Las M&A transformadoras como impulsoras del ASG

Las operaciones corporativas son ya una piedra angular para conseguir mejoras rápidas y duraderas, dado que rompen las barreras organizativas

La incertidumbre macroeconómica actual está dejando en la agenda global reflexiones clave en torno a nuestro modelo productivo y sobre las correlaciones de los diferentes grupos de interés de nuestra sociedad capitalista. Lejos de dejar en segundo plano la agenda climática, la crisis energética está evidenciando la falta de independencia de ciertos países y la creciente necesidad de buscar fuentes de energía alternativas. Además, se observa un malestar social que está potenciando las demandas sociales de los grupos de interés de las grandes empresas: los empleados y los clientes tienen ahora la última palabra, y su opinión ha cobrado más peso.

Ante este contexto, podemos inferir que nos encontramos ante un momento clave para la humanidad que requiere de una reflexión integral sobre sí misma, así como sobre el modelo de sociedad y las necesidades y capacidades indispensables para lograr un equilibrio y garantizar una sostenibilidad ambiental y social.

La pandemia ha acelerado la concienciación social sobre dicha necesidad del cambio, lo que ha impulsado a las empresas a actuar como actores económicos proactivos que son. Así, bajo los nuevos marcos regulatorios, cada vez más empresas se encuentran en un proceso de análisis para abordar sus retos desde una perspectiva ASG (Ambiental, Social y de Gobierno).

Sin embargo, no todo es tan sencillo como gustaría, y la falta de flexibilidad y rapidez para reconstruir la estrategia empresarial de las compañías según criterios ASG es un problema en el ecosistema. En este sentido, el problema en el sector empresarial es la excesiva rigidez de las organizaciones, que no se encuentra en sintonía con el ritmo de transformación de las estrategias de los inversores institucionales.

El papel del private equity es cada vez más importante en la transición ASG, dado que puede contribuir a la creación de valor sostenible. Sin embargo, aunque el número de activos de inversión sostenible se está disparando y la demanda de informes ASG se está convirtiendo en un elemento clave de la captación de fondos, aún existe margen para que los planes de inversión puedan influir en la transformación real de las empresas en cartera.

Los inversores todavía se enfrentan a demasiadas preguntas relacionadas con la inversión sostenible, y cada uno de ellos las aborda de forma diferente. ¿Existe un valor real en la transformación de las empresas desde el punto de vista ASG? ¿Cuál es el impacto de la transición energética temprana en el valor de las compañías? ¿Cómo está siendo la transición de mi competencia y de mi sector? ¿Valorarían mis clientes las mejoras en términos sociales o de gobernanza? ¿Cuáles son los costes reales de la transición?

La comunidad inversora necesita encontrar respuestas que permitan alinearse con las necesidades de la industria, al tiempo que aportan certidumbre. La incertidumbre siempre ha sido el gran enemigo del M&A y el private equity, ya que lo que no se mide no se puede valorar ni mejorar. Estamos ante una oportunidad excepcional para que la transición energética y las estrategias ASG sean impulsadas por la inversión de impacto o sostenible, pero no debemos olvidar los costes de oportunidad de la creación de valor.

Cabe destacar que, desde la pandemia, las oportunidades y necesidades de transformación en las estrategias de inversión se han disparado, al entender que debemos adaptarnos a nuevas realidades. Para ello, se deben considerar diferentes puntos de vista y tener agentes de decisión diversos, además de analizar todos los potenciales riesgos y contar con un gobierno corporativo sólido y una gran rapidez de reacción. Además, se debe estar preparado para futuros escenarios de incertidumbre y las demandas de los diferentes stakeholders, que exigen, cada vez más, organizaciones mejor preparadas. Sin esa solidez, no solo se verán mermadas las vías de financiación e inversión, sino que los clientes, proveedores y reguladores empezarán a tomar posiciones.

Ahora bien, aunque esta necesidad de transformación cada vez esté más asimilada, la falta de rapidez y flexibilidad vuelve a ser un obstáculo en el camino. En este sentido, las operaciones de M&A se están convirtiendo en una piedra angular para conseguir mejoras rápidas y duraderas. Las fusiones y adquisiciones rompen las barreras organizativas y sirven de fuerza motriz para la transformación corporativa. Esto ya se pudo observar durante la transformación digital y ahora lo estamos viendo en la transformación ASG.

Las necesidades actuales requieren que las operaciones de M&A y las estrategias empresariales confluyan en un mismo punto para abordar los urgentes retos climáticos y sociales a los que nos enfrentamos, logrando al mismo tiempo la generación de valor para todas las partes interesadas y reduciendo posibles riesgos.

Se trata de un asunto de vital importancia en un momento en el que asistimos a una descentralización de las industrias y en el que el papel de las operaciones corporativas se ha intensificado. Esto ya era visible durante la revolución digital 1.0, pero está claro que la pandemia y la inminente revolución digital 2.0 han acelerado esta transformación, y ninguna organización o parte interesada debe quedarse parada. El cambio climático y las necesidades de transición energética son solo la punta del iceberg.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías