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Siete pistas para invertir con máxima incertidumbre

La falta de visibilidad sobre el conflicto invita a limitar la exposición en Bolsa

La guerra dispara la volatilidad en los mercados financieros

Navegar sin visibilidad es misión arriesgada. Para avanzar no queda otra que ir despacio y aguzar los sentidos. Así se encuentran ahora las firmas de inversión de todo el mundo. La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha puesto el tablero geopolítico patas arriba. Cada vez hay menos certezas, pero los clientes quieren seguir logrando retornos para su dinero.

En este contexto de máxima incertidumbre, con la inflación disparada, el precio de la energía estrangulando a países e industrias, los bancos centrales con el pie cambiado y un nuevo orden mundial en proceso de definición, ¿qué pistas puede seguir un pequeño inversor para gestionar su patrimonio? ¿Como administrar las carteras para salvar los principales escollos de los mercados?


1. No asumir más riesgo

Parece evidente, pero en la situación actual hay que subrayarlo. Igual que cuando hay poca visibilidad se reduce la velocidad de circulación, con la actual situación de los mercados no conviene añadir más Bolsa o bonos de alta rentabilidad a las carteras.

Desde el equipo de análisis de Bankinter recuerdan que la guerra está provocando “aún más inflación, reducción de los flujos comerciales, menos crecimiento, creación de empleo más débil y beneficios empresariales vulnerables”. Ese cóctel lleva, a su juicio, a un menor potencial de la inversión en Bolsa.

“Mientras llega la oportunidad de volver a subir exposición a renta variable, seguimos anteponiendo la protección a la ambición”, apuntan desde la entidad.

La gestora de fondos británica Federated Hermes tiene la misma visión. Geir Lode, su director de renta variable global, considera que “cada vez está más presente el fantasma de una recesión” en Europa.


2. Empresas de calidad

En la parte de renta variable de las carteras, una forma de reducir algo de riesgo y reforzar la resiliencia es buscar fondos y compañías de calidad: aquellas que tienen unos balances más saneados y que han acreditado su capacidad de generación de ingresos a lo largo de los años.

Nigel Bolton, codirector de inversión en Bolsa de la gestora estadounidense BlackRock apunta que “la guerra ha provocado ventas indiscriminadas de acciones, algunas con unas posiciones muy sólidas. Creemos que esto puede ser una buena oportunidad para adquirir compañías de calidad, rentables, con buenas cuotas de mercado. Este tipo de empresas tiene la capacidad de absorber mejor las subidas de precios y pasarlos al cliente”.

Frédéric Leroux, miembro del comité de inversión estratégico de Carmignac, comparte esta visión. Y añade la importancia de volver a invertir en sectores de la economía tradicional. “Esta reversión del ciclo largo hacia un alza de la inflación devolvería un lustre casi olvidado a los sectores de la vieja economía, siempre que se reexaminen racionalmente las múltiples limitaciones que pesan sobre su reimplantación. Los avances tecnológicos deberían facilitar este regreso parcial al mundo del pasado y prometen hacerlo más eficaz a largo plazo. Tal vez este sea el nuevo orden mundial”, explica en un informe.


3. Gasto militar

Una de las pocas certezas que hay en el actual entorno bélico es que Europa se va a rearmar. En la reunión de la OTAN celebrada el jueves en Bruselas, los integrantes de la alianza militar se han comprometido a que el presupuesto de Defensa represente al menos el 2% de su PIB. En el caso de Alemania, ya ha anunciado la creación de un fondo de 100.000 millones de euros.

De acuerdo con los datos recabados por el equipo de análisis de Bank of America, la industria armamentística registrará un aumento de demanda extra de hasta 200.000 millones de euros al año hasta 2023.

Los analistas del banco estadounidense destacan cuatro compañías cuyas cotizaciones podrían verse impulsadas por esta situación: Thales (dedicada al desarrollo de sistemas de información para los mercados aeroespacial, de defensa y seguridad); Rheinmetall (segunda mayor compañía de armamento de Alemania); Hensoldt (implicada en la fabricación de cazas y tanques) y Saab (con productos para el control de aviones y misiles).

Durante años, el auge de la inversión responsable ha puesto en duda la ética de invertir en compañías de armamento pero los expertos de Bank of America consideran que el actual contexto de guerra van a hacer que se superen esos recelos.


4. Independencia energética

Europa no solo se va a armar más, sino que también va a hacer lo indecible por reducir la dependencia respecto a Rusia en cuanto a la compra de gas y petróleo. En su reciente visita a Europa, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se ha comprometido a aumentar la venta de gas natural. En concreto, Europa recibirá un 67% más de gas norteamericano que el año anterior, producido por empresas de EE UU.

Bolton, de BlackRock, explica que hay compañías estadounidenses que pueden ayudar a Europa a reducir su dependencia energética de Rusia. “Nos gustan las empresas con redes de distribución de gas y contratos a largo plazo. También nos gustan empresas que pueden ayudar a suministrar gas al tiempo que tienen divisiones especializadas en captura de carbono y servicios de hidrógeno azul”, explica el experto.

