Educación

El cheque educativo del Covid: un aprendizaje con lagunas

Las matemáticas y el inglés, las materias que más han sufrido

La falta de interacción social, lo que más perjudicó a los alumnos

El cheque educativo del Covid: un aprendizaje con lagunas
Getty Images

El abandono forzoso de las aulas por la pandemia ha traído sus consecuencias en el nivel educativo. Al igual que muy pocos sectores estaban preparados y tuvieron que improvisarse planes de teletrabajo, la educación en múltiples países tuvo que volverse también a distancia de forma repentina. Fruto de ello, aunque todavía es pronto para ver los efectos en toda su magnitud, algunos estudios sostienen que el aprendizaje se ha visto afectado.

La OCDE es uno de los organismos que advierten de esto. El club de países ha abordado largo y tendido la cuestión en diferentes documentos. La institución explicó que a medida que crecía la etapa educativa, más días permaneció completamente cerrado el centro, yendo desde los 55 días de media de lección perdida en la etapa previa a la educación primaria hasta los 101 de la secundaria superior. En los niveles más altos de la educación fue más fácil trasladar al online las clases, mientras que en los inferiores se produjeron más dificultades. En el lado del gasto educativo, la OCDE desglosa que en 2020 el 66% de los países que componen la organización aumentó la cantidad de recursos que recibe esta partida, elevándose en 2021 al 75%.

“Mientras que la mayoría de países suspendieron las clases por completo en el inicio de la pandemia en 2020, la situación ha mejorado en 2021. Con las escuelas parcial o totalmente cerradas, la educación presencial se combinó a menudo con la telemática. Se han generado dudas sobre la calidad del aprendizaje a medida que se alternaban ambos modelos. Baja calidad, falta de estandarización en los materiales online y dificultades para acceder a ellos junto con la falta de continuidad educativa han sido los principales riesgos durante esta etapa”, resume la organización.
En un macroestudio elaborado en siete países de Europa por la plataforma de clases particulares online GoStudent junto con Kantar, se analiza en qué exactamente ha afectado todos estos problemas detectados por la OCDE. De un lado, preguntaban a los padres y, de otro, a los propios alumnos.

Seis de cada diez

Según el estudio, un 57% de los progenitores respondió que sus hijos habían experimentado lagunas de aprendizaje durante la etapa en la que el Covid puso contra las cuerdas a la educación. Si se les pregunta a los propios alumnos, un 48% admitía haberse quedado rezagado.

Por asignaturas, los padres decían que sus vástagos no habían aprendido debidamente sobre todo en el caso de las matemáticas (30% de los consultados lo indicaron) y en el del inglés (18%). La opinión de los alumnos coincidía con la de los padres, aunque se mostraron de nuevo más optimistas. Un 27% decía que tuvo problemas con matemáticas y el 14% con inglés.

Las principales razones que provocaron estas lagunas educativas en la educación a distancia también fueron identificadas por GoStudent y Kantar. Principalmente, según los progenitores, fueron la falta de interacción social (55%), la dificultad para concentrarse en el entorno de la clase online (36%) y la dificultad de entender el material que estaba disponible para ser consultado a distancia (26%). Un 13% mencionó la carencia de espacio en casa para atender debidamente y también en un 10% de los casos los padres argumentaban problemas de falta de equipos informáticos adecuados.

Sentirse abandonado

Por su parte, en su última edición del monitor de la educación y la formación correspondiente a 2021, la Unión Europea también preguntó a los estudiantes de diferentes países. Como opción más frecuente, los centros educativos europeos movieron todas las clases al formato online, seguida de la alternativa de mover algunas y ofrecer materiales virtuales para las que no.

“Los cierres de las escuelas físicas provocaron el temor entre los niños de no ser capaces de afrontar la carga de trabajo asociada a ello. Entre los padres, la preocupación fue la de que afectara negativamente a la educación de su prole. Mientras que diversos factores influyeron en la percepción de las dificultades, por ejemplo, lo preparado que estaba el sistema educativo para reaccionar al desafío de la pandemia, se ha detectado una correlación entre el porcentaje de niños cuyas clases se movieron totalmente o parcialmente al formato online y la magnitud de sus preocupaciones”, indica el estudio impulsado por la Unión.

Así, en una encuesta realizada en primavera de 2020, durante los peores momentos de los confinamientos provocados por el virus, en países como España, Francia o Alemania cerca de una cuarta parte de los estudiantes estaban de acuerdo con la afirmación “me he sentido abandonado a la hora de hacer actividades o deberes de la escuela en casa”.

Al margen de los problemas, el estudio concluye que, por lo general, los alumnos tuvieron una opinión positiva sobre la educación online tras haber entrado en contacto con ella. No obstante, detectó una polarización, con algunos teniendo una opinión muy negativa. 

El ‘bullying’ también se digitalizó

El monitor de la educación y la formación advierte de que las clases y los deberes no fue lo único que salió de la escuela para ocupar un lugar en las casas de los estudiantes. El bullying también vivió su par­ticular digitalización. En los 11 países europeos en los que se realizaron encuestas, alrededor de un 40% de los alumnos afirmó que estuvo más expuesto al ciber­bullying que antes de la pandemia. La excepción en el lado positivo en términos comparativos la pone Suiza, con solo un 23,7% de los encuestados hablando de una mayor presencia del ciber­acoso. En Alemania, Italia, Francia, Irlanda y España, el porcentaje de estudiantes que notaron una intensificación de este fenómeno rondaba el 50%.

El aumento de la presencia de la modalidad virtual del bullying contrasta con el desplome en términos de percepción globales. La Fundación Anar, en su tercer informe sobre la prevención del acoso escolar, muestra que el porcentaje de niños que creían que en su clase se producía bullying se redujo desde el 34,1% en 2019 al 15,2% en 2020 y 2021. Difusión de rumores (+35,9%), amenazas (+27,6%), acosar en redes sociales (+22,4%), aislamiento (+16,4%) y acoso sexual (+11,4%) se encuentran entre los tipos de hostigamiento que más crecieron entre el periodo 2018-2019 y 2020-2021. Insultos, motes y burlas siguieron siendo los maltratos más comunes (presentes en el 86,3% de casos).

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