Inmobiliario

La promotora cotizada Montebalito se abre a nuevos inversores

Busca alianzas para desarrollar viviendas, también en alquiler. En el cambio de rumbo, baraja distintas fórmulas, incluso incorporar accionistas

Juan Velayos, presidente de Montebalito.
Juan Velayos, presidente de Montebalito.

La pequeña inmobiliaria cotizada Montebalito, una de las supervivientes de la crisis del ladrillo, quiere entrar en una nueva etapa. Su nuevo presidente no ejecutivo, Juan Velayos, incorporado a la compañía a finales del pasado año, explica que la compañía se abre a nuevos accionistas y a coinversión en proyectos para hacer crecer a la empresa y a su valor de cotización. “Debemos estar abiertos. No lo quiero llamar operaciones corporativas, pero sí estar abiertos a cualquier perfil de operación no orgánica que pudiera tener sentido para crear valor en el grupo”, apunta.

Montebalito, creada en 1972, es una veterana de la Bolsa española pero con escaso volumen negociado de sus acciones, ya que está controlada en más del 80% por el veterano empresario gallego José Barreras, según se recoge en los registros de la CNMV. Como consejera delegada se sitúa su hija Ana Belén Barreras. El año pasado facturó 10,4 millones de euros y perdió 6,1 millones. En su plan estratégico de 2021 a 2023 se contempla la entrega de promociones por valor de 200 millones.

“Es una compañía que tiene ganas de dar un salto adelante en cuanto al reconocimiento, la visibilidad y planteamientos más transformadores de los que ha tenido hasta la fecha”, detalla Velayos en una entrevista. “Mi llegada al grupo puede agitar la transformación”, asegura quien fuera CEO de Neinor y Renta Corporación. Asimismo indica que su llegada a la empresa se entiende en un rol de dar visibilidad al grupo y transmitir los mensajes para que se entienda mejor en los mercados.

Velayos indica que en Motebalito debe haber una interlocución con inversores institucionales para estudiar formatos de joint venture en el que la empresa sea socio gestor y el inversor aporte capital. “Podríamos plantearnos entradas en el capital que puedan dinamizar Montebalito, aunque es complicado debido a la referencia de valor actual”. Se refiere a la capitalización bursátil, que se sitúa en 44 millones, lo que significa cotizar con un descuento muy relevante sobre el valor neto de los activos (NAV), de 85,4 millones.

Cuestionado sobre si Montebalito puede ser objeto de una opa de alguna promotora no cotizada con ganas de saltar a Bolsa –como pudiera ser Vía Célere, Habitat o Culmia–, Velayos no lo descarta. “Claramente el ticker de cotizado está aquí. Si genera valor para los accionistas de Montebalito, por qué no, pudiera ser una opción”.

El presidente de la promotora también pone en valor el flujo de caja que va a llegar a Montebalito en los próximos años, de 200 millones, tanto como interesante el dividendo como que va a permitir tener más capacidad inversión. Eso se traduce en más interés en operaciones de compra de suelo. “Puede tener un rol proactivo, pero lo visualizo más a poner en valor con la entrada de inversores o de socios en el formato idóneo más que en un papel comprador”, aclara.

Respecto al accionista mayoritario de la empresa, indica que tiene una amplitud de miras. “Lo que quiere es lo mejor para Montebalito, no tiene necesidad patrimonial ni a corto plazo. Percibe que es una compañía a la que hay que dar un impulso y está dispuesto a dar ese impulso. Lo que no va a hacer es desprenderse de Montebalito y perder el control. Es un aspecto muy relevante y tiene que merecer la pena la operación. Tampoco va a estar en operaciones que lo atrapen sin liquidez”, asevera.

Un modelo más entendible para el mercado

Juan Velayos recuerda que Montebalito tiene una diversificación geográfica, al contar con el 50% de su cartera de proyectos en España y el resto en República Dominicana y Brasil. También un mix de negocio patrimonial, con 25 millones de euros en activos en alquiler, y además en una variedad de activos, como residencial, hotelero y residencias. Por eso, apunta que la compañía debe primar un negocio core en promoción de vivienda en España, aunque sin descartar otras oportunidades, lo que llama “un modelo más predecible” y entendible para los fondos internacionales. También reflexiona que la compañía debe apostar por promociones de mayor número de viviendas y plantearse entrar en el build to rent (construir para alquilar) de la mano de inversores.

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