La dentista inconformista que cura sin ‘brackets’ y adora los dientes de leche

Eider Unamuno defiende que las revisiones dentales empiecen a los seis meses

Eider Unamuno
Eider Unamuno, en su consultorio en Eibar.

Dientes que tras un tratamiento con ortodoncia al cabo de los años vuelven a descolocarse, bruxismos que con cédulas de descargan evitan el desgaste de los dientes pero no eliminaron los dolores de cabeza, espalda o cuello, ni los vértigos asociados… Eider Unamuno, o la dentista inconformista, como le gusta llamarse, es odontóloga de profesión, carrera que eligió por descarte y por “pillarle cerca de casa”.

Al finalizar los estudios comenzó a trabajar en una clínica y una de sus jefas, especializada en ortodoncia, enfermó y, de nuevo por ser práctica, decidió formarse y ocupar su plaza. Con el tiempo observó que sus casos fracasaban. “No era cuestión de que yo trabajase mal, ya que otros pacientes que acudían a otras clínicas al cabo del tiempo también volvían a desarrollar las mismas patologías”, asegura.

La idea de que la ortodoncia era una especialidad paticorta le comenzó a rondar en la cabeza y, finalmente, tras el nacimiento de su primera hija, lo vio claro: “Yo no estaba dispuesta a ofrecer a mi hija tratamientos tan agresivos como los que imparte la odontología tradicional, y si yo no estaba dispuesta a colocar en el cráneo de mi hija lo que yo colocaba, decidí que tampoco lo quería para el hijo del vecino”, afirma.

Los tratamientos sin aparatos son posibles, sostiene la especialista

Con ese principio comenzó a formarse en disciplinas que no son habituales para los dentistas y que no se imparten en las carreras de odontología en las universidades, tales como posturología, fisiología del ejercicio u osteopatía, y en rehabilitación neuro-oclusal (RNO), una filosofía de tratamiento desarrollada por el doctor Pedro Planas en 1962 y que se basa en el estudio de la causa, la prevención y el tratamiento temprano de las patologías funcionales que causan maloclusiones, problemas periodontales o alteraciones en el crecimiento de los maxilares.

Enfoque integral

“Muy pocos especialistas son conscientes de que los problemas de la boca pueden afectar al resto del cuerpo”, asevera Unamuno. La experta atestigua que esta relación es una desconocida entre los profesionales de la salud. “Existen expertos que se dedican en exclusiva a una parte del cuerpo: fisioterapeutas, dentistas, podólogos, optometristas… Pero el cuerpo humano no funciona así. Todo está relacionado”, explica. Pese a esa realidad, el sistema actual se centra en tratar cada parte del cuerpo de forma aislada.

“Cuando, tras mi formación, comencé a tener una visión completa del cuerpo y a solucionar problemas de salud empezando por la boca vi a pacientes que se recuperaban de sobrecargas musculares, que dejaban de tener migrañas o que mejoraban dolencias crónicas que no parecían tener relación con la boca”, afirma. Es más, desde que abrió su consulta en 2014, el 60% de sus casos se solucionan sin necesidad de aparatos y en pocas sesiones, una cifra que en el caso de los niños llega al 75%.

Porque si hay una etapa en la que Unamuno insiste en modificar la visión actual, esa es en la temprana. “Antes de los seis años podemos corregir anomalías y evitar que el niño necesite aparato. Después es más complicado”. La experta denuncia que en el sistema actual no se presta atención a los dientes de leche. De hecho, el programa público y gratuito PADI (Programa de Atención Dental Infantil) comienza a los siete años.

Los dientes de leche no son menos valiosos que los definitivos. El cráneo crece, sobre todo en esta etapa, y tenemos que cuidarlos como si fueran oro

Eider Unamuno, dentista

“Si se adelantase esa edad, no solo mejoraríamos la salud de los ciudadanos, sino también la de las arcas públicas, ya que nos ahorraríamos mucho dinero”, alega. Y pone como ejemplo que para corregir una mordida cruzada, el tratamiento con dientes de leche o mixto parte de los 200 euros, pudiendo llegar, en los casos más extremos, a los 1.000 euros. Un coste que asciende a entre 2.700 y 3.200 si se corrige más tarde y hay que acudir a los tradicionales brackets.

La dentista defiende las revisiones a partir de los seis meses de edad para evitar asimetrías dentales y prevenir futuros problemas que deriven en ortodoncias, enfermedades periodontales o disfunciones temporomandibulares. Es decir, en molestias asociadas al aparato masticatorio que pueden traducirse en dolores de cabeza, de cuello, en la zona de delante de los oídos… “No se puede decir que los dientes de leche sean menos importantes que los otros. El cráneo crece, sobre todo, durante esta época y tenemos que cuidarlos como si fueran oro. Si no se actúa pronto, podemos tener niños con los huesos del cráneo torcidos por una mala masticación”.

Unamuno no planea abrir una cadena de clínicas y está cómoda con el único centro que tiene en Eibar (Gipuzkoa). Para difundir su filosofía imparte formación a otros especialistas que, cuando le demuestran que han solucionado casos bajo sus directrices, entran a formar parte del directorio de los sin aparatos, un apodo acuñado por un grupo de padres de pacientes en WhatsApp. El grupo ya reúne a odontólogos de Uruguay, México, Colombia, Italia y Reino Unido, además de España.

Boca y deporte

Eider Unamuno.
Eider Unamuno.


Un todo. Los músculos que utilizamos para mover la mandíbula tienen una relación con el esternón, la clavícula, las escápulas o la columna vertebral. Unamuno asevera que si se mastica por un lado más que por otro, todos los músculos que une la fascia que cubre los huesos de ese lado estarán más contraídos y será más fácil que se contracturen. En cuanto a los músculos de cintura para abajo, según la experta, los contrarios al lado dominante a la masticación son más propensos a sufrir lesiones.

Especialización. Unamuno defiende la importancia de los dentistas especializados en la mejora del rendimiento deportivo. “Cuando las lesiones son repetitivas y se producen en el mismo lado, sin causa que lo justifique, a veces, el origen se encuentra en la boca”, dice Unamuno, y revela que un atleta español no pudo acudir a Tokio porque su equipo de fisios no identificó que su problema se encontraba en la boca. “Por ejemplo, una simple caries puede causar una inflamación en la rodilla”, asegura.

Prevención. Para evitar la descompensación, Unamuno recomienda forzarnos a masticar con ambos lados de la mandíbula por igual. “Aunque no hay estudios oficiales, más del 50% de la población mastica solo por un lado, bien de forma consciente porque nos sale una caries o nos duele una muela, o de forma inconsciente”, dice. También aconseja comer alimentos que nos obliguen a mover la mandíbula y cansar los músculos, como manzanas o carne.

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