Francia quiere limitar los vuelos en jet privado y hacerlo a escala europea

El Gobierno de Macron llevará la propuesta a los responsables de Transportes de la UE en octubre

Jet privado Francia
Un avión Dassault Falcon 8X sobrevuela Le Bourge durante una exhibición en junio de 2017. Getty Images

El ministro francés de Transportes, Clément Beaune, estudia limitar los vuelos en jet privado en un momento en que se exigen esfuerzos para limitar el cambio climático y el consumo de energía, y para que esa medida sea eficaz y tenga más efectos querría que se aplicase a nivel europeo.

"Creo que hay que actuar y regular los vuelos en jet privado. Se están convirtiendo en el símbolo de un esfuerzo a dos velocidades", explica Beaune en declaraciones publicadas este domingo por Le Parisien.

Su intención es plantear esta cuestión a la vuelta de las vacaciones de verano, cuando el Ejecutivo de Emmanuel Macron discuta el conocido como "plan de sobriedad" que pretende poner en práctica el ahorro energético requerido por la Unión Europea para afrontar la crisis por la guerra en Ucrania.

El ministro francés de Transportes: "Un viaje en jet privado puede justificarse por motivos de urgencia, pero no por confort"

Pero también llevar este asunto a la próxima reunión con los otros responsables de transportes de la UE en octubre ya que estima que "lo más eficaz es actuar a nivel europeo para tener las mismas reglas y más impacto".

Según la ONG Transport & Environnement, una décima parte de los vuelos en Francia corresponden a reactores privados. En las últimas semanas están teniendo mucho eco las cuentas en redes sociales que hacen un seguimiento crítico de los desplazamientos en aviones exclusivos de millonarios y famosos.

Le Parisien precisa que el ministro francés baraja diferentes posibilidades, que irían desde medidas de incitación para reducir el recurso a esos vuelos a una reglamentación que impusiera restricciones, pasando por gravámenes que tuvieran efecto disuasorio.

Entre los escenarios está obligar a las empresas a hacer públicos sus desplazamientos en avión privado o un dispositivo para enmarcar su uso e incluso impedirlo cuando existe una alternativa con vuelos comerciales o con tren.

Sería una forma de extender el dispositivo que ya existe, que impide que las compañías aéreas exploten líneas interiores en Francia cuando existe una alternativa en tren con una duración de menos de dos horas y media, salvo si son para establecer vuelos en interconexión.

Otra idea sería integrar la aviación privada en el sistema de cuotas del futuro impuesto sobre las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que se está diseñando en la UE.

Beaune justifica esta reflexión porque "sin caer en la demagogia (...) hay un cierto número de comportamientos que ya no se aceptan".

A su parecer, recurrir a un reactor ejecutivo puede justificarse por motivos de urgencia o por imperativos económicos pero "no puede ser un modo de desplazamiento individual de confort".

Detrás de sus planes, está también la voluntad de que no crezca la impresión de que hay diferentes varas de medir a la hora de reclamar el ajuste del cinturón por la urgencia climática y energética.

Y eso implica ejemplaridad desde el Gobierno y prestar particularmente atención a polémicas como las que han aflorado en los últimos tiempos. Una de ellas la generó el anterior primer ministro, Jean Castex, que en abril recurrió a un Falcon oficial para hacer un viaje de ida y vuelta París-Perpiñán para ir a votar a su circunscripción en las presidenciales.

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