La compra de Activision aún lleva puestas las gafas de realidad virtual

Es probable que la operación de Microsoft llame la atención de los anticompetencia, de la que se ha librado últimamente

Puesto de Activision en la feria E3 de Los Ángeles (EE UU).
Puesto de Activision en la feria E3 de Los Ángeles (EE UU). reuters

El acuerdo del CEO de Microsoft, Satya Nadella, para soltar 69.000 millones de dólares por Activision Blizzard tiene mucho sentido... virtualmente. Es una enorme prima por su rival de videojuegos, y debería de ayudarle a enfrentarse a otros gigantes en el metaverso. El problema es que, en la vida real, es probable que la operación llame la atención de los supervisores.

El martes, Microsoft acordó pagar 95 dólares en efectivo por cada acción de Activision, una prima del 45% sobre el precio de cierre del día 14. El valor adicional conlleva ciertamente un riesgo, dado que la plataforma de Call of Duty está luchando contra reguladores de California que demandaron a la empresa por prejuicios de género y un entorno tóxico.

Aun así, la oferta es inferior al precio que tenía la acción hace un año y la compañía encaja en la narrativa más general de Microsoft de desarrollar su versión del metaverso. También complementa la plataforma de juegos Xbox, y abre una puerta en los móviles, dado que Activision también es dueño de Candy Crush. Así que Nadella, en cierto modo, está siendo oportunista.

El punto de fricción es hasta qué punto. Microsoft no dice cuánto ahorraría con la combinación de los dos negocios, y no dio a los analistas la oportunidad de hacer preguntas al presentar la operación. Wedbush estima que podría ahorrar 1.000 millones de dólares anuales, que, gravados y capitalizados a un múltiplo de 10 veces, cubrirían solo un tercio de la prima. Esa puede ser una de las razones por las que la acción del titán bajó el martes.

También es posible que Microsoft haya infravalorado el acuerdo. Dar más información podría ayudar, pero eso la dejaría expuesta. Presumir de grandes sinergias, como la capacidad de realizar ventas cruzadas, subir los precios o reducir personal, podría sugerir que tiene demasiado control sobre el mercado. Microsoft ha dicho que se convertirá en la tercera empresa de juegos por ingresos, tras Tencent y Sony.

Durante dos décadas, el gigante ha evitado en gran medida el foco regulatorio que sí sufren Meta, Alphabet y Apple. Aunque su capitalización de mercado es mucho mayor que la de Activision, esta sería la mayor operación de Microsoft. La ambición de Nadella puede parecer menos atractiva sin las gafas de realidad virtual.

La caída de Sony

Sony perdió ayer un 12,79% de su valor de mercado. La operación de Activision puede desencadenar una guerra por los contenidos. A principios de este mes, Take-Two Interactive adquirió Zynga por 12.700 millones de dólares. Meta, Alphabet o Netflix también tienen aspiraciones.

Ello pone a Sony, cuyo valor de mercado palidece frente al de Microsoft, en una posición difícil. La estrategia discreta de la compañía de adquirir estudios relativamente nicho y pequeños ha ayudado a impulsar su consola PlayStation por delante de la Xbox. Call of Duty, una de las pocas franquicias que no son exclusivas de una plataforma, supone una parte importante de los ingresos intra-videojuegos de Sony. Aunque es poco probable que Microsoft corte el acceso, buscará atraer poco a poco a los jugadores de PlayStation a su propia consola, con nuevos contenidos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías