Europa salta de la sartén rusa al fuego del gas de Estados Unidos

La explosión de la planta de GNL de Freeport en Texas es una señal de las nuevas dependencias de la UE

Michael Smith, presidente y CEO de Freeport LNG.
Michael Smith, presidente y CEO de Freeport LNG. reuters

El mercado del gas natural, cada vez más globalizado, acaba de reducirse drásticamente. La explosión del miércoles en la gigantesca planta de gas natural licuado de Freeport LNG en Texas es un revés para las naciones europeas que cuentan con las importaciones para reducir su dependencia de los gasoductos rusos. Para Estados Unidos, el exceso de oferta es un respiro temporal.

 

EE UU exportó una media de 11.500 millones de pies cúbicos (325 millones de metros cúbicos) de GNL al día durante los cuatro primeros meses del año, según la Administración de Información Energética del país. Eso supone alrededor del 12% de su producción total. La planta afectada representa casi el 20% de las exportaciones actuales y Freeport LNG dice que no volverá a abrir hasta dentro de tres semanas o más. En otras palabras, aproximadamente el 2% de la producción total de Estados Unidos está temporalmente atrapada en el país.

Dado que la demanda estadounidense ha superado a la producción este año, no es de extrañar que los mercados sufrieran una fuerte sacudida. El precio Henry Hub, que refleja el coste del gas natural estadounidense, cayó un 16% el jueves, mientras que los precios en los Países Bajos subieron un 8%.

El incendio no podía llegar en peor momento para Europa. Los precios son elevados después de que la invasión rusa de Ucrania impulsara a los países del continente a buscar fuentes de energía alternativas. Europa importó el año pasado cerca del 40% de su gas natural de Rusia, es decir, unos 155.000 millones de metros cúbicos. Quiere reducir esa cantidad en un 70%. La clave de ese plan es aumentar las importaciones de GNL en 50.000 millones de metros cúbicos en un año.

La Agencia Internacional de la Energía sugirió que un aumento de 20.000 millones era más realista. El cierre hará que los precios suban, y que llenar los inventarios de cara al próximo invierno sea más difícil y costoso. El riesgo de que Europa incumpla sus objetivos energéticos acaba de aumentar aún más.

La explosión también muestra los peligros que conlleva la rápida reconversión del suministro energético de Europa. La reducción de la dependencia general de Rusia es positiva, pero las importaciones de GNL también plantean problemas. La eficiencia de escala significa que las plantas de GNL son gigantescas y, por lo tanto, pueden ser difíciles de sustituir cuando las cosas van mal.

El transporte de gas desde lugares como Oriente Próximo también puede ser problemático, mientras que los prometedores nuevos suministros de África podrían tardar años en desarrollarse sustancialmente. Si añadimos la incertidumbre sobre la disposición de Estados Unidos a exportar tanto gas bajo futuras administraciones presidenciales, Europa puede haber saltado de la sartén rusa al fuego de Estados Unidos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías