La banca defiende que el alza de tipos es por la inflación y no supone beneficios extra

La patronal AEB afea que el Ejecutivo no haya consultado con el sector el impuesto a la banca

Alejandra Kindelán, presidenta de la AEB
Alejandra Kindelán, presidenta de la AEB

El sector bancario defiende que el alza de tipos no supondrá necesariamente un beneficio extra para sus arcas. El portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB), José Luis Martínez Campuzano, ha explicado que la próxima subida de tipos de interés, que previsiblemente el Banco Central Europeo (BCE) ejecutará la próxima semana, "es consecuencia de la subida de la inflación" y "puede provocar una menor actividad económica"."Lo extraordinario han sido los tipos de interés negativos durante muchos años", ha puntualizado.

Igualmente, el portavoz de la patronal bancaria ha afeado que el sector "no ha sido consultado ni informado" a pesar de "mantener un diálogo permanente con el Gobierno". También, ha alertado que esta medida "distorsiona el mercado" y refleja "la improvisación jurídica" en que opera "un sector tan importante para la economía y la sociedad".

En la misma línea, la patronal CECA, que engloba a las antiguas cajas de ahorros, ha valorado que la subida de los tipos de interés supone una normalización de la política monetaria, "tras una década ultraexpansiva".

Y es que, el anuncio del impuesto especial y temporal a la banca, con el que el Gobierno prevé recaudar 3.000 millones en dos años, ha pillado por sorpresa a las entidades. Las fuentes financieras consultadas explican que el aumento de los ingresos por el alza de tipos no es inmediato. En general, las carteras crediticias tardan al menos 12 meses en notar algún efecto en los márgenes. Así, subrayan que el efecto en 2022 podría ser neutro y que en 2023, ante un posible endurecimiento de las condiciones macro, la rentabilidad puede verse mermada ante la dificultad de pago de los clientes.

Las mismas fuentes consideran excesivo el objetivo de recaudación del Ejecutivo (1.500 millones al año). Según explicó la ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, este impuesto especial gravará a las empresas con una facturación superior a los 1.000 millones de euros. Entendiendo los ingresos de la banca como el margen bruto, y tomando como referencia el último ejercicio, se verían afectados los nueve de los diez mayores bancos españoles: Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter, Unicaja, Abanca, Kutxabank y Cajamar (1.371 millones).

En conjunto, esas nueve entidades sumaron ganancias por 21.581 millones de euros en 2021, por lo que ese impuesto de 1.500 millones representaría el 7% de los beneficios a nivel agregado.

En ese sentido, apuntan que la banca soporta una elevada carga impositiva, ya que a las entidades financieras se les aplica un tipo nominal más alto de impuesto de sociedades, además de los recargos y otros impuestos con los que no se grava a otros sectores.

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