Para traer el gas natural de Estados Unidos a Europa será también muy importante el papel de las navieras especializadas, como es el caso de Golar LNG, cuyas acciones han subido un 82% en lo que va de año.


5. Transición a las renovables

Para depender menos de la compra de combustibles fósiles a Rusia, también es fundamental la apuesta europea por las energías renovables. Ya en los planes de recuperación de la Unión Europea tras la crisis del Covid-19 se había fijado como un objetivo fundamental avanzar hacia una economía con menos emisiones de gases contaminantes.

El equipo de análisis de Bank of America considera que esta tendencia hará que se aumente la inversión en energía solar y eólica, “que se vuelva a debatir sobre el uso de la energía nuclear para la transición energética”, que se mejoren las redes de interconexión de gas y electricidad en Europa”, y que “aumente la demanda de soluciones que mejoran la eficiencia energética”, tanto en las casas como en las industrias.

A juicio de los expertos de Bank of America, estos movimientos pueden apoyar la revalorización de compañías como Vestas y Siemens Energy (líderes en aerogeneradores y en parque solares), Aker Carbon Capture (que ofrece soluciones para reducir la huella de carbono en la industria); Sika (una empresa suiza especializada en materiales de construcción y aislamiento)...


6. Mayor inflación

Los precios ya estaban subiendo con fuerza antes de la guerra, pero el conflicto bélico ha agravado la tendencia, especialmente en el mercado energético. ¿Cómo puede prepararse un pequeño inversor para esta circunstancia? En el corto y medio plazo, una de las recomendaciones más repetidas por los expertos es la de evitar en la medida de lo posible la inversión en deuda soberana europea.

Con la mayor inflación “los bancos centrales se verán forzados a anteponer su deber de controlar los precios al de fomentar crecimiento y empleo”, explican desde Bankinter. Por lo que se van a producir “unas subidas de tipos más rápidas de lo previsto”, en especial en EE UU. Y esa perspectiva provoca devaluaciones en la deuda pública.

Para evitar la exposición a bonos soberanos europeos, la alternativa en las carteras puede ser apostar por bonos ligados a la inflación, por fondos de deuda corporativa muy especializados, e incluso añadir a las carteras fondos de deuda soberana de China, como el Eurizon Bond Agregate RMB, que se está comportando muy bien en el actual contexto de mercado.

Además, desde el equipo de Bank of America, destacan algunas compañías con capacidad de fijación de precios que pueden resistir bien en el entorno inflacionario. Es el caso de Inditex o Zalando.


7. Más materias primas

Otra opción para combatir la inflación es incorporar en las carteras algo de inversión en materias primas. La guerra y los problemas de las cadenas de suministro han hecho que la mayoría de materias primas industriales esté marcando máximos de 15 años. “Las materias primas siempre han actuado como un fuerte diversificador en las carteras, principalmente como cobertura contra la inflación y el riesgo geopolítico”, explica Michel Salden, jefe de inversión en materias primas de la gestora suiza Vontobel. Los expertos creen que tener hasta un 10% invertido en oro y otras materias primas puede ayudar a estabilizar las carteras.

Otras tendencias del mercado

Cadenas de suministro. Tanto la pandemia como la guerra han puesto de relieve la fragilidad de algunas cadenas de aprovisionamiento. Un déficit de semiconductores en Taiwan puede acabar provocando trastornos en la fabricaciones de coches en Europa o tractores en Brasil. Para la firma Bank of America, la necesidad de fortalecer estas cadenas de suministro puede representar una oportunidad para el sector logístico (con operadores como la danesa DSV o la suiza Künhe Nagel); el líder mundial del transporte marítimo, Maersk; o las compañías especializadas en la seguridad y la tecnología de la información, como la británica Aveva o la sueca Hexagon.

Dificultades para la industria. El encarecimiento de los costes de producción va a representar un grave problema para algunas industrias muy intensivas en energía, como es la industria química. Sobre todo si no tienen capacidad de deslocalizar parte de la producción. Desde Bank of America señalan en concreto a los fabricantes de coches, así como a la industria acerera. Creen que firmas como BASF y Yaka (químicas), y Outokumpu (acerera), pueden tener importantes dificultades.

Fortalecimiento de la inversión responsable. El conflicto de Ucrania va a llevar a los inversores a tener más en cuenta, no solo la parte medioambiental de las inversiones, sino también los factores sociales y de buen gobierno corporativo. La mayor importancia de la parte social hará que el sector de la gestión de aguas y residuos, el de la comida o el transporte, pasen a un primer plano.

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Sobre la firma

Miguel Moreno Mendieta
(Madrid, 1979) es licenciado en Derecho y Economía por la Universidad Carlos III. También cursó el Máster de Periodismo de El País. Se incorporó al periódico Cinco Días en 2006, tras pasar por la web de El País y Mi cartera de Inversión. Escribe sobre el sector financiero, con un foco especial en fondos de inversión y los seguros.

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