Infraestructuras

El contrato de los aparcamientos de Aena se complica por un recurso de Empark

Saba y la denunciante seguirán unas semanas al frente de 120.000 plazas mientras el TACRC ha tumbado la reclamación

Uno de los aparcamientos del aeropuerto de Madrid-Barajas.
Uno de los aparcamientos del aeropuerto de Madrid-Barajas.

Las 120.000 plazas de aparcamiento que Aena adjudicó el pasado mes de noviembre a una UTE formada por Eysa, Ace Parking y Setex Aparqui, tienen, por el momento, difícil cambio de manos por haber mediado un recurso recientemente desestimado.

Un lote encabezado por los parkings de Madrid-Barajas ha estado en los últimos años en manos de Empark, mientras que otro paquete, con Barcelona-El Prat a la cabeza, ha sido operado por Saba. Dos gigantes del sector que van a seguir varias semanas más (en principio un mes) a través de contratos por motivo de urgencia. Fuentes conocedoras de las negociaciones comentan que Aena, sin posibilidad de prorrogar u obligar a sus proveedores, ha podido convencerlos para seguir. El asunto se tratará esta semana en el comité de direción del gestor aeroportuario.

Eysa y sus socios se impusieron en competencia con la citada Empark por el lote de aparcamientos en 19 aeropuertos, entre los que se encontraban Barajas, Sevilla, Bilbao o las distintas plazas canarias, entre otros. Y también ganaron los 15 aeropuertos, esta vez sin oposición al no presentarse Saba ni ningún otro rival, entrando en El Prat, los aeropuertos de Islas Baleares, Málaga o Alicante. Pero su éxito, con tres años de operación en las 34 plazas por un importe de 77,5 millones, ha sido frenado durante semanas por una impugnación de la propia Empark.

Con los viejos contratos a solo unos días de expirar (el 31 de enero), el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) ha desestimado el recurso, pero ya no hay margen para formalizar el contrato y que Eysa tome posesión de las citadas 120.000 plazas, resuelva aspectos como la subrogación del personal e inicie su relación con los proveedores el 1 de febrero.

Empark pidió la exclusión del consorcio ganador al entender que incumplió el pliego

Empark ya se lanzó en septiembre contra la admisión de la oferta de Eysa con una reclamación que fue inadmitida por el TACRC. Con el contrato ya otorgado, la misma Empark fue contra el acuerdo de adjudicación el 22 de noviembre, con lo que consiguió la suspensión provisional de procedimiento de contratación.

Contra el fallo de Aena a favor de Eysa, Ace Parking y Setex, la denunciante argumentó que los concursantes debían haber examinado las instalaciones que salían a licitación (apartado 15 del cuadro de características del pliego), obteniendo el certificado de visita emitido por cada aeropuerto, con el fin de tener base para configurar las ofertas.

En el caso de la UTE ganadora, solo lo hizo personal de Eysa, lo que Empark aprecia como motivo de exclusión basando su opinión en una pregunta realizada a Aena durante el concurso. “El pliego no dice nada al respecto, entendemos que deben ir todas las empresas integrantes de la UTE”, se le respondió.

Pese a ello, el Tribunal estima que este argumento no puede prosperar al considerar que las aclaraciones del órgano de contratación carecen de carácter vinculante. Solo lo son cuando los pliegos así lo prevén y siempre que no alteren el contenido de los mismos, según el artículo 138.3 de la Ley de contratos del Sector Público. En el caso del concurso de los aparcamientos, Aena expresaba que las aclaraciones a los participantes no supondrían modificaciones, y no aparecía en ningún rincón de los pliegos que tuvieran carácter vinculante.

Eysa acumulaba suficiente experiencia y revisó los activos licitados en nombre de sus socios

Por otra parte, la respuesta llegó después de efectuadas las visitas a los aeropuertos, por lo que el Tribunal expresa que no puede utilizarse como criterio de exclusión al no caber subsanación. Además, Eysa aportó a Aena un permiso firmado por sus dos socios para ejercer de representante de la UTE en las visitas.

También se quejó Empark de que el grupo rival contaba con un socio sin experiencia alguna pese a que el pliego exigía un mínimo de cuatro años al frente de la gestión de plazas en aeropuertos. Sobre este particular, el TACRC constata que esa experiencia podía ser acumulativa entre los distintos miembros de la UTE.

Empark tiene hasta final de febrero para recurrir ante la Audiencia Nacional. Mientras, tanto ella como Saba van a seguir en los parkings.

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