Energía

Naturgy: el dividendo peligra en el negocio libre y la división regulada se quedará con más deuda

El pasivo neto de la compañía ronda los 13.000 millones, con un coste medio del 2,5% que deberá repartirse

Francisco Reynés, presidente y consejero delegado de Naturgy (centro) en la junta de la compañía del año pasado.
Francisco Reynés, presidente y consejero delegado de Naturgy (centro) en la junta de la compañía del año pasado.

La deuda, en términos netos, que hay que repartir entre las dos compañías (una de negocios regulados y otra que se llevará los liberalizados) que agrupan ahora los activos de Naturgy sumaba a cierre del año pasado 12.831 millones de euros. Pagó por ellos un interés del 2,5% de media. El reparto será clave, y los analistas hacen sus apuestas. De momento, la acción se desplomó el viernes.

Para dejar en ambas empresas las ratios de pasivo neto entre ebitda en 3,6 veces, la tasa que reportó el grupo el pasado diciembre, MarketsCo debería asumir unos 4.800 millones de euros de deuda, frente a los alrededor de 8.000 millones de euros que se habría de quedar la compañía con los negocios regulados.

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Pero esa división del pasivo está todavía por acordar, y no es cuestión baladí. El actual rating de Naturgy, de BBB –un escalón por encima del BBB- que marca el nivel de grado de inversión– no será el mismo para las dos compañías. Los negocios regulados recibirán más nota y tendrán más barato el acceso a la financiación.

Entretanto, la parte de generación y de clientes, que es más insegura desde el punto de vista de las agencias que miden los riesgos, deberá pagar más para crecer. Y eso con el hándicap extra de que será esta última la que más tenga que invertir para lograr los 25 gigavatios de capacidad de generación eléctrica instalada en 2025, frente a los 15,3 gigavatios actuales. Es previsible, según las fuentes consultadas, que la deuda que se asigne a MarketsCo sea, en términos de ratio, inferior a la de su hermana, que mantendrá los activos regulados.

Por la misma razón, el dividendo no podrá ser el mismo. IFM, en el tramo final de su opa parcial, se mostró partidario de reducir la remuneración al accionista o incluso de eliminarla para acometer con solvencia el exigente plan de inversiones.

Esta declaración puede convertirse ahora en realidad sin mayores problemas: los inversores que prefieran dividendo pueden quedarse en la empresa que aglutina las redes y vender las de MarketsCo. Y viceversa, claro. Esta empresa tendrá más potencial de crecimiento, si bien seguirá mezclando las tecnologías ecológicas con las convencionales, lo que puede ser un problema. Cierto que las primeras se llevarán 8.700 millones, el grueso de la inversión.

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