Roll’eat, el envoltorio de bocadillos más sostenible

La empresa catalana diseña y fabrica portacomidas reutilizables elaborados con poliéster

Roll'Eat
Unas jóvenes utilizan el envoltorio reciclable Roll'eat.

Un elemento presente en el día a día que supone un gran cambio. La empresa catalana Roll’eat decidió despedirse de los envoltorios de un solo uso para proponer una solución sostenible y duradera. Un portabocadillos –funda para conservar cualquier otro alimento– fabricado con poliéster, que añade un sentido circular y ofrece gran colorido. Su actividad es el diseño y la producción de estos envoltorios reutilizables e innovadores, y que les supuso el año pasado una facturación de 2,2 millones de euros.

La semilla de la compañía se plantó a causa de los problemas medioambientales. En 2006, una sequía se expandía por España y los ciudadanos comenzaron a recibir folletos para ahorrar agua. Uno de esos papeles llegó a casa de Meritxell Hernández, consejera delegada y fundadora de Roll’eat, quien se planteó la posibilidad de crear un dispositivo que fuera más eficiente que unos consejos en un papel. Así surgió un reductor volumétrico para el inodoro que ahorraba 1,5 litros de agua cada vez que se descargaba el tanque. “El producto fue útil y, al ponerlo en práctica, vimos otros problemas”, rememora.

Uno de esos conflictos era el gran número de residuos que se generaban en los colegios. “Pensamos en la importancia de disminuir los desechos que se producían en la hora del recreo en el patio del colegio. Quisimos generar una alternativa que ayudara a reducir el impacto”, describe. La diferencia es que, frente a las opciones como el papel aluminio, proponen un producto con un tiempo de vida útil que supera los cinco años. “Permite disminuir la huella de carbono en un 99%”, según los estudios de Roll’eat.

Expansión

En el proyecto participan ocho trabajadores. La empresa tiene su base en unas oficinas ubicadas en el corazón de Barcelona, a cinco minutos de la Sagrada Familia. Desde sus inicios han vendido más de 10 millones de productos a través de internet y, de manera presencial, en los más de mil locales donde se ofertan. “Se pueden encontrar en ferreterías y tiendas pequeñas y en grandes superficies como El Corte Inglés”, precisa.

Proceso de confección de Roll'eat.
Proceso de confección de Roll'eat.

Su afán local ha crecido hacia nuevos mercados. Ha llegado a más de 25 países de Europa, Asia y América. “En nuestro continente estamos, principalmente, en Bélgica y Países Bajos, aunque también en Francia, Alemania, Portugal o Suiza”, indica. Fuera, están presentes en Taiwán, Singapur y Hong Kong. En este último territorio, la marca inició su campaña en febrero de 2016 y en dos meses vendieron 60.000 unidades e iniciaron un crecimiento exponencial que se mantuvo en los cuatro años posteriores y que ha alcanzado cientos de miles de euros facturados.

Una de las claves de su éxito es escuchar y saber prestar los recursos que se les piden, ya que no en todos los lugares el bocadillo está tan presente. Por ejemplo, para Asia elaboraron la Smart Bag, una bolsa versátil. “Nos lo pidieron para que se adecuara a su alimentación, que cuenta con muchos líquidos y salsas”, apunta Hernández, quien reconoce que en España se ha visto como una oportunidad para guardar todo tipo de productos. Por ejemplo, la ropa mojada tras un día de piscina, ya que aísla de la humedad.

Perfil

El objetivo es adaptarse a las situaciones diarias y hacer esos procesos más sencillos y respetuosos con el medio ambiente. Para ello, han estudiado a sus compradores. “El consumidor final es muy diverso. Trabajamos personalizaciones con colegios, como herramienta de educación medioambiental, y con instituciones públicas o con empresas, que lo pueden usar como regalo corporativo”, detalla.

