmente atractiva, pero es imprescindible. Cuesta demasiado ganar y ahorrar dinero para soltarlo alegremente por la fatua promesa de que uno podrá hacerse millonario sin necesidad de trabajar ni de conocer los mercados financieros.