BlackRock lo tiene claro: en 2022 la Bolsa seguirá subiendo y los bonos no

La mayor gestora del mundo confía en que la renta variable lo hará bien el próximo año

Manuel Gutierrez-Mellado, director de desarrollo de negocio de BlackRock en España.
Manuel Gutierrez-Mellado, director de desarrollo de negocio de BlackRock en España.

BlackRock, la mayor gestora de fondos del mundo con 9,5 billones de dólares bajo gestión, acaba de hacer públicas sus previsiones para los mercados financieros en 2022. Su principal conclusión: la Bolsa va a seguir siendo la mejor inversión, mientras que los bonos volverán a tener un mal año.

Manuel Gutiérrez-Mellado, responsable del negocio institucional y de gestoras de fondos de BlackRock en Iberia, explica que el año que viene "se va a dar un hecho insólito, la Bolsa irá bien y los bonos irán mal, tal y como ha ocurrido en 2021. Esto es algo que nunca antes había sucedido".

Respecto a la Bolsa, Gutiérrez-Mellado considera que las vacunas se han convertido en un "dique de contención" para garantizar "el reinicio de la economía". Desde la firma se muestran convencidos de que la recuperación no va a descarrilar en 2022, lo que se traducirá en crecimientos de los beneficios y revalorización de la renta variable mundial.

En 2021, los retornos de la Bolsa han sido excepcionales. La de Estados Unidos ha subido un 25% y la europea un 17%. "Estas rentabilidades probablemente no se van a repetir, pero sí que esperamos subidas", vaticina Gutiérrez-Mellado.

Respecto a los mercados predilectos, desde BlackRock recomiendan sobreponderar el peso de la renta variable de Estados Unidos y de Europa. Pero también la de Japón y China. Solamente son algo más cautos con la situación de las Bolsas de otros países emergentes.


Renta fija

Respecto a la inversión en bonos, BlackRock considera que las expectativas de subidas de tipos, especialmente en Estados Unidos y en Reino Unido, van a dañar la rentabilidad de la deuda soberana. En sus recomendaciones tácticas, son especialmente negativos respecto a las perspectivas de los bonos emitidos por el Tesoro estadounidense.

También recomiendan reducir la inversión en bonos de compañías con un perfil crediticio de calidad (conocidos como bonos investment grade). Este tipo de deuda ha ido reduciendo los retornos que ofrece y, en el caso de grandes corporaciones han llegado a emitir deuda con rentabilidades negativas, como algunos países.

Lo que definirá la evolución de la renta fija será la política monetaria de los grandes bancos centrales. La Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo (BCE) o el Banco de Inglaterra han puesto en marcha gigantescos programas de estímulos, tanto con compra de bonos como con bajadas radicales de los tipos de interés. Ahora, estos programas van a empezar a desmantelarse. La velocidad en la retirada de estímulos se verá muy condicionada por la inflación. Los precios está subiendo a ritmos vertiginosos, especialmente en Estados Unidos y Europa, y sus bancos centrales podrían tener que echar el freno de mano antes de lo previsto para evitar el sobrecalentamiento de la economía. Esta revisión de la política monetaria daña las perspectivas de rentabilidad de los bonos soberanos: si el banco central ya no los compra, o compra menos, estos pierden valor.

Ante las malas perspectivas de la deuda pública de países occidentales, desde BlackRock indican que puede ser interesante, en la parte más conservadora de las carteras, tener bonos ligados a la inflación, especialmente de Estados Unidos. Incluir renta fija soberana de China, que ayuda a descorrelacionar las carteras, y renta fija emergente en divisa local. "Es un nicho de mercado con más riesgo, pero que puede aportar algo de rentabilidad", razona Manuel Gutiérrez-Mellado.

Desde la mayor gestora del mundo también recomiendan a los inversores que incluyan en sus carteras una parte de activos que no sean ni bonos ni Bolsa. Son los llamados activos alternativos, o activos ilíquidos: fondos de capital riesgo (que invierten en empresas no cotizadas), fondos de deuda privada, de infraestructuras. "Los inversores institucionales ya lo han ido haciendo, pero en los pequeños inversores apenas acaba de empezar este movimiento. Acaban aportando rentabilidad y descorrleacionando las carteras respecto a otros activos", explica el experto.

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