Responsable para España y Portugal de Lazard Fund Managers

Domingo Torres: “Apostamos por la Bolsa, muy en especial por la europea”

El experto se muestra prudente sobre la inflación, en la que pesarán factores más allá de la energía, como el riesgo político de las relaciones entre China y EE UU y la transición energética a largo plazo

Diego Torres, responsable para España y Portugal de Lazard Fund Managers
Diego Torres, responsable para España y Portugal de Lazard Fund Managers

Le preocupa la situación sanitaria porque “es la que nos va a hacer demorar un escenario económico de recuperación y la que va a provocar aún más inflación”. Para Domingo Torres, responsable para España y Portugal de Lazard Fund Managers, el alza de precios solo será grave si toma una tendencia de largo plazo, un riesgo en el que juegan un papel clave las inversiones para que el cambio climático sea lo más leve posible. “Eso lo vamos a tener que costear tú y yo”, advierte.

¿Qué previsiones económicas manejan para 2022?

Desgraciadamente, otro año más, no podemos hacer previsiones sin tener en cuenta el primer parámetro, que es la situación sanitaria. Pero, al menos para los países desarrollados que tienen alto nivel de vacunación, no creemos que el impacto vaya a ser tan importante como hemos podido ver en el pasado. No obstante, la primera repercusión que puede tener es que el escenario de recuperación que planteamos para los mercados no siga adelante. No creemos que una recuperación tan asombrosa y rápida como la que hemos visto en la primera parte de 2021 continúe en 2022 de manera tan positiva. Ahora bien, lo normal sería estar en aras de la recuperación. Ya sabemos que en EE UU han alcanzado niveles pre-Covid y en Europa esperábamos que el escenario de recuperación se pusiera en marcha en este final de año y principios del año que viene.

¿Temen más a la inflación o a las posibles nuevas variantes del Covid?

Yo empezaría por la situación sanitaria, porque es la que nos va a hacer demorar un escenario económico de recuperación y la que va a provocar aún más inflación. Todos decíamos que la inflación sería transitoria, pero hemos pasado a una segunda fase y pensamos que puede ir un poco más allá en el tiempo.

¿Qué les lleva a pensarlo?

La primera razón es evidente: la inflación ha nacido de los efectos pos-Covid directos, es decir, falta de suministros, de componentes electrónicos, problemas con los transportes, fletes mucho más caros… Tenemos un claro desequilibrio entre la oferta y la demanda, y eso podría generar inflación a más largo plazo. Además, hay que ver los componentes del incremento de precios. Algunos son puramente coyunturales, como el de las materias primas, de los alquileres o del consumo discrecional, pero lo cierto es que, en menor o mayor medida, todos los componentes están subiendo.

¿La elevada inflación puede ir más allá de 2022?

Quizá sí. Hay una tercera razón para ello, que puede estar en el nuevo escenario de negociaciones entre China y Estados Unidos. Antes decíamos que Donald Trump estaba envenenando mucho la situación, pero lo que realmente se quiere es enmarcar unas relaciones comerciales con China que vayan más allá de un mandato o de un color político. Y sobre eso no tenemos aún elementos muy claros de qué podría pasar. Y la última cuestión que hay que tener muy en cuenta es la lucha contra el cambio climático.

¿De qué manera incide esta en una inflación más persistente?

Todos estamos de acuerdo en que tenemos que hacer mucho por la lucha contra el cambio climático y eso implica un coste. Son millones de millones los que vamos a tener que asumir y eso podría ser un factor más de inflación a largo plazo. Si una empresa tiene que cambiar su proceso de producción para ser más sostenible, lo va a repercutir en el precio. Y lo mismo los Gobiernos, que van a tener que firmar un cheque para cumplir los criterios medioambientales y también sociales y de gobernanza. ¿De dónde sale ese dinero? Hay una aceptación global en trabajar para que el cambio climático sea lo más leve posible y eso lo vamos a tener que costear tú y yo. En definitiva, creemos que vamos a tener en 2022 una inflación global que va a estar por encima del 2%, y debería moverse entre el 2% y 3%. ¿Podremos vivir con ella? Sí, lo que sería más grave es una tendencia largoplacista.

¿Qué papel pueden jugar los bancos centrales?

Son ellos los que han puesto las medidas para que no se colapsen nuestras economías, y ahora en un escenario inflacionista deberían normalizar sus políticas. Y aquí aparece una palabra utilizada por Christine Lagarde que usamos mucho en Lazard desde hace ya muchos meses, que es flexibilidad. Esa va a ser la herramienta más positiva que van a tener los bancos centrales. Para nosotros, el escenario ideal sería una normalización gradual para que, efectivamente, acompañe la recuperación, porque una normalización demasiado abrupta igual rompería la cadena de crecimiento. Seguimos siendo positivos con la recuperación económica, pero con este panorama sanitario, el contexto inflacionista y la actuación de los bancos centrales se genera un escenario incierto que nos hace ser cautos en cuanto a perspectivas a más largo plazo.

En tal contexto, ¿qué mercados lo pueden hacer mejor este año?

Nuestra recomendación es ir hacia los mercados europeos, clarísimamente, y seguir apostando por los activos de riesgo, es decir, la renta variable. Estamos en un escenario inflacionista donde los tipos reales ya eran negativos y ahora lo son todavía más con lo cual el perfil riesgo-rendimiento va más a favor de la renta variable. Una segunda recomendación sería la zona de emergente, pero yendo de la mano de analistas y gestores que hagan una selección de empresas. Somos una casa de gestión activa y nos pagan y nos quieren por buscar las mejores pepitas, las compañías que tengan mejores fundamentales económicos, con crecimiento esperado elevado, las que mejor nota puedan tener en los universos de inversión sostenible.

¿Encuentran esas pepitas en China? ¿Cuál es su visión para 2022?

China va a ser un caso particular tras el nuevo mensaje local de “consumamos chino”. Es decir, van a producir y a comprar lo que están produciendo. Eso ha generado sectores muy interesantes en los que estamos invertidos, siempre a través de vehículos cotizados en Estados Unidos o en Hong Kong. Por ejemplo, nos gusta el sector de la educación, porque hay muchas empresas desarrollando complejos universitarios, programas online, etc., que ya no dependen tanto del extranjero sino que son 100% chinos. Nos hemos desligado ya del sector inmobiliario. De hecho, nunca estuvimos invertidos en Evergrande. Obviamente estamos mirando el sector tecnológico desde muy cerca porque ahí sí que hay pepitas muy, muy importantes.

¿Qué sectores les interesan a nivel global?

En un escenario de recuperación, ¿qué compañías están mejor dimensionadas para 2022? Las tecnológicas y todos aquellos sectores que han sufrido por el Covid, ya que pueden dar muy buenas sorpresas. Hablamos de consumo discrecional, parte del sector aeronáutico o turístico. Son sectores que nos parecen dignos de tener en cartera, pero siempre asumiendo el riesgo de que todo retraso en la puesta en marcha del escenario de recuperación conllevará volatilidad.

¿Tienen previsiones para la Bolsa española?

Invertimos en empresas españolas, pero tenemos una visión más global. Lo que sí es cierto es que el mercado español todavía tiene bastante recorrido. El peso de las financieras en la composición del Ibex es muy elevado y esto puede crear una distorsión en su marcha, pero sí le puedo decir que nos gustan mucho las financieras españolas. Es un sector que ha sabido reinventarse, dinamizarse, evolucionar...

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