La crisis económica de oferta: causas, magnitud y respuestas

La probable recesión en 2023 comenzará en EE UU. Urge movilizar capital privado para construir rápidamente plantas de regasificación en Europa

La ralentización y posible recesión que vive la economía mundial tiene cuatro causas. Los niveles de inflación más altos en los países occidentales en 40 años. El brusco parón de la economía china debido a los confinamientos masivos y su política de Covid cero. Los persistentes problemas de obstrucción de las cadenas de producción y suministro de bienes y servicios. Y la prolongación de la guerra en Ucrania. La combinación de dichos factores es algo inédito. La inflación de los años setenta se produjo en un contexto geopolítico, tecnológico y demográfico distinto y antes de la liberalización de los mercados financieros y la eliminación de restricciones al movimiento de capitales y bienes.

La actual crisis económica es inicialmente de oferta. Las tasas de inflación se han disparado al 8,6% en EE UU (mayo), 8,1% en la eurozona (previsión de mayo de Eurostat) y 9% en el Reino Unido (abril). Estos récords se producen con porcentajes de desempleo históricamente bajos. En EE UU el pleno empleo (desempleo del 3,6%) está una décima por debajo del mínimo pre-Covid-19. El desempleo de los 19 integrantes de la eurozona se ha mantenido de febrero a abril en su cota más baja (6,8%) desde su fundación. El de la UE-27 (6,2%) también es un mínimo histórico. En el primer trimestre el paro del Reino Unido (3,7%) fue el más bajo en 50 años y el de Japón es del 2,5%. No hay falta de demanda en las principales democracias capitalistas.

China, en cambio, registró un desempleo urbano promedio del 5,7% en los cuatro primeros meses. La expansión de su PIB será inferior al 4% y la de EE UU proyectada por el Fondo Monetario Internacional (3,7%) puede superar a la china por primera vez desde 1976. La mayoría de potencias emergentes registran cotas bajas de desempleo. Tampoco hay falta de demanda en los emergentes. La alta inflación está provocando una dramática pérdida de poder adquisitivo. España, desgraciadamente, encabeza la UE con un paro del 13% y su inflación alcanzó el 8,7% en mayo.

En su previsión de abril, el FMI pronosticó que la economía internacional crecerá un 3,6% en 2022. Asimismo, prevé expansiones del 3,7% en EE UU; 2,7% en la eurozona, y 3,7% en el Reino Unido. Su estimación de abril de inflación del 7,3% en EE UU y el 5,7% en la eurozona ya ha sido ampliamente desbordada. Hay otras incertidumbres, como resultados de elecciones en países clave (presidenciales en Colombia, legislativas en EE UU), nuevas variantes de Covid-19 o la evolución del teletrabajo. Se resquebraja la unidad de la coalición contra Vladimir Putin integrada por EE UU, UE, Reino Unido, Canadá, Japón, Corea del Sur, Australia y Taiwán. Dichas potencias tienen un PIB combinado de 54 billones de dólares. EE UU, el Reino Unido, Polonia, la República Checa, Rumanía y las repúblicas bálticas son partidarios de proporcionar más armas a Ucrania y aplicar más sanciones a Rusia. Desean acelerar la integración de Ucrania en la UE e incorporar a Finlandia y Suecia en la OTAN. Alemania, Francia, Italia y en general Europa Occidental apuestan también por el diálogo con Moscú. Hungría ha impedido una prohibición parcial de exportaciones de petróleo ruso a la UE.

Los niveles de paro históricamente bajos y las jubilaciones debido al Covid-19 son la causa de la insuficiencia de conductores de camiones, descargadores en puertos y pilotos y azafatas, entre otros empleos necesarios para suministrar bienes y servicios. China, India, Brasil, México, Indonesia y Turquía no recortan sus importaciones de Rusia. Dichas potencias emergentes tienen un PIB de 27 billones de dólares. Rusia había acumulado un fondo soberano de 600.000 millones de dólares; la mitad fue congelado por la coalición occidental.

Bloomberg prevé que con sus ventas de petróleo, gas natural, materias primas agrícolas y metales, Putin recaudará 280.000 millones este año. El rublo es la moneda con mayor revalorización frente al dólar en 2022. El compromiso de la UE de reducir en dos terceras partes los 155.000 millones de metros cúbicos suministrados por Rusia a finales de año es una ficción. Qatar no exportará gas natural licuado (GNL) a Europa hasta 2025. Australia tampoco puede hacer nada a corto plazo. Los 20.000 millones de GNL de EE UU, aumentos marginales de otros proveedores, cambios de dirección de ramales de gasoductos, ahorro y renovables constituye el plan de REPowerEU de la Comisión.

Barclays vaticina que un boicot total de gas natural ruso reducirá el PIB de la eurozona en un 4%. Arabia Saudí y otros miembros clave de la OPEP no quieren producir más petróleo. La probable recesión en 2023 empezará en EE UU, porque la Reserva Federal ahora debe, tarde y apresuradamente, subir la tasa de fondos federales del 1% actual hasta como mínimo 3,75% a finales de año. Los inversores esperaban aún un salvavidas de la Fed. Los candidatos republicanos a las legislativas de noviembre compiten por al apoyo de un Donald Trump que incitó el asalto al Congreso. Pero los demócratas perderán su mayoría en la Cámara de Representantes en noviembre y Joe Biden no podrá aprobar legislación sustancial.

La coalición occidental lanzó una guerra económica contra Rusia. En mi opinión, ante el desafío de los emergentes hay que actuar con firmeza. Suspender los envíos de GNL de EE UU a Turquía; hacer lo propio con el acuerdo mediante el cual EE UU proporciona la tecnología nuclear civil más avanzada a India; EE UU y la UE deben eliminar sus aranceles preferenciales a importaciones de Brasil, India e Indonesia; reducir los punitivos aranceles sobre exportaciones chinas a EE UU sería un acicate para el comercio e incentivo para que Pekín no apoye incondicionalmente a Rusia; una cancelación de parte de la deuda universitaria recabaría votos para los demócratas en las legislativas; el Banco Mundial, BEI y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo deben movilizar capital privado para construir rápidamente plantas de regasificación de GNL en Europa.

Alexandre Muns es Profesor de EAE Business School