En definitiva, las personas que coinciden con la filosofía de Roll’eat son un grupo heterogéneo. No obstante, Hernández destaca a las mujeres –que son el 90% de sus seguidores– de entre 25 y 50 años de edad. “Son madres que lo compran para ellas mismas o para sus hijos”, puntualiza.

En ese sentido, coinciden con compañías como Mr. Wonderful, con la que vieron una oportunidad de colaboración: “Quienes se interesan por esa empresa y por la nuestra, encajan. Son personas que valoran el diseño, las tendencias y el estar a la última”, explica la consejera delegada de Roll’eat. Por ello, decidieron plasmar esta marca en sus productos. “Acaban de lanzar una segunda colección que venden en sus tiendas [han abierto más de 30 en los últimos años]”, subraya.

Esa inquietud les ha valido galardones como el Premio Solutions 2014, dedicado a aquellos productos que aportan soluciones inteligentes a los problemas del día a día y que destacan por su originalidad y diseño. O como el Premio Red Dot, que reconoce la calidad e innovación de productos domésticos y profesionales. “Esos reconocimientos coincidieron con el inicio de nuestras asistencias a ferias internacionales”, destaca Hernández.

Sobre sus planes de crecimiento, la expansión internacional continúa como uno de sus principales objetivos. “Acabamos de aterrizar en EE UU y queremos consolidarnos y vender online a través de Amazon o en tiendas, a través de campañas”, avanza. Por el momento, ha hecho su primera aparición con motivo del Día de la Tierra en el reconocido programa Good Morning America, que se emite cada mañana en la cadena televisiva americana ABC desde 1975.

Opciones al papel de aluminio

Portabocadillos. El Boc’n’Roll para minimizar desperdicios es reutilizable, ajustable, plegable, lavable y sirve de mantel. Por estar hecho de poliéster y TPU puede lavarse con un paño húmedo o a máquina. Abierto mide 54 x 32 centímetros.

Tentempiés. El Snack’n’Go, como solución a alimentos más ligeros, es adecuado para snacks como los frutos secos. Realizado con el mismo material que el Boc’n’Roll, pero de menor tamaño, de 18 x 18 centímetros.

Fiambreras. La bolsa para transportar alimentos Eat’n’Out se creó para llevar las fiambreras, pero también cumple la función de mantel. Cuenta con una capa antimanchas y permite conservar la temperatura, con unas dimensiones de 51 x 46 centímetros y una capacidad de 1,25 litros.

Bio, otro paso para ser biodegradables

Meritxell Hernández, consejera delegada y fundadora de Roll’eat.
Meritxell Hernández, consejera delegada y fundadora de Roll’eat.

La empresa funciona con la intención de promover compromiso medioambiental y lo defiende con la colección Bio, una gama de productos reutilizables, fabricados en Cataluña y totalmente biodegradables.

“Teníamos la espinita de producirlo aquí al completo”, apuntala Meritxell Hernández, consejera delegada y fundadora de Roll’eat. Por ese motivo, se fabrica en plantas en los municipios de Deltebre (Tarragona) y La Fuliola (Lleida).

La línea está formada por telas interiores y exteriores elaboradas con un tejido llamado film biobasado, textiles que no provienen de fuentes fósiles sino de algodón orgánico. Cumple los requisitos al 100%, pues hasta la cinta de sujeción del producto está hecha de algodón y ayudada por un botón de cierre elaborado con cáscara de coco.

Los dos productos estrella de esta gama son el Boc’n’Roll, el envoltorio de bocadillos con espacio para guardar hasta media barra de pan, de 25 centímetros, o cuatro sándwiches, y el Snack’n’Go, cuyo diseño es más compacto y solo tiene espacio para un sándwich.

“El hándicap es que es más caro para el consumidor, pero está elaborado con materiales totalmente sostenibles”, añade. Su coste es de 14,95 euros, frente a los 9,95 euros que valen los de otras colecciones.

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