Una filosofía de trabajo

Codurance abre oficina en Madrid para impulsar el ‘software artesano’ en España

La consultora defiende un enfoque artesanal de la programación, sin descuidar la agilidad

Mango, Banco Santander, Asos y UBS son algunos de sus clientes

José Enrique Rodríguez Huerta, director general de Codurance España.
José Enrique Rodríguez Huerta, director general de Codurance España.

La consultora de software británica Codurance acelera en su expansión en España y a nivel internacional para impulsar el llamado software Craftsmanship o software artesanal. Una filosofía de trabajo que defiende que el software que se desarrolle no solo debe funcionar, sino que debe estar bien diseñado.

La compañía, que arrancó en 2013, desembarcó en Barcelona en 2016 y acaba de abrir oficinas en Madrid. Sus planes contemplan, además, abrir oficinas en Málaga y en la costa Este de EE UU para finales de este año o principios de 2023. En España cuentan actualmente con un equipo de 42 personas y prevén acabar el año con más de 80. La empresa está presente en Reino Unido (donde suman más de 200 empleados), España y Portugal, donde aterrizaron recientemente.

Codurance, que facturó 20 millones de libras (24 millones de euros) en 2021, fue fundada por Mashooq Badar y Sandro Mancuso, una pareja de programadores que había lanzado previamente, en 2010, la London Software Craftsmanship Community, una organización pionera en Europa en la defensa de esta filosofía de artesanía del software.

Pero qué es el software Craftsmanship. Según explica José Enrique Rodríguez Huerta, director general de Codurance Spain, “es una forma diferente de entender la programación informática, en la que prima la calidad, la maestría y el aprendizaje. Se trata de hacer las cosas bien por el placer de hacerlas bien, como haría un artesano, y desarrollar software que no solo funcione, sino que esté bien diseñado, y sin descuidar la agilidad, porque la calidad no está reñida con la agilidad”.

Codurance basa su trabajo en esta filosofía nacida en Chicago en 2008 e importada a Londres en 2009, y sus empleados se denominan artesanos del software, porque utilizan prácticas de trabajo que no son muy comunes en la industria, según Rodríguez Huerta. Los fundadores de la compañía abogan por democratizar el código, elevar el nivel de la industria del software y ayudar a los desarrolladores a mejorar y preocuparse más por su oficio. “Al final, el software Craftsmanship trata principalmente de la búsqueda de la excelencia en todo lo que hacemos”, según defiende el directivo.

Antiguo papel de los gremios

Rodríguez Huerta defiende que el desarrollo de software es un oficio, no solo un proceso y, por ello, destaca el valor de la comunidad y el aprendizaje compartido, rememorando el antiguo papel de los gremios de artesanos, donde antes de llegar a ser maestro, uno pasaba por un periodo de aprendizaje guiado por maestros artesanos.

“Si se piensa en un médico hay ciertas prácticas que son adoptadas por esa profesión que la ingeniería del software por ser relativamente reciente aún no ha terminado de adquirir y le hacen falta”, continúa el director de Codurance en España, quien explica que los jóvenes profesionales que se incorporan a la compañía siempre están mentorizados por personas con más experiencia.

Igualmente, dice,  invierten mucho en su formación. “El gasto en training por empleado en 2020 estaba sobre los 106 euros en España, según la Asociación Española de Consultoría; en Codurance el mínimo está cuando tú entras en más de 300 libras (unos 360 euros)”.

La consultora británica, que no ha recurrido a rondas de financiación para crecer, cuenta entre sus clientes con Mango, Roche, UBS, Tesco, Asos, Banco Santander, Amazon y Cazoo, uno de los mayores unicornios del Reino Unido. La compañía ofrece a sus clientes múltiples servicios, entre ellos, diseño y desarrollo de productos y arquitecturas, modernización de software y sistemas legacy (antiguos), evaluación de infraestructuras y acompañamiento en migraciones cloud, transformación de las formas de trabajo, así como entrenamiento y capacitación tecnológica y auditoría y consultoría estratégica para alinear tecnología y negocio.

El director general de Codurance en España defiende que crear software debe tener como objetivo proporcionar valor a la organización a la que se le entrega y, por eso, dice, basan su trabajo en dos pilares: profesionalidad, pragmatismo y transparencia. “No solo escribimos buen código sino que vemos la relación con nuestros clientes como una relación de partnership, porque nuestro objetivo es convertirnos en su consigliere (consejero), ayudándole a alcanzar sus objetivos estratégicos y agregando valor constantemente”.

Según el directivo, Codurance se aleja del enfoque de las grandes consultoras tecnológicas “centradas solo en la eficiencia y en sacar el mayor margen posible de sus trabajos. Eso les lleva a contratar a gente a la que no forman apenas y pagan poco. De ahí viene el concepto de máquina de moler carne en el sector”. "Nosotros buscamos que nuestros profesionales tengan una visión global de todo lo que implica construir software, más allá de escribir código". 

Aunque la palabra artesanía no suele ligarse a barato, Rodríguez Huerta sostiene que Codurance no es más cara que otras consultoras muy reconocidas, que tienen tarifas más altas por un tema de marca. Pero, admite que tampoco son los más baratos. "Hacer las cosas bien tampoco cuesta tanto. Es cuestión de tener ciertas prácticas que por desgracia no están tan diseminadas en esta industria".

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