Cuando Elon Musk y Peter Thiel eran jóvenes e inocentes

El lado más inesperadamente humano y dulce de los fundadores de PayPal y X.com

Elon Musk, en 2004, cuando ya no estaba en PayPal.
Elon Musk, en 2004, cuando ya no estaba en PayPal. getty images

Elon Musk puede ser una persona vulnerable. Esta es una de las sorprendentes conclusiones de un libro publicado en febrero sobre la fundación de PayPal y la red de empresarios e inversores de capital riesgo que generó. Es una impresionante historia de negocios sobre el ascenso de la empresa de pagos. Pero también es una historia humana sobre Musk, Peter Thiel y Max Levchin antes de que alcanzaran mayor fama y fortuna.

 

En The Founders: the Story of PayPal and the Entrepreneurs Who Shaped Silicon Valley (Los fundadores, la historia de PayPal y los emprendedores que dieron forma a Silicon Valley, Simon & Schuster), Jimmy Soni captura los embriagadores días de la burbuja de las puntocom en 1999, cuando parecía que cualquier veinteañero podía conseguir dinero para una startup. Musk había creado un banco online llamado X.com, mientras que Thiel y Levchin iniciaban lo que se convertiría en PayPal. La primera oficina de esa empresa estaba en el armario de un edificio.

Aunque se suele alabar a los emprendedores por su empeño en perseguir una idea, el libro demuestra que la adaptabilidad es igual de importante. Levchin se fijó en el propósito original de la empresa de enviar dinero mediante Palm Pilots, el popular PDA (ayudante digital personal) de la época. Musk tenía el sueño de revolucionar la banca tradicional. Pero el producto que los clientes querían era un servicio de pagos fácil. Ambas startups encontraron demanda en eBay. X.com y PayPal se convirtieron en feroces competidores. En lugar de luchar a muerte, decidieron fusionarse.

La perspicacia financiera de Thiel ya brillaba entonces. Llevó la empresa a recaudar rápidamente 100 millones de dólares, una cifra que algunos empleados consideraron decepcionantemente pequeña. Días después, el mercado de valores inició su espiral descendente. Con el dinero en efectivo en el banco, PayPal pudo presentar su solicitud para salir a Bolsa en 2001, año en el que entraron menos de 100 empresas de EE UU.

Tras innumerables historias de colegas tecnológicos que se comportan mal, la historia de PayPal muestra un lado más atractivo de la cultura de Silicon Valley. Sus fundadores eran unos empollones en el trabajo y en el juego, y crearon una meritocracia en la que confiaban en los empleados para hacer grandes cosas y eran sorprendentemente indulgentes cuando estos cometían grandes errores. Levchin y Thiel pasaban horas tratando de superarse mutuamente en juegos de ingenio.

eBay ocupa un lugar destacado en el libro. PayPal dependía tanto de ese portal que los ejecutivos temían continuamente que se les cortara el grifo. Ello dio lugar a duras batallas y una relación de ida y vuelta que continúa hasta hoy. El sitio de subastas compró PayPal por 1.500 millones en 2002, lo disgregó en 2015, y ahora ha desplazado la mayor parte del procesamiento de pagos de su antigua filial. Mientras, PayPal, con un valor de 104.000 millones, es más de tres veces más grande que su antigua matriz.

Aunque los fundadores de PayPal eran intensos, del tipo el ganador se lo lleva todo, también tenían lados sorprendentemente más dulces. Thiel, que sería uno de los primeros inversores de Facebook, tenía la norma no oficial de no despedir a los empleados, porque lo consideraba similar a la guerra, que según él era algo malo. Es un ines­perado y conciliador edicto de alguien que más tarde forzaría la quiebra del portal de chismes Gawker y apoyaría la candidatura presidencial de Donald Trump. Mientras, X.com destacaba por la diversidad de su plantilla. Ahora Tesla se enfrenta a demandas por acoso sexual y discriminación.

Musk fue una de las personas que ocuparon el puesto de CEO de PayPal. Discusiones sobre tecnología, el nombre de la empresa y la dirección en general llevaron a su destitución mientras estaba en el extranjero. Pero Musk se mostró amable en su nota de despedida a los empleados y elogió a Thiel, que ayudó a orquestar el golpe, y que más tarde se convertiría en inversor de SpaceX, la startup de cohetes de Musk.

Era su segunda experiencia en ser expulsado de una empresa y, según Soni, “le dolió”. Eso ayuda a explicar por qué Musk se aseguró de que sus empresas posteriores tuvieran consejos repletos de aliados, incluido su hermano Kimbal, que es consejero tanto de Tesla como de SpaceX.

The Founders también da el debido reconocimiento a Levchin, a menudo eclipsado por sus más polémicos colegas. Ayudó a crear una de las primeras aplicaciones comerciales de lo que se conoce como captchas, que ayudan a determinar si el visitante de un portal es humano. También fue uno de los primeros inversores en el sitio de reseñas Yelp, y ahora es el CEO de Affirm, el prestamista compre ahora y pague después de 11.000 millones de dólares.

La mafia de PayPal, como se les suele llamar, suele referirse a los varones. Sin embargo, el libro también destaca a las mujeres que fueron parte fundamental de la empresa. A Amy Rowe Klement, que llegó a ser ejecutiva de productos, se le atribuye el mérito de traducir la visión de la ingeniería en casos prácticos de uso por el consumidor.

El autor tuvo un acceso impresionante a los actores clave, incluidos Musk, Thiel y Levchin, junto con los que estaban más cerca de ellos en esos primeros años. Habría sido esclarecedor saber más sobre cómo aplicaron luego su experiencia en PayPal. Aun así, el libro es lo suficientemente rico como para que los lectores puedan deducir las lecciones que aprendieron los fundadores en un tiempo más inocente.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías