El confinamiento de Shanghái pone las ‘big tech’ a pisar huevos

Meituan y otras 'apps', encargadas de repartir alimentos, pueden ganar puntos políticos, pero también hay riesgos

Furgoneta con alimentos para repartir por Shanghái, el pasado día 5.
Furgoneta con alimentos para repartir por Shanghái, el pasado día 5. reuters

Las élites financieras afrontan un problema antes impensable en la ciudad más rica de China: la escasez generalizada de alimentos. Shan­ghái ha pedido a Meituan y a otras apps que ayuden a alimentar a los 26 millones, que están bajo confinamiento estricto por el Covid. Es una oportunidad para que las empresas ganen puntos políticos y nuevos usuarios.

 

El Covid cero está llevando la ciudad al borde del abismo. Desde hace casi dos semanas, la mayor parte de la población está confinada sin que se vea el final. Las noticias sobre trabajadores sanitarios que mataron a golpes a un perro corgi, una mujer que se suicidó tras ser acusada de pagar demasiado poco a un repartidor y otras tragedias están alimentando la indignación.

Los gigantes del ecommerce están respondiendo. Los ejecutivos de Meituan, Alibaba y JD.com, han hecho raras apariciones junto a las autoridades para detallar lo que están haciendo para aliviar los cuellos de botella en la distribución y la última milla. Meituan ha desplegado camiones autónomos, ha contratado personal de otras regiones y ha puesto en marcha una nueva función médica de emergencia en su app.

La rentabilidad financiera parece escasa. Es poco probable que las apps puedan aprovechar el aumento de la demanda: las restricciones draconianas han reducido drásticamente el número de mensajeros. Meituan y sus pares operan a un 10%-20% de su capacidad normal, según un ejecutivo del sector. Además, los costes de organizar hoteles y test diarios para los conductores, de lograr permisos especiales para los camiones y de otros obstáculos administrativos se acumulan. En 2021, el margen operativo del reparto de comida de Meituan fue de solo el 6,4%.

Estas firmas tienen buenas razones para poner a los políticos de su lado. Ya están sometidos a presiones regulatorias para limitar las tarifas y mejorar las condiciones laborales. Pero prestar un servicio público también entraña riesgos. Si se considera que una empresa se beneficia demasiado, no hace lo suficiente o se extralimita, atraerá la reacción del público y de las autoridades. Las big tech andan con pies de plomo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías