Vale la pena que Siemens Energy se gaste el dinero en Gamesa

Comprar a los minoritarios tiene sentido, porque incluso una filial mal gestionada podría enderezarse pronto

Modelo de turbina de Siemens Gamesa.
Modelo de turbina de Siemens Gamesa. reuters

Las pesadillas de la cadena de suministro de Siemens Gamesa Renewable Energy son un problema para su empresa matriz. Los problemas del fabricante de aerogeneradores han hecho caer el valor de mercado de Siemens Energy en 11.000 millones de euros, pero han abierto la puerta al consejero delegado, Christian Bruch, para comprar a los accionistas minoritarios. Hay un buen argumento para hacerlo.

Los accionistas de la empresa germano-española han tenido unos años agitados. Su valoración casi se triplicó a raíz de la victoria de Joe Biden en las elecciones estadounidenses de noviembre de 2020, hasta alcanzar los 26.000 millones. Tres advertencias de beneficios después, casi han vuelto a la casilla de salida. Siemens Energy, que posee el 67% de Siemens Gamesa y es a su vez propiedad de Siemens en un 40%, ha estado igualmente volátil. Sus acciones están ahora un 10% por debajo de su precio de salida a Bolsa en 2020.

Bruch puede despedir y contratar a altos ejecutivos de Siemens Gamesa. Pero no tiene voz en las operaciones diarias, que es donde las cosas van mal principalmente. El margen de beneficio operativo del grupo, del -17%, es el resultado de los fallos en la cadena de suministro y de la subida de los costes de las materias primas, comunes a todo el mundo, pero las orientaciones de mercado del jefe de Gamesa, Andreas Nauen, también han sido torpemente optimistas.

Bruch podría legítimamente no hacer nada. La electricidad de la eólica terrestre es más barata que la de los combustibles fósiles. La eólica marina no se queda atrás, sobre todo porque las aspas de los molinos son ahora muy grandes y eficientes. Eso significa que Gamesa y sus dos rivales, la danesa Vestas Wind Systems y la estadounidense General Electric, pueden empezar a recortar el gasto en I+D y aumentar la producción en masa. Con 33.000 millones de euros en pedidos, incluso una Gamesa mal gestionada podría enderezarse pronto.

Sin embargo, la fecha en la que eso ocurra no es obvia, y Bruch no quiere que Gamesa pierda su silla. Con una prima del 25% sobre el precio de cierre del miércoles, el tercio restante de la empresa costaría 5.100 millones de euros. El pésimo comportamiento de las acciones de Siemens Energy, que han tocado un mínimo histórico este mes, encarece una compra con acciones. Y a los accionistas de Gamesa que estén interesados puede que no les apetezca poseer Siemens Energy, que también tiene un gran componente de gas.

Lo que sí tiene Bruch es 2.500 millones de euros de efectivo neto. Pedir prestada la diferencia elevaría el apalancamiento a 1,4 veces el ebitda de este año, más de lo que normalmente querría dados los altibajos históricos de su negocio de energía de gas. Sin embargo, esa división está por las nubes, generando 1.200 millones de euros de flujo de caja libre el año pasado, más del doble que en 2020. Y los ingresos proceden en mayor medida de los contratos de servicio, en lugar de las instalaciones, más esporádicas. Parece que es el momento de atacar.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías