Cristina Burzako: “Hay falta de hambre en los equipos”

Asegura que el siglo XXI necesita de líderes con empatía y emocionales

Cree que las mujeres se ponen a sí mismas trabas que les impiden avanzar

Cristina Burzako, CEO de Movistar+
Cristina Burzako, CEO de Movistar+

Ha sido reconocida por su trayectoria personal en la primera edición de los premios Mujer y Liderazgo, que conceden Deusto Business School, junto a CincoDías, en colaboración con Banco Santander. Cristina Burzako, CEO de Movistar+ y consejera de Telefónica Audiovisual digital, asegura que los premios son siempre de equipo.

¿Hasta qué punto la formación es clave en el desarrollo de una carrera profesional?

Quizá es políticamente incorrecto, pero las fronteras de la formación ya se han diluido, en el sentido en el que los seres humanos, los profesionales, debemos estar formándonos toda la vida. En nuestra época era importante. A mí me marcó mucho ir a la Comercial de Deusto. Hacemos ahora el aniversario de la 25ª promoción. Elegí la carrera que me gustaba, Económicas y Empresariales, y es mi pasión, por eso disfruto tanto mi trabajo, porque era mi sitio. Me marcó mucho desde la pasión y la vocación. Parece que hay profesiones que son más vocacionales que otras, pero yo creo mucho en que la gente que nos dedicamos al mundo de la empresa también puede ser vocacional. Desde otro punto de vista, Deusto me marcó por los valores, por esa capacidad de trabajo, por la resiliencia, que está tan de moda.

¿Cómo puede aflorar el talento femenino dentro de las empresas?

En mi caso tengo la suerte de estar en una gran compañía, como es Telefónica, muy comprometida con aspectos sociales y con la diversidad. Tenemos objetivos, porque sin ellos no se gestiona. Para 2024, un tercio de los directivos tienen que ser mujeres, y debemos tener totalmente equilibrada la brecha salarial. Tenemos muchísimos programas de formación, que van en línea más que en formaciones técnicas, en las que las mujeres, al igual que los hombres, venimos sobradamente preparadas, en talleres y formaciones para romper barreras. Las narrativas que nos hacemos las mujeres son duras, siempre nos parece que somos insuficientes, que no damos la talla. Muchas veces son barreras mentales que nos montamos, más que el hecho de que no estemos capacitadas técnicamente, que lo estamos, aunque tenemos que estar aprendiendo constantemente.

¿Existe el liderazgo femenino?

Hombres y mujeres tenemos nuestro estilo. Conozco grandísimos lideres hombres, y a lo mejor algunas mujeres con las me siento menos reflejada con su estilo de liderazgo. Aunque no me gusta poner el sello de liderazgo femenino, el siglo XXI exige unas habilidades blandas, que son la empatía, la vulnerabilidad, el poder hablar de emociones, que es poder no asustarte porque una persona se emocione en una reunión. Es hablar más de emociones, de temas personales, decir que de algo no sabemos o reconocer que nos hemos equivocado. Eso a las mujeres se nos da mejor de una manera natural porque estamos acostumbradas a hablar de emociones desde que somos pequeñas. Quizá el mundo masculino ha tenido, aunque espero que ya no tanto, una losa. Hay muy buenos líderes, hombres y mujeres, pero en el siglo XXI, las emociones, la vulnerabilidad, la empatía, el hablar de lo personal es importante para los equipos, y en eso llevamos ventaja.

Comentaba que había trabas que las mujeres se ponen a sí mismas, pero luego hay otras externas que dificultan el ascenso de las mujeres, ¿tiene identificadas otras?

Tiene que haber un trabajo personal fuerte en cada uno de nosotros, seamos hombres o mujeres. Me inspiran muchas personas, pero a lo mejor están en un viaje que no es el mío, por eso hay que tener mucho cuidado con el éxito porque para cada uno de nosotros es de una manera distinta, o los drivers que nos motivan son distintos para cada persona. A lo mejor alguien en mi rol no estaría tan contento como yo, que estoy disfrutando. El autoconocimiento es importante, saber dónde brillas de manera natural y en qué sitios no brillamos. Hay que identificar donde está nuestro sitio, lo que nos apasiona, las fuentes de motivación. Es importante saber hacer el camino.

¿Cuáles son sus fortalezas?

No lo sé, deberían decirlo otros. A mi me gusta pensar que cada día aprendo, que tengo claro que los proyectos son de equipo, que la diversidad es muy importante. La femenina es muy importante, pero la diversidad de pensamiento es muy importante. Esto de un proyecto, un equipo es crítico, porque al final nunca llegas a nada solo. Entre todos hay que sumar, hay que saberse rodear de los mejores, hacer un buen clima de trabajo y que entre todos no se sume, se multiplique. Hay tres atributos de la gente que es buena jugadora de equipo, que son la humildad porque al final no sabemos nada y hay que aprender siempre; la empatía, ponerse en el lugar de las personas; y el hambre, en el sentido de cuestionarte las cosas, si te paras vas para atrás, el tirar para adelante. Hay falta de hambre, es de las cosas que más me cuesta encontrar en los equipos.

¿Cómo se dispone de equipos diversos?

En todas las compañías hay mucho talento que hay que saber identificar y ubicar. Talento tenemos todos, hay que saber identificar el perfil que necesita un puesto para que esa persona ofrezca su mejor versión, sea feliz y aporte muchísimo al equipo. A eso le dedico tiempo. Y cuando te equivocas, rectificas. Lo peor que le puede pasar a una persona, como líder, es ubicar mal a una persona, porque no va a brillar.

¿Cómo se gestionan los fracasos?

Para los que somos autoexigentes es duro, pero creo que en la vida se fracasa más que se tiene éxito. De un fracaso saco un aprendizaje. Es parte de la vida. Todo fracaso es una oportunidad de oro para aprender. A mí me funciona bien.

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