María Cerezuela: “El verdadero premio es que te sigan llamando”

A sus 28 años se ha alzado con el premio de la Academia por su papel en ‘Maixabel’

Actualmente trabaja en su segunda película, que compagina con el teatro

María Cerezuela, ganadora del Goya a la mejor actriz revelación.
María Cerezuela, ganadora del Goya a la mejor actriz revelación. Getty Images

María Cerezuela era una desconocida hasta que interpretó a María Jauregi en la película Maixabel, de Iciar Bollaín, donde compartió rodaje con Blanca Portillo y Luis Tosar. Era la primera vez que esta joven vitoriana nacida en Baracaldo en 1993 se apartaba de los focos del teatro para dar el salto al cine. Lo que no imaginó es que cinco meses después del estreno estaría en Valencia sosteniendo el Goya a la mejor actriz revelación.

No partía como favorita, ¿le sorprendió escuchar su nombre?

No me lo esperaba para nada, y lo digo totalmente en serio, no es una frase hecha. Es más, dentro de todo lo que era ese día, estaba bastante tranquila. Cuando pusieron el vídeo de los familiares me emocioné muchísimo y cuando dijeron mi nombre no sé qué es lo que pasó por mi cabeza. Tengo el recuerdo de abrazar a mi chico, a Blanca, a Luis, subir arriba, decir el discurso, y una vez que estuve fuera sí que me entró esa adrenalina de “buah, acabo de ganar un Goya, qué está pasando”. Pero no puedo explicar qué es lo que sentí porque ni yo lo sé todavía.

Uno de sus primeros agradecimientos fue para el resto de nominadas. ¿Se fomenta mucho la rivalidad en esta profesión?

Al haber solo un premio, parece que tenemos que competir por él. Creo que cualquiera se lo podría haber llevado porque han hecho trabajos increíbles, son mujeres muy valientes. Han sido nuestros primeros proyectos gordos y cada una se ha enfrentado muy bien a ello. Lo admiro mucho. Para nada las he considerado rivales, las he considerado compañeras, porque si no nos apoyamos entre nosotras en esta industria tan difícil, ¿entre quién nos vamos a apoyar?

El Goya no tiene dotación económica, pero ¿ha servido para abrirle puertas?

Creo que el Goya es un reconocimiento al trabajo que has hecho y hace muchísima ilusión. Pero el verdadero reconocimiento es que te sigan llamando y puedas seguir formándote y creciendo. Aparte, porque tenemos que comer y pagar un alquiler. Eso es bastante importante. Ahora estoy rodando una película en la que estoy muy a gusto, pero aún es pronto para decir si me han llamado por esto o no. No creo que te llamen porque hayas ganado el Goya, sino porque les gusta tu trabajo. El Goya es un reconocimiento en forma de premio, nada más.

Antes de actuar junto a ella, Blanca Portillo había sido la ponente en una clase a la que acudió. ¿Cómo fue pasar a trabajar con ella?

Fui a una masterclass que daba en la Unión de Actores en 2019 y se lo dije mientras estábamos rodando. Ella sabe que para mí ha sido un referente como mujer y como actriz y lo será siempre. El hecho de hacer una película con ella donde seamos ama e hija fue uno de los mejores regalos que me ha dado la vida porque he aprendido muchísimo de ella y me ha apoyado como la que más.

También comparten el amor por el teatro. ¿Lo prefiere al cine?

Desgraciadamente, el cine da más dinero. Me gustaría compaginarlo. Siempre he dicho que mi alma es por y para el teatro porque es lo que he mamado desde pequeña y me veo con un poquito más de tablas. También pienso que el cine es bastante más duro. Aun así, al descubrirlo me he dado cuenta de que es un mundo muy agradecido con el que aprendo mucho porque va más a los detalles, a lo íntimo. En el teatro es todo lo contrario, a lo grande. Puedes adoptar herramientas de un sitio al otro y está genial porque complementa toda mi formación.

¿Se ha planteado dejar la profesión?

Sí, muchas veces. Yo creo que todo actor que ha recibido 400.000 noes se plantea en algún momento dejarlo, porque tenemos que vivir y necesitamos ese sustento económico. Además del desgaste mental que supone que te estés preparando, que estés estudiando, que te gastes dinero y luego te digan que no. Es una carrera de fondo, de perseverancia y, sobre todo, de sentir pasión por ella porque hay mucha gente que se ha quedado por el camino y creo que, al final, si realmente sientes que es para lo que has nacido, hay que pelearlo a muerte.

¿Se ha empezado a apostar más por actores desconocidos?

Los directores noveles están dando oportunidades a intérpretes anónimos, pero los prestigiosos no. Iciar Bollaín es un caso aparte que lo hace, pero estaría bien que más directores de su nivel diesen oportunidades a gente joven con muchísimo talento que tiene mucho que contar al mundo.

Usted lo hizo a través del vestido en la gala.

Sí, decidí que Jone González me vistiera tanto para el festival de Donosti como para los Goya porque ella es una diseñadora vasca emergente que hace auténticas preciosidades. Me dije: por qué no voy a dar la oportunidad a esta persona cuando a mí me la han dado. Fuimos las dos de la mano como revelaciones en los Goya y fue maravilloso. Hay que dar oportunidades a la gente.

María Cerezuela con el vestido de Jone González en la gala de los Goya 2022.
María Cerezuela con el vestido de Jone González en la gala de los Goya 2022. Getty Images

También le dio visibilidad en Instagram, donde no es muy activa, para ser actriz.

Las redes sociales son peligrosas porque vendemos algo que realmente no somos. Para mí siempre han sido algo de ocio, jamás las he visto como una herramienta de trabajo. Yo mi trabajo lo demuestro y lo peleo de otra manera. Escoger a un actor o actriz para un proyecto por el número de seguidores que tiene en redes sociales es una falta de respeto increíble para los que nos hemos matado a estudiar y nos hemos recorrido las calles de Madrid, de Barcelona, de donde sea. No todo el mundo puede ser actor o actriz. Lo que pasa es que valoramos más una cara bonita o un físico bonito, estereotipado, antes que el talento. Espero que poco a poco vaya cambiando.

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