India se interpone entre el mundo y las revueltas alimentarias

Una ola de calor reducirá al mínimo sus exportaciones de trigo, pero las de arroz son más importantes

Recogida de trigo durante el confinamiento de India, en Jugyai en abril de 2020.
Recogida de trigo durante el confinamiento de India, en Jugyai en abril de 2020. reuters

El compromiso de la India con alimentar al mundo sigue teniendo más de un grano de verdad. Después de que el suministro mundial de trigo se viera afectado por la guerra en Ucrania, el primer ministro Narendra Modi dijo que la India estaba dispuesta a intensificar su comercio. Pero una ola de calor está chamuscando los campos y amenaza con llevar la producción nacional de trigo a niveles vistos por última vez en 2017. Aun así, las exportaciones de arroz del país importan más en la seguridad alimentaria mundial.

 

La prohibición de exportar trigo anunciada el sábado alivia la presión sobre los precios medios de la harina de trigo al por menor en la India, que se encuentran en el nivel más alto de los últimos 12 años, y protege a los consumidores. Ello se hará a expensas de los agricultores, cuyos ingresos ya se han visto muy reducidos en los últimos años, y que ahora tendrán que vender su cosecha al Gobierno a precios más bajos.

Ello eleva la temperatura política de la seguridad alimentaria en todo el mundo. Antes de la prohibición, India era el único proveedor importante de los mercados mundiales, debido a la creciente escasez de agua en Brasil, Estados Unidos y Europa. Los economistas de Citi calculan que India podría tener todavía algo de trigo de sobra para enviar al extranjero. De ser así, es probable que sus vecinos, entre ellos Bangladés y Sri Lanka, que se encuentra en plena crisis económica y política, sean los primeros de la fila.

La escasez de trigo desplaza la atención alimentaria mundial hacia el arroz, un sustituto habitual del trigo. India sigue siendo el principal vendedor del mundo, con una cuota de exportación global del 40% este año, según las previsiones del Departamento de Agricultura de EE UU.

En 2007 y 2008, las restricciones a las exportaciones de India y Vietnam agravaron la escasez, lo que provocó disturbios alimentarios en Asia y África. El aumento de los precios de los alimentos continuó durante años y acabó desembocando en el movimiento de la Primavera Árabe en Egipto y otros países. La inflación general de alimentos y bebidas en Egipto, un importante importador de trigo, fue del 26% interanual en abril, más alta que en 2011.

El índice de precios del arroz, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se mantuvo en abril por debajo de los niveles de un año antes, aunque está subiendo. Gracias a los controvertidos subsidios que garantizan a los agricultores un precio mínimo de venta, es probable que la India disponga de suficientes cereales para alimentarse; una buena temporada de monzones será fundamental para el suministro mundial. Por ahora, las reservas de alimentos de la India siguen librando a los líderes políticos de otros lugares de problemas aún peores.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías