Con licencia de Gibraltar

El primer ‘hedge fund’ de criptoactivos con sello español busca velocidad de crucero

Belobaba espera alcanzar los 100 millones de patrimonio a finales de año

Pau Roig, consejero delegado de Belobaba
Pau Roig, consejero delegado de Belobaba

Turbulencias y volatilidad aparte, los criptoactivos tratan de afianzarse en las carteras de los inversores institucionales, que ven con interés este mercado y una fórmula para diversificar sus inversiones. Los expertos de Robeco han llegado a cuantificar en un 2% de la cartera el peso que puede tener este mercado en los portfolios de los gestores, que se mantienen a la espera de la directiva en la que trabaja la Comisión Europea, MiCA (siglas de markets in crypto-assets).

Pero mientras se avanza en la normativa que regulará el sector en Europa, las gestoras ya están desarrollando productos ligados a los criptoactivos. Entre las pocas firmas con sello español que ha dado un paso adelante está Belobaba, que cuenta con un hedge fund con licencia del supervisor del mercado financiero de Gibraltar (Gibraltar Financial Services Commission). Recientemente ha logrado también la aprobación para operar en EE UU del supervisor del mercado estadounidense, la SEC, pero carece de aprobación por parte de la CNMV española, o de cualquier otro supervisor de la zona euro. "Aquí en España no es posible", reconocen los fundadores del proyecto.

Los responsables del hedge fund explican que acudieron al supervisor de Gibraltar alentados por una regulación que está permitiendo que crezca un ecosistema ligado a los criptoactivos, al igual que ha sucedido en Suiza. Eso sí, el Peñón dejó de ser considerado por la UE un paraíso fiscal en 2021 tras la entrada en vigor de un nuevo marco tributario. El vehículo está orientado a inversores profesionales con una inversión mínima de 100.000 euros.

Se trata del primer fondo de cobertura con un security token regulado, llamado token Khan, que cuenta, explican, con las características de un activo financiero y que, como tal, genera flujos de caja. De esta forma, cada inversor cuenta con tokens en su cartera como valores custodio que podría llegar a utilizar como colateral en otras inversiones.

El vehículo gestiona el capital invertido de forma activa, a diferencia de fondos cotizados (ETP) que lo hacen tradicionalmente de forma pasiva. "Hemos logrado en los primeros meses del fondo no tener caídas", comenta Albert Salvany, consultor estratégico de la firma. La cartera tiene exposición a bitcóin, pero también a ethereum o cardano y cuenta con presencia en casi un centenar de proyectos criptográficos como el juego Illuvium, basado en tecnología blockchain, que espera salir al mercado a lo largo de este año.

Pau Roig, consejero delegado de Belobaba, señala que hasta ahora el vehículo registrado en Gibraltar ha logrado pequeñas captaciones (1,3 millones), pero confía en alcanzar los 100 millones antes de finales de año, para lo que están realizando un road show con inversores que le ha llevado ya a Londres o Minsk (Bielorrusia) –país que está incentivando el minado de criptoactivos–.

Los hedge funds ligados a las criptodivisas están registrando un fuerte crecimiento y suponen ya un 3% del total de este tipo de vehículos en todo el mundo. Según la información de la firma SigTech, con datos de Prequin, a finales de 2021 había casi 800 hedge funds sobre criptoactivos registrados ante algún regulador del mercado.

El goteo de productos ligados a las criptomonedas que llega al mercado es incesante. Uno de los últimos ejemplos ha sido el de Wisdow Tree, que la pasada semana lanzó tres fondos cotizados (ETP, por sus siglas en inglés) ligados a activos como Solana, Cardano y Polkadot, que cotizan en varias Bolsas europeas como Börse Xetra, Six, la Bolsa de valores suiza, así como en las Bolsas de Euronext de Ámsterdam y París. Se trata de tres productos que están dirigidos a inversores retail avanzados y que se comercializarán en España al contar con pasaporte europeo.

La montaña rusa de las criptodivisas

Volatilidad. El bitcóin llegó a superar los 64.000 dólares en noviembre del año pasado para entrar desde entonces en una fase de corrección que le ha llevado a situarse por debajo de los 34.000 dólares en enero. El conflicto entre Rusia y Ucrania ha inyectado tensión en el criptoactivo por excelencia que ha logrado recuperarse desde mínimos.

Fraude. Al temor a que Rusia y los oligarcas rusos utilicen los criptoactivos para eludir las sanciones impuestas por la Unión Europea, Reino Unido y Estados Unidos tras el comienzo de la guerra se sumó la pasada semana un fraude de más de 540 millones de dólares (484 millones de euros). Los hackers han sustraído dicha cantidad de la red Ronin, utilizada por los usuarios del juego Axie Infinity. Es el mayor ciberataque de la industria de las criptomonedas hasta la fecha.

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