Adela Martín Ruiz: “La renta fija sigue siendo el núcleo de muchos ‘portfolios”

“Ha aumentado el apetito por el riesgo, pero lo cierto es que el perfil medio del cliente de banca privada sigue siendo relativamente conservador”

Adela Martín Ruiz
Adela Martín Ruiz, directora de banca privada para España de Banco Santander. Cinco Días

Con larga experiencia en el sector financiero, es, desde julio de 2015, la directora de banca privada y gestión de activos para España de Banco Santander, la misma responsabilidad que previamente asumió en Bankinter. Desde este puesto defiende una atención al cliente “cercana, global y muy especializada”, para un tipo de usuario de banca privada que, aunque ha aumentado en algo su perfil de riesgo, sigue siendo fundamentalmente conservador.

¿Ha cambiado el coronavirus la manera de relacionarse con el cliente?

Ha supuesto una aceleración de la transformación digital. Actualmente, estamos viendo una tendencia natural hacia la relación en remoto para los temas operativos y transaccionales, y una preferencia por la relación presencial para las reuniones más sofisticadas, ya sea asesoramiento en patrimonio u otros de nuestros servicios especializados.

¿Y en las opciones de inversión que se ofrecen?

En el primer trimestre de 2020 sufrimos caídas bruscas de los mercados financieros y aquellos inversores que tenían su patrimonio en carteras asesoradas o delegadas y mantuvieron nuestra recomendación obtuvieron buenos resultados a final de año. Esta experiencia ha sido un punto de inflexión para un creciente apetito por la gestión discrecional y los servicios de asesoramiento, muchos clientes han descubierto la necesidad de poner su dinero en manos profesionales con un adecuado control de riesgos, diversificación, disciplina para tomar decisiones y conocimiento profundo de los mercados.

¿Qué tipo de activos son los más recurrentes en las carteras de los clientes de banca privada?

Aunque con este entorno de bajos tipos de interés hemos visto cómo el apetito por el riesgo se ha incrementado, lo cierto es que el perfil medio del cliente de banca privada sigue siendo relativamente conservador y, por tanto, la renta fija es el activo mayoritario de las carteras. Dicho esto, en los últimos años los activos más de corto plazo y más conservadores han dejado paso a renta fija con más riesgo, como el high yield, la renta fija emergente o la deuda subordinada, que siempre ha estado presente, pero normalmente en perfiles algo más agresivos. La renta variable es el asset que más activamente gestionamos y que más titulares se lleva, pero la renta fija sigue siendo el núcleo de muchos portfolios.

Los activos de corto plazo han dejado paso a renta fija con más riesgo, ‘high yield’, emergente o deuda subordinada

¿Cómo ha evolucionado el perfil del cliente de banca privada?

Cada vez es más sofisticado. Hay más productos y se han democratizado más, de tal manera que, a lo tradicional, se suma una corriente de productos alternativos más o menos novedosos, pero que en el entorno que hemos vivido han tenido cabida en las carteras. Desde fondos de inversión que buscan la descorrelación de la renta fija en carteras conservadoras, hasta private equity y fondos de capital riesgo que permiten invertir en una amplia variedad de negocios de riesgos muy diversos, eso sí, con el compromiso de invertir a largo plazo.

¿En qué medida se están dejando de utilizar las sicavs? ¿Qué alternativas están ofreciendo?

Como es lógico, los accionistas de las sicavs son los que deciden qué quieren hacer y qué estrategia de inversión de su patrimonio quieren seguir. Desde Santander lo que estamos haciendo es acompañar a nuestros clientes en ese proceso, asegurando que proporcionamos a cada uno la solución que desea y siempre dentro del más estricto cumplimiento de la normativa vigente.

¿Cómo valoran los últimos cambios regulatorios y fiscales aplicados en los productos de ahorro e inversión?

Algunas modificaciones ya aprobadas, como la minoración de las deducciones por aportaciones individuales a planes de pensiones o la no traspasabilidad sin coste fiscal de los ETF, son cambios que reducen la flexibilidad financiera en la toma de decisiones del inversor. Por otro lado, también se introducen medidas favorables, como puede ser la previsible reducción de 100.000 a 10.000 euros del umbral mínimo para el acceso de inversores no profesionales a productos de capital riesgo o fondos alternativos. Esto permitirá aumentar la diversificación dentro de las carteras, respetando siempre el perfil de riesgo de cada inversor.

¿Están actualmente ofreciendo inversiones alternativas?

Sí. La recomendación general para una cartera correctamente diversificada está entre un 5%-10% en activos de gestión alternativa.

En este contexto de inflación y tipos bajos, ¿qué inversiones están proponiendo a sus clientes?

La duda es si la inflación será más o menos estructural y cómo de efectivas resultarán las políticas monetarias de los bancos centrales. En espera de subidas de tipos, desde mediados del año pasado llevamos a cabo movimientos que pueden ayudar a mitigar el impacto, como estrategias de duración corta o bonos flotantes, u otras más complejas, como bonos indexados a la inflación o emitidos por compañías que se beneficien precisamente del aumento de precios.

¿Notan interés hacia los criptoactivos?

Por el momento, piden más información que otra cosa, pero sí vemos que hay interés creciente y mucha desinformación. Estamos estudiando nuestra estrategia para dar el mejor servicio, siempre de la mano de los reguladores y esperando que haya una normativa clara.

Los activos de corto plazo han dejado paso a renta fija con más riesgo, ‘high yield’, emergente o deuda subordinada

Santander lidera el negocio de banca privada en España. ¿Cuáles son las claves para mantener esa posición?

Nuestros clientes nos dicen que es clave la combinación de tres factores. El primero, la cercanía, teniendo equipos de banca privada y banca universal siempre muy próximos; luego, la especialización, gracias a nuestros equipos de planificación patrimonial, private wealth, especialistas de producto, real estate o gestores de inversiones; y, en tercer lugar, nuestro servicio global, siendo capaces de ofrecer a nuestros clientes la posibilidad de operar y diversificar en todas nuestras geografías como un cliente de banca privada.

¿Cuáles son los grandes retos del sector de cara a los próximos años?

Ser capaces de continuar generando confianza hacia nuestros clientes actuales y las nuevas generaciones en el entorno físico-digital, y adaptarnos a las nuevas formas de trabajo, para seguir captando el mejor talento que nos permita impulsar nuestra banca privada cercana, global y muy especializada.

Normas
Entra en El País para participar