Las matemáticas, herramienta de innovación para toda empresa

Existe una brecha entre el elevado potencial de la tecnología matemática y su penetración en el tejido industrial que es imprescindible superar

Como se ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones, el principal factor determinante para que las empresas ganen en competitividad, tanto a escala nacional como internacional, es su capacidad de innovación. Las grandes corporaciones pueden permitirse contar con departamentos de I+D+i para cubrir este objetivo, pero para las pequeñas empresas resulta mucho más complicado por la inversión que ello exige. De hecho, según el primer Barómetro sobre Innovación, elaborado el año pasado por las consultoras internacionales Leyton y Kantar, no llega al 20% el número de pequeñas industrias que cuentan con esa infraestructura, y tampoco las grandes dan la talla, ya que solo un 39% de ellas lo tiene. Teniendo en cuenta estos datos y el predominio en el tejido empresarial español de las pequeñas y medianas empresas, nuestra capacidad de innovación es, evidentemente, muy limitada.

No se trata solo del desarrollo de productos que satisfagan necesidades nuevas o que mejoren los que ofrece la competencia sino también de solventar problemas que surgen en los procesos productivos, logísticos o de gestión. En estos casos, con frecuencia las empresas y organizaciones recurren a una consultora o a un gabinete de ingeniería. Es menos probable que su primera opción sea pensar en las matemáticas como instrumento adecuado para esa ayuda, capaz de catalizar el cambio o la innovación necesarios para resolver el problema.

Los cierto es que las herramientas que proveen las matemáticas están en la vanguardia de la innovación y todos somos conscientes de la creciente implantación de tecnologías como la modelización, la simulación, la optimización, el machine learning, el big data y la inteligencia artificial en un entorno digital, ya que son capaces de resolver, optimizar, predecir, reorganizar e innovar en múltiples ramas de la industria, de las empresas en general y de la Administración. Y todas ellas se sustentan fundamentalmente en el uso de las matemáticas, más o menos sofisticadas, según el problema a abordar.

Según un estudio de 2018 realizado por Analistas Financieros Internacionales (Afi), promovido por la Red Estratégica de Matemáticas, la productividad en las ramas económicas con intensidad matemática es un 50% superior a la media, representando en España el 6% del empleo y el 10,1% del Valor Agregado Bruto. Aun así, existe una brecha entre el potencial de la tecnología matemática (demostrado en países de nuestro entorno) y su penetración en el tejido industrial y empresarial español. Superar esa brecha permitirá una transformación en el tejido productivo español, mejorando la productividad, la eficiencia, y una mayor resiliencia, favoreciendo la necesaria adaptación a la era digital.

En el mejor de los casos, aun cuando haya empresas conscientes de la capacidad de las matemáticas para resolver problemas, es posible que se sientan desanimadas antes de emprender esta opción al pensar en todas las peripecias que deberán asumir hasta identificar un equipo de personas capaces de abordar sus objetivos con éxito. Por eso es necesario, además de concienciar sobre la utilidad del abordaje matemático, establecer puentes entre los grupos de investigación, especialmente los especializados en matemática aplicada e industrial, y las empresas.

Ya se pusieran en marcha en el pasado algunas iniciativas en esta línea, que han proporcionado frutos en forma de soluciones a numerosos problemas planteados. Esas iniciativas siguen vigentes, pero aún son insuficientes para llegar a todos los posibles beneficiarios. Para ello, el abordaje de esta colaboración no debe ceñirse a una relación vertical y unidireccional, en la que la empresa plantea el problema y deja en manos de un equipo de investigadores su resolución. Es mucho más eficaz crear grupos en los que participen diferentes equipos de matemáticos y también otras empresas con experiencia, al menos en la etapa inicial de realización del diagnóstico del problema y propuesta de posibles vías de solución, señalando qué herramientas y qué equipos son los más apropiados; teniendo en cuenta, además, el grado de confidencialidad requerido en cada caso y los plazos previsibles.

La señalada carencia por parte de las empresas españolas, no ya solo de departamentos de I+D+i sino incluso de algún responsable de esta área en muchas de ellas, hace necesario que las iniciativas que se pongan en marcha para tender estos puentes entre ellas y el mundo académico (además de asesorías e ingenierías especializadas en el uso de estas herramientas matemáticas), ofrezca la posibilidad de un servicio global, tipo llave en mano, que contemple desde el prediagnóstico hasta la implementación final de la solución buscada en los procesos productivos, logísticos o de gestión de la entidad solicitante.

El objetivo debe ser incorporar el conocimiento matemático más avanzado mediante la colaboración entre la academia y las entidades expertas en el uso de esta tecnología para ser capaces de llegar a conclusiones realmente rompedoras que permitan a las empresas españolas incrementar su competitividad de forma robusta, sostenible y a precios asequibles. Es un servicio que será especialmente sensible a las necesidades de las pequeñas y medianas empresas, para cuya supervivencia el aporte extra de conocimiento será esencial.

Peregrina Quintela es Catedrática de Matemática Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela y presidenta de la Plataforma Española de Tecnologías de Modelización, Simulación y Optimización en un Entorno Digital (PET MSO-ED)