Mercado de capitales

S&P prevé una caída del 2% de las emisiones de deuda por el encarecimiento de los costes

El volumen global emitido en 2021 alcanzó el año pasado los 8 billones de euros

Presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.
Presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. Reuters

La normalización de la actividad económica y de las políticas monetarias no pasan desapercibidas para el mercado de capitales. Después de la eclosión de emisiones vivida en los últimos dos años, para este ejercicio se espera una ralentización. La agencia de calificación crediticia S&P defiende esta idea y en su último informe estima de hecho una caída del volumen global de emisiones del 2% respecto a 2021, un año en el que la fuerte actividad registrada en el cuarto trimestre permitió compensar la contracción de meses anteriores. A cierre del ejercicio la emisión mundial de bonos superó los 9 billones de dólares (8 billones de euros), un 5,6% más que en 2020.

La principal razón que justificaría esta caída es la retirada de los estímulos desplegados por los bancos centrales para combatir la crisis del Covid y apuntalar la recuperación de las economías. Aunque esta tendencia es generalizada, donde mejor se refleja es en EE UU. En la última reunión la Reserva Federal señaló que con una inflación claramente por encima del 2% y un mercado laboral fuerte, será apropiado elevar pronto los tipos de interés. De estas palabras subyace la idea de que en la cita de marzo la Fed ponga fin a dos años de tipos cero.

“Han aumentado los temores de que el banco central de EE UU pueda actuar con demasiado rapidez y agresividad en su lucha contra la inflación en los próximos meses. Esto podría obstaculizar el crecimiento”, señala el equipo de análisis de S&P, que frente a las expectativas del mercado rebaja a tres las subidas de tipos para este año.

Además de subir los tasas este año, la Fed se prepara para reducir su balance, decisiones todas ellas que tendrán un efecto directo en los costes de financiación. Como ya se pudo observar en las primeras emisiones del año, las expectativas de la normalización monetaria se traducirán en unos precios de emisión más altos, lo que desincentivará la emisión de deuda. Esto unido a que muchas empresas cuentan con unos colchones de liquidez holgados gracias al efecto de los programas de compra de activos lanzados por los bancos centrales en 2020, las apelaciones al mercado de capitales serían en general inferiores este año.

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