Entrevista con el fundador de Metrix

Luis Aguilar: “Aprendí a no fiarme de una encuesta, pero eso lo sé ahora”

El primer fracaso del emprendedor llegó con una empresa que aunaba tecnología y alimentación

Las encuestas y la teoría funcionaron bien, pero cuando llegó la hora de la práctica, la realidad no lo hizo

Luis Aguilar.
Luis Aguilar. Metrix

Dice Luis Aguilar, fundador de la empresa burgalesa de recopilación, monitorización y defensa de datos industriales Metrix, que sabe más el zorro por viejo que por zorro. Con ya una amplia trayectoria emprendedora a sus espaldas, Aguilar se embarcó en un proyecto nuevo en un país distinto. Su camino no ha estado exento de contratiempos, pero tampoco de aprendizaje.

¿A qué se dedicaba antes de emprender en España?

Desde hace 30 años tengo una empresa de tecnología en Argentina y soy socio de otra de mantenimiento de telecomunicaciones. Llevo en el sector de la informática 37 años. Además de eso he tenido varios emprendimientos más. Uno en el marketing digital, otro en el mundo gastronómico, otro de químicos…

Entonces no viene de ahora. Es usted un emprendedor en serie.

No sé si emprendedor en serie, más bien fracasador en serie. Muchos de los proyectos no evolucionaron positivamente y en ellos aprendí muchísimo. Otros sí resultaron y los vendí.

¿Cuál fue el primer fracaso?

Si hablamos de negocios, fue el de una empresa de gastronomía con tecnología. En Buenos Aires hay una zona que es una especie de polo tecnológico. Pensábamos que si poníamos un portal de comidas a domicilio especializado en llevarlas a la oficina los empleados iban a pedir. El precio variaba en función de cuando se hiciera el pedido. Es decir, si lo pedías a las 9 de la mañana, tenía un precio, si lo pedías a las 11, otro. Si contratabas el servicio todo el mes, tenía otro coste. Iba variando. Estaban especificadas las calorías de cada plato. La prueba piloto fue bien, las encuestas mostraban que había interés, la comida gustaba. Lo que resultó es que luego la gente no quería quedarse en su puesto de trabajo a comer. Querían salir y tomarse un descanso. A veces lo que sucede es que el plan de negocio parece que va bien, pero luego la realidad va por otro camino.

Fue como un espejismo. En la teoría funcionaba, pero no en la práctica.

La teoría sí funcionó. Seguimos todos los pasos de un plan de negocio. Todo lo que dicen los libros, los cálculos. Pero finalmente cuando salimos a la calle nos dimos cuenta de que la gente prefería otra cosa, fue un aprendizaje. Mi último emprendimiento es Metrix, que la lancé en España hace tres años. Es una empresa enfocada a proteger todo lo que genera dinero producto de la digitalización. Se dedica a monitorizar, ciberseguridad, analítica y análisis predictivo. Vela por que las fuentes de ingresos no se frenen, ya sea porque no funcionen bien o porque sean atacadas virtualmente.

¿Cuándo decidió dar este último paso?

En 2018 hice el Camino de Santiago. Mis abuelos eran de Castilla y León. Pasé por allí. Tuve una necesidad. Mi hijo ya era grande, no tenía pareja. Se me ocurrió poner algo relacionado con la industria. Argentina no destaca tanto por su fuerza industrial, sino por la parte agropecuaria, de servicios y turismo entre otras cosas. Y pensé en abrir algo en España para aprender algo de la industria. Propuse invertir en Pamplona, en Asturias, en Castilla y León, en Galicia, y a los cinco minutos me respondieron desde Burgos. Abrí la empresa en Burgos en 2019. Me ayudaron muchísimo.

¿Por qué una aceleradora?

