Lo que hay detrás de regalar una camiseta de empresa

Con la prenda se pretende crear en el empleado un sentimiento de pertenencia y trasmitir la cultura de la firma

Sirven también para que la compañía obtenga publicidad gratuita y atraer talento

Un grupo de empleados de Capchase con la camiseta de la empresa en la sede de Madrid.
Un grupo de empleados de Capchase con la camiseta de la empresa en la sede de Madrid.

Un simple gesto, como regalar una camiseta, puede determinar cómo se siente un empleado en una empresa. Así lo piensan en Capchase, que incluye esta prenda de ropa en el pack de bienvenida que le entregan a cada persona que contratan, y en el que también hay, entre otros objetos, una sudadera y una mochila. “Buscamos que tenga una muy buena primera impresión de la empresa porque ya te está dando algo solo por llegar. Además, crea en los empleados un sentimiento de pertenencia y transmite la cultura de la compañía”, explica Isabel Sagastizábal, people operations manager de esta fintech, que se dedica a financiar a otras startups.

También tienen pack de bienvenida en Cabify, donde considera que regalar merchandising tiene varios impactos positivos. “Reforzamos la imagen de marca, ya que nuestros empleados la llevan incluso en su vida personal. Incrementa el sentimiento de marca favorita entre nuestros trabajadores. Nos ayuda a reforzar la imagen de firma empleadora. Y genera compromiso entre el equipo. Que se acojan tan bien estos regalos es una muestra de que sienten la empresa como suya y muestra con orgullo que trabajan en ella”, comenta David Pérez, senior VP stakeholder relations de la compañía.

De Estados Unidos, en especial de las empresas tecnológicas, parece proceder esa costumbre de que los empleados lleven en su pecho el nombre y el logo de la empresa en la que trabajan. Incluso sus familiares acaban vistiendo algunas de esas prendas. No en vano, en la sede central de Meta en California hay un espacio donde los trabajadores pueden adquirir, por ejemplo, camisetas con el nombre de Instagram para sus allegados. Otro ejemplo es Google, cuyos ingenieros en Suiza, por poner solo un caso, tienen un presupuesto de equipo que pueden destinar, además de a cenas o actividades, a adquirir prendas que incluso pueden personalizar con el símbolo que identifique a ese grupo de empleados. Desde Google España han rehusado participar en este reportaje para aclarar si esta práctica se lleva a cabo aquí.

Guido Stein, profesor de Dirección de Personas del IESE, califica estas camisetas y sudaderas como “uniformes livianos”, y asegura que, al igual que las ropas obligatorias en los colegios para los niños, ayudan a sociabilizar y a que el empleado se sienta uno más del grupo. “Crea un sentimiento en cierto modo tribal”, asegura antes de comparar estas prendas con las de los equipos de fútbol que lucen los aficionados, o con “la corbata roja del Banco Santander”.

Por el contrario, no opina que sea un uniforme Mar Cárdenas, directora del máster en Dirección de personas y gestión de recursos humanos de ESIC, porque no hay obligatoriedad de llevarla. En lo que sí está de acuerdo es que es un pequeño gesto que en cierto modo fortalece el “orgullo de pertenencia”. Pero para eso, afirma Cárdenas, no basta solo con una camiseta u otro regalo similar. “Lo que deben conseguir las empresas es que los empleados lleven los símbolos porque se sienten cuidados, alineados con los valores de compañía, porque consideren que lo que su empresa hace está ayudando a construir una sociedad mejor”, explica.

Emma de Llanos, directora de programas de recursos humanos en EADA, coincide con Cárdenas en que solo una camiseta no “genera orgullo de pertenencia”. Para que un empleado lo tenga, su empresa debe conseguir que sienta que participa en un proyecto con una identidad clara y con el que se identifique. “Si no considera que hay coherencia entre sus valores y los de la organización, que no forma parte de manera relevante, por mucho que a un trabajador le regalen una prenda de ropa, no se la va a poner. A no ser que le obliguen”, sostiene De Llanos. Añade, también, que con esta práctica se pretende “conectar con una parte emocional”, por eso será un gesto más potente si se entrega en una ceremonia, evento o con algún sentido.

Un sentido como puede ser dar la bienvenida, como ocurre en Capchase, donde la camiseta se ve también como una posibilidad de atraer talento y tener publicidad gratuita. “Es sea fácil cruzarte con un empleado y que veas el nombre o logo de la empresa. O que los amigos vean los regalos y digan ‘qué bien te cuidan en tu empresa’. El coste es muy bajo frente a lo que te da a cambio. Nuestro pack es de unos 100 euros por persona. Además, hacemos camisetas de cada evento y a la gente le sirve para recordar lo bien que lo pasaron”, explica Isabel Sagastizábal.

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