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Los rendimientos de la deuda se frenan tras tocar máximos en mayo

El ‘bund’ supera este mes el 1% por primera vez desde 2014

Las primas de riesgo de Italia y España tocan máximos de mayo de 2020

Bono alemán pulsa en la foto

Mayo deja niveles de rentabilidad de vértigo para la deuda soberana y también de cierta estabilidad en los últimos días del mes. El avance de las rentabilidades se ha acelerado a medida que los inversores han encajado la premura de los bancos centrales por subir los tipos de interés e intentar combatir así la inflación. Y se ha frenado en las últimas sesiones, en la expectativa de que, quizá por el momento, el brusco giro de la política monetaria a nivel global ya está puesto en precio.

El mes comenzó con el contundente mensaje de la Reserva Federal de EE UU, que subió los tipos en 50 puntos básicos, la mayor alza en los últimos 22 años. El banco central de EE UU descartó alzas más rotundas –de 75 puntos básicos, como llegó a temer el mercado– pero sí avanzó aumentos en el precio del dinero de otros 50 puntos en las dos próximas reuniones, de modo que los tipos quedarán en EE UU en el 2% en julio.

Este acelerón provocó un rápido ascenso de las rentabilidades de la deuda: el rendimiento del bono de EE UU a una década se colocó en el 3,1%, niveles no vistos desde noviembre de 2018, y contagió con su avance al conjunto de la deuda soberana. El bund alemán ha superado en el mes de mayo el 1% de rentabilidad por primera vez desde 2014, alcanzando un máximo de 1,13%.

La deuda de Italia y España también se ha tensionado en consecuencia: la rentabilidad del bono español a una década ha trepado a máximos de junio de 2015, en el 2,2%. Y la del bono italiano se ha llegado a colocar por encima del 3%, una cota sobre la que no cotizaba desde diciembre de 2018. Las primas de riesgo de ambos países han regresado en mayo a los niveles de aquel mismo mes de 2020, en pleno azote de inestabilidad financiera por la pandemia, que obligó a actuar de emergencia al BCE. La italiana ha rebasado los 200 puntos básicos y la española, los 110.

La tensión ha remitido sin embargo en las últimas jornadas del mes y los rendimientos de los bonos se han frenado o incluso han cedido ligeramente desde esos máximos: el de EE UU a una década termina el mes en el 2,86%. La fuerte caída de precios de la deuda soberana ha llevado a algunos inversores a pensar que los próximos movimientos de la Fed y del BCE ya están descontados en gran medida. Así lo creen gigantes como Pimco o BlackRock, que este mes mejoró de forma táctica a neutral su posición en deuda soberana.

Las presiones inflacionistas persisten en cualquier caso, dando más motivos aún para el endurecimiento de las políticas monetaria. El alza de precios no ha dado tregua en mayo, en la zona euros el IPC ha marcado un nuevo récord en el 8,1%, añadiendo aún más presión al BCE. Su presidenta, Christine Lagarde, ya se adelantó la semana pasada al avanzar -fuera de cualquier calendario de reuniones del Consejo de Gobierno– que habrá una primera subida de tipos de interés en la zona euro en julio y otra en septiembre, hasta poner fin a la era de tipos negativos que comenzó en junio de 2014.

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