Encontré dos ayudas. Una del centro euro­peo de financiación de empresas CEEI, que es donde estuve la primera parte del tiempo y di forma a la empresa. En paralelo vi que en Burgos estaba la Fundación Caja de Burgos con un programa para emprendedores. Contacté con ellos. Me entrevistó el director del Instituto de Tecnología de Castilla y León. Me dio el visto bueno. Me sugirieron que participara en el concurso de Polo Positivo de desarrollo industrial. Presenté un proyecto de monitorización y analítica en una bodega de vinos y gané el concurso. Aciturri me mentoreó a raíz del premio, querían tecnología de mantenimiento predictivo. Pero llegó la pandemia y todo se paró. Aciturri es una empresa de aeronáutica, no de logística o alimentación, con lo que sufrió un duro golpe.

¿En qué se parecen una aeronáutica y un viñedo?

Tú puedes predecir que algo va a suceder si tienes una gran historia de datos. Esos datos son captados por sensores y se asimilan en un proceso de monitorización. Cuantos más datos tienes, más puedes aplicar algoritmos de predicción que te permiten saber en cuánto tiempo va a fallar una parte de una máquina o una bomba de riego.

¿Diría que existen los imprevistos o solo existen lagunas de datos?

Gracias a Dios no todo es predecible. Pero digamos que muchas cosas se pueden predecir. Si algo tiene plumas de pato, pico de pato y hace cua, cua, cua, es altamente probable que sea un pato.

Antes comentaba que, a diferencia de Argentina, España tiene una industria fuerte. Si le pregunta a un español, probablemente le dirá lo mismo que usted comentó sobre Argentina, que tenemos agropecuario, turismo y poco más.

Depende de con quién compares. Si comparas con Alemania sale perdiendo, pero España tiene una tradición industrial que no tiene Argentina.

¿Y cómo de tradicional es esta tradición industrial? ¿Está abierta la industria a prácticas como las de Metrix?

De cien empresas, dos o tres están abiertas. El resto están evaluando y otras no quieren cambiar porque no pueden invertir o, simplemente, no quieren.

La financiación es un punto clave al emprender, ¿cómo fue en su caso?

Traje un capital semilla desde Argentina, unos fondos propios. Estaba estimado que durarían unos dos años. No contábamos con la pandemia. El resto del dinero fue aporte de préstamos ICO, préstamos participativos de Fundación Caja de Burgos e inversores privados.

¿Cómo de importante es tener una buena idea al emprender? ¿Es necesario?

Creo que es importante, pero más importante es la ejecución. El mundo está lleno de buenas ideas y todo el mundo tiene.

Quizás no todo el mundo tiene buenas ideas.

Yo creo que sí; quién no ha tenido una buena idea alguna vez. Las buenas ideas son buenas y habituales, pero la ejecución y la supervivencia durante tres años de esa idea y concretarla en ventas en el mercado es otra historia.

¿Qué le diría a alguien que quiera em­prender?

Que salga en busca de su propio camino. Aun en el caso de que fracase, habrá un aprendizaje. Hay gente que simplemente tiene miedo.

¿Miedo a qué?

Miedo a fracasar. A que le tilden de perdedor. El mundo compra el glamur, el éxito y los abdominales planos. Nadie compra a un fracasador. Pero en realidad no hay fracaso, hay aprendizaje. Porque, aun fracasando, aprendes un montón de cosas que te sirven para otra etapa de tu vida. Yo aprendí que no me tengo que fiar de una encuesta, y eso no lo sabía a los 40 años, lo sé ahora a los 57. Por ello, si viene alguien con una idea yo le diría que haga un mínimo producto viable, una prueba de concepto que permita pulsar la realidad.

Curiosa lección. La gente puede mentir en las encuestas.

Eso también vale para las encuestas políticas. Como dijo el doctor House, todos mienten. El ser humano es así. Todo el mundo te dice que sí que pediría la comida, que está muy rica, pero no te cuentan que en la hora de la comida prefieren alejarse de su puesto de trabajo a mediodía para desconectar fumando un pitillo y comiendo en algún restaurante. No es por mala fe, simplemente, tú no le preguntaste a esa persona si a mediodía sale de su puesto a comer fuera y a echarse un pitillo.

Entonces fallan porque faltan datos.

Sí, porque la realidad solo es perceptible cuando tomas contacto con ella.

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