Cómo se define una pyme en Europa y por qué es importante

Cómo debe ser una pyme para poder acceder a las ayudas de la UE.

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Las pequeñas y medianas empresas son el motor de la economía española, pero también europea. Especialmente las microempresas son las que impulsan el crecimiento económico y crean puestos de trabajo. De ahí que las pymes sean uno de los principales focos de atención política de la Unión Europea.

La Comisión Europea tiene como objetivos principales promover el emprendimiento y mejorar el entorno de negocios parta las pymes, para garantizar la estabilidad social. Para ello, la UE ofrece una serie de ayudas, pero para acceder a ellas se deben cumplir una serie de requisitos. Para empezar, ser considerada una pyme.

Las pymes para la UE

Desde la UE se quiere garantizar que las ayudas se conceden, de manera exclusiva, a las pymes que lo necesiten. Por tanto, se le da una mayor importancia a la definición de pyme.

En primer lugar, porque desde la Comisión Europea valoran la posibilidad de que el tamaño no sea el único factor a tener en cuenta. Incluso tomando como referencias el número de trabajadores y el volumen de negocio, hay empresas muy pequeñas que están vinculadas a otras grandes y en este caso, la UE no la considera pyme. De igual manera, aquellas empresas, por pequeñas que sean que puedan acceder a un volumen importante de recursos adicionales tampoco se considerará como tal.

Por tanto, según la Guía del usuario sobre la definición del concepto de pyme elaborada y publicada por la Comisión Europea, se podrá aplicar esta categoría en los supuestos y requisitos que exponemos a continuación.

  • Para empezar, en cuanto al tamaño, desde la UE se considera pyme a aquella que, como mucho, emplea a seis personas. Sin embargo, se pueden estudiar casos más particulares tanto si se tienen más empleados como menos, pero dependiendo de sus volúmenes de negocios y las relaciones con otras empresas.
  • En este sentido, la definición de pyme en la guía tiene en cuenta las relaciones con otras empresas en tanto en cuanto sean vínculos de propiedad significativos o proporcionan acceso a recursos adicionales, financieros o de otro tipo. Según el porcentaje de participaciones con otras compañías, podrían no considerarse pyme.
  • En cuanto al concepto de control en la UE es uno de los más significativos. Es una manera de medir si una empresa es autónoma, si está más asociada a otra o vinculada. En el control no solo se tiene en cuenta las participaciones de capital o las acciones, sino también el control en cuanto a poder y decisiones se refiere, sobre otras empresas.
  • También es posible que se tengan que incluir datos específicos sobre umbrales financieros, efectivos disponibles, etc., con el fin de calcular si se puede considerar pyme o no.

Verdaderas pymes

Las auténticas pymes tal y como se extrae en la Guía, son las que se enfrentan a fallos del mercado. Errores de diversos ámbitos, como la normativa de financiación, la innovación, el medio ambiente, etc. Pero les hacen falta recursos para poder dar solucione a estos errores.

Pues precisamente por la escasez de fondos europeos, es porque se invierte tanto esfuerzo en definir de la manera más exhaustiva la condición de pyme, con el fin de que las ayudas las reciban las que realmente lo sean y necesiten.

La guía está especialmente elaborada para informar a aquellos empresarios al frente de una microempresa sobre las subvenciones a las que pueden acceder, cuáles son los requisitos que deben cumplir y cómo optar a esas ayudas disponibles.

Objetivos de la Comisión Europea con el concepto de pyme

La Comisión Europea considera que la definición de pyme es una herramienta importante para poder aplicar las medidas de la mejor manera posible, así como pata definir los programas de forma eficiente y sean exitosos.

En 1996, tal y como se expone en la Guía se introdujo una primera definición de pyme (dentro de la UE). Pero en el año 2003 la definición se revisa con el fin de reflejar la evolución económica y dar solución a sus problemas específicos. A raíz de este análisis, se llegó a la actual definición de pyme. Ésta es la que va más allá de solo considerar el tamaño de la empresa.

Hoy en día, la pequeña o mediana empresa, para que la Comisión Europea la considere como tal, también se tiene que medir su capacidad para solicitar (y conseguir) financiación externa, el volumen de sus recursos, la vinculación con otras empresas, así como una serie de umbrales máximos definidos.

Todo ello, con la finalidad de que las ayudas a estas empresas no sean más, sino mejor orientadas.

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