La logística alerta de una caída del 16% en los envíos por la inflación y el menor consumo

La patronal critica la subida de impuestos frente a las bajadas en la UE. Denuncia que el Gobierno quede al margen del pacto de rentas.

Francisco Aranda, presidente de la patronal logística UNO
Francisco Aranda, presidente de la patronal logística UNO

La logística ha pasado en dos años y medio de convertirse en un sector estratégico para garantizar la entrega de medicamentos, alimentos y bienes de primera necesidad a sufrir las consecuencias negativas de una tormenta perfecta económica, en la que se han mezclado una inflación de dos dígitos, subidas de impuestos y cotizaciones sociales y una contracción del consumo de los hogares y de la inversión empresarial ante un panorama económico que anticipa un estancamiento, en el mejor de los casos, o una contracción económica.

La patronal cree que los impuestos al empleo castigan especialmente a la logística

En una entrevista con Cinco Días, Francisco Aranda, presidente de la patronal logística UNO, alerta de que los envíos de mercancías en España han retrocedido un 16% en la primera mitad del año por el impacto negativo de la inflación, el menor consumo de los hogares y la caída de la inversión empresarial. “Somos de los primeros en notar que las ventas han bajado y que no es verdad eso que decían en abril de que ese frenazo iba a ser coyuntural. Si no se toman las medidas adecuadas, la inflación seguirá alta y mucho nos tememos que se mantenga después de verano y al menos hasta el cierre de 2022. En ese contexto, los margenes de las empresas se han reducido de forma muy significativa y lo van a hacer más tras el verano. No somos muy optimistas respecto al futuro. Está claro que va a haber una contracción económica, lo detectas en el menor número de paquetes que se mueven y en el precio de lo que compra la gente. Salvo que se tomen medidas eficaces, eso va a impactar de forma negativa en nuestra actividad”, recalca.

Aranda se muestra especialmente crítico con los planes aprobados por el Ejecutivo para contrarrestar los efectos negativos de la invasión de Rusia en Ucrania, con una subida de precios inédita, y de la inestabilidad económica global. “El plan para reducir la factura energética fue un primer parche que no estuvo mal, pero que se quedó muy corto. Hay empresas en nuestro sector que invirtieron en vehículos de gas para sus flotas. Al subir el precio del gas un 300%, esos vehículos están ahora mismo aparcados. No hemos visto una respuesta real por parte del Gobierno. Si la crisis viene de fuera se necesita una ayuda que aún no ha llegado”. En su opinión, otros países del entorno europeo, como Alemania, han acertado más en su diagnóstico de política económica, al priorizar la rebaja de cotizacines sociales y de impuestos frente a las subvenciones. “En España se han subido las cotizaciones sociales y algunas figuras tributarias. Los impuestos al empleo son los que más impactan en la logística porque somos una actividad muy intensiva en capital humano. Si los incrementos de impuestos son siempre negativos para la actividad, en un momento de transformación hacia lo digital y lo sostenible lo son todavía más. En el caso de la transición ecológica, una furgoneta diesel cuesta 30.000 euros y una eléctrica vale hasta 80.000. La empresa no lo aguanta todo y al mismo tiempo el Gobierno está haciendo una recaudación record. Nos sorprende que se hable de pacto de rentas, cuando el Estado queda fuera. El Gobierno dice a empresas y trabajadores que se aprieten el cinturón, pero él queda al margen”.

Se siente peor tratada que otros sectores por la ausencia de un PERTE

Al igual que le ha sucedido al turismo, la logística se muestra decepcionada por la ausencia de un Perte (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica), tal y como han obtenido la industria automovilística, aeroespacial, naval, microchips y agroalimentaria. “Nuestro sector es un gran generador de empleo y de futuro que tiene que hacer frente a dos grandes reformas en el futuro a corto plazo: la transformación digital y la sostenibilidad. Ambos son perfectamente compatibles con los objetivos de los PERTE y de los fondos europeos y la sensación de las empresas es que no han sido tratadas adecuadamente. El sector acogió la llegada de los fondos con mucha ilusión, posteriormente hubo mucha decepción por la falta de respuesta del Gobierno y ahora las empresas están en solucionar los problemas del día a día. La gestión de los fondos es muy mejorable.

“Es hora de replantear los plazos de la transición ecológica”

Realidad. Aranda solicita al Gobierno que ante la escalada del precio de la energía, el gas y el petróleo es necesario debatir sobre la intensidad y los plazos de la transición ecológica. “El Ejecutivo debería estar más atento a la realidad. La transición energética cuesta dinero. Cualquier empresa que quiera comprar 100 furgonetas, las tiene que comprar eléctricas y el fabricante no le puede garantizar ni cuando las va a tener ni a que precio. Y las ciudades están limitando la movilidad con las zonas de bajas emisiones”, recalca. En su opinión, las administraciones no han entendido que ha llegado un período diferente. “Habría que replantear la transición energética: la mantenemos, pero revisamos los plazos”.

“Just in case”. El presidente de la patronal logística recalca que tras la pandemia el paradigma de la puntualidad ha pasado a ser secundario. “Se ha pasado del just in time al just in case. Eso significa que tenemos que estar preparados para cualquier interrupción de la cadena de suministro y eso significa tener alternativas permanentemente”.

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