La SEC trata de atar en corto a Musk tras su encuesta en Twitter sobre si debía o no vender acciones de Tesla

La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos mandó una citación a la empresa en noviembre por este asunto

Elon Musk, fundador de Tesla.
Elon Musk, fundador de Tesla. Reuters

La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) mandó en noviembre pasado una citación a Tesla, recordándole que debe de controlar el uso que hace de Twitter su fundador y máximo directivo, Elon Musk. Así lo ha asegurado el propio fabricante de coches eléctricos este lunes, según una información recogida por Reuters.

Este tirón de orejas de la SEC llegó justo después de que el empresario de origen sudafricano decidiese hacer una encuesta en Twitter sobre si debía o no vender parte del paquete de acciones de Tesla que posee. Finalmente, en la encuesta, sus seguidores decidieron que vendiera el 10% de sus acciones y Musk comenzó a deshacerse de ellas. Un mes más tarde, en diciembre de 2021, Musk aseguró que ya había vendido ese porcentaje.

Tras esa encuesta, el valor del fabricante de coches eléctricos comenzó a desplomarse en Bolsa, ya que desencadenó una venta masiva de títulos de la empresa, la cual desde entonces perdió aproximadamente el 25% de su valor.

De esta forma, la SEC vuelve a tratar de atar en corto al excéntrico empresario, después de que en 2018 el regulador del mercado y la compañía alcanzaran un acuerdo para controlar lo que Musk decía en Twitter. Ese pacto llegó después de que el directivo anunciara por esa red social que estaba en disposición de comprar toda la compañía a un precio de 420 dólares por acción y que disponía de la financiación para conseguir que el fabricante dejase de cotizar en Bolsa. A su vez, Musk afirmó entonces que contaba con el apoyo de un inversor para realizar la operación.

Finalmente, la SEC determinó que el empresario no contaba con el apoyo de ningún inversor y que sabía que esa operación que nunca se llegó a realizar estaba plagada de incertidumbres. Tras el escándalo, en septiembre de 2018, el regulador obligó al directivo a abandonar la presidencia de Tesla (aunque se mantuvo como consejero delegado) y le puso una multa de 40 millones de dólares, un pago que se repartió a partes iguales entre la compañía y Musk.

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