Los chalés millonarios que cuestan 80.000 euros

Dalima gestiona la compra de segundas residencias de lujo con hasta ocho copropietarios

Cuentan con 16 casas y el precio medio de la participación está entre los 100.000 y los 125.000 euros

Una villa de Dalima en Finestrat, Alicante.
Una villa de Dalima en Finestrat, Alicante.

Ser propietario de una villa que cuesta un millón de euros pagando solo una octava parte ya es posible. Es la idea detrás de Dalima, la compañía española que ha nacido con el objetivo de convertir la vivienda de lujo en una opción accesible. Dalima selecciona casas de lujo en los principales destinos vacacionales de España para que sus miembros puedan disfrutarlas bajo el modelo de copropiedad. Cada casa se divide en ocho participaciones y cada una de ellas da derecho a disfrutar de la casa durante 45 días al año, pudiendo adquirir hasta un máximo de cuatro participaciones que darían derecho a seis meses al año.

Detrás de la idea están Rubén López y Galder Kabiketa, también fundadores de la plataforma para contratar chefs a domicilio Take a Chef. De hecho, Kabiketa asegura que la experiencia en este negocio fue la que les abrió las puertas al sector inmobiliario. “Después de la pandemia, la gente tiene mucha más flexibilidad y las segundas residencias tienen un uso más intensivo del que tenían habitualmente, que era la Semana Santa y Navidad. Ahora, se extiende muchísimo a lo largo del año, y vimos la oportunidad de meternos en las segundas residencias ofreciendo un servicio de hotel de cinco estrellas, que es lo que sabíamos hacer gracias a nuestra experiencia de los chefs privados”, comenta.

Rubén López y Galder Kabiketa, fundadores de la plataforma.
Rubén López y Galder Kabiketa, fundadores de la plataforma.

De momento, cuentan con 16 viviendas en la comarca de la Marina Alta de Alicante. “Por foco estratégico hemos decidido empezar por esa zona, pero antes de que termine el año estaremos prácticamente en todos los destinos vacacionales de España: la sierra de Madrid, la Costa Brava, Andalucía y Baleares”, explica Kabiketa. Se trata de villas que cuestan en torno al millón de euros, por lo que el precio medio de la participación de cada propietario se sitúa en los 100.000 o 125.000 euros. Actualmente, la participación más barata es de 80.000 euros. “Todas nuestras participaciones tienen una financiación del 50% preconcedida por Dalima, así que con una entrada de 40.000 euros puedes acceder a esa propiedad”, indica el fundador.

Una vez comprada la propiedad, la plataforma se encarga de todos los aspectos de la vivienda: limpieza, mantenimiento, reparaciones, gestiones administrativas e impuestos, proveyendo, además, de un servicio de soporte las 24 horas del día. Cada copropietario puede reservar su estancia a través de la aplicación con una antelación mínima de 48 horas y máxima de dos años, así como servicios y experiencias que van desde organizar la compra antes de la llegada a un chef privado, un masajista, una niñera o el alquiler de un barco.

Interior de una de las villas de Dalima en Alicante. La participación cuesta 115.580 euros.
Interior de una de las villas de Dalima en Alicante. La participación cuesta 115.580 euros.

De hecho, cada copropietario cuenta con un conserje personal que conoce sus gustos, aficiones y particularidades, atiende sus peticiones y le propone ideas para disfrutar al máximo de su estancia en su segunda residencia. Por otra parte, un home manager se encarga de que la casa esté lista para recibir a los copropietarios, teniendo desde la vivienda ventilada y a la temperatura ideal, hasta la nevera llena (tomando en cuenta cuestiones como alergias o intolerancias). “Vamos aprendiendo pequeños detalles de cada una de las personas para dar una experiencia mucho más personalizada y enriquecedora más allá de algo totalmente estándar como puede ser en un hotel”, indica Kabiketa.

Dalima todavía está dando sus primeros pasos, pero su fundador reconoce que muchos clientes nacionales y extranjeros están preguntando por el modelo y ya tienen en marcha las primeras tres reservas. “Al final, todas esas personas que estaban pensándose comprar una segunda residencia, con este modelo y un presupuesto muy similar al que tiene un apartamento, pueden tener una villa de lujo y utilizarla seis semanas al año, que es lo mismo que se utilizan esos apartamentos”, defiende. Su objetivo es acercar el lujo a un mayor número de clientes potenciales, haciendo accesibles productos o servicios que estaban, hasta ahora, al alcance de unos pocos.

Piscina en la parte exterior de la villa.
Piscina en la parte exterior de la villa